viernes 18 de abril de 2008

Horóscopo mayo 2008

Horóscopo mayo 2008
TAURO
El sol transitará por el signo de Tauro del 20 de abril al 20 de mayo. Los signos de tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) se beneficiarán de esta posición solar. También será un buen periodo para los signos fijos, especialmente para Escorpio.
La última semana de abril asi como las tres primeras de mayo, Venus, regente de Tauro nos regalará sus mejores atributos, así, podría ser un periodo lleno de sensualidad, amor, elegancia, y podremos disfrutar de los placeres de la vida. No aparecen en el cielo aspectos negativos que lleven a augurar un mes de desastres no obstante habrá que estar atentos para no caer en el desanimo o la melancolía. Si las cosas no nos salen como habíamos pensado a la primera, pues hay que seguir probando.
La primavera estará en pleno apogeo y las alergias se harán notar con intensidad. Parece un buen momento para atreverse con intervenciones quirúrgicas, que serían de pronta recuperación y buenos resultados.


Aries. Hay temas profesionales que todavía colean. Pon algo mas de energía y soluciónalo o los malos rollos pueden hacer su aparición en cualquier momento.
Salud……………revísate la vista
Dinero…………..escaso
Amor…………….muy positivo
Nº suerte………..39

Tauro. La suerte te sonríe amigo tauro, y ya era hora. Este puede ser uno de los mejores periodos del año. Tu intuición estará muy elevada, y tendrás un magnetismo excepcional para atraer las buenas situaciones.
Salud…………… Excelente
Dinero…………...Muy bien
Amor…………….Excelente
Nº suerte………..19

Géminis. Ponte las pilas o se te acumulara la faena. Los hijos o los padres podrían requerir una atención especial.
Salud…………..estarás en forma
Dinero………….bien
Amor……………momento de expansión
Nº suerte……….22

Cáncer. Parece que te vas recuperando de los últimos percances, tanto de salud como económicos. Disfruta de la primavera y sal a pasear.
Salud………….mejoría
Dinero…………cobros
Amor…………..aburridillo
Nºsuerte………48

Leo. Has vivido un periodo de despistes que te han dado algún quebradero de cabeza, pero las cosas parecen volver a su cauce. Paciencia
Salud…………ojo con las caídas
Dinero………..bien
Amor………….excelente
Nº suerte……..4

Virgo. Parece que hay temas emocionales que arrastras de tiempo atrás y es un buen momento para perdonar, aprovecha la influencia de Venus.
Salud…………..nervios
Dinero…………pocas novedades
Amor…………..te quieren
Nº suerte………32

Libra. El amor, los placeres y el bienestar seran los protagonistas de esta etapa. Anímate a salir y hacer vida social.
Salud…………..los huesos
Dinero………….bien
Amor……………excelente
Nº suerte……….7

Escorpio. Parece que las cosas se van colocando en su lugar, tus temores van remitiendo poco a poco. Confía en la amorosa influencia divina.
Salud………….recuperación
Dinero………..bien
Amor…………..bien
Nº suerte………30

Sagitario. ¡Que de cosas están ocurriendo en tu vida!
Las mejores influencias astrales te ayudan a conseguir lo que deseas. Se cuidadoso al pedir.
Salud……………equilibrio
Dinero…………..muy bien
Amor…………….excelente
Nº suerte………..17

Capricornio. Nuevas situaciones familiares te obligarán a reciclarte, aprovecha el momento y se feliz.
Salud…………nuevo tratamiento
Dinero………….tranquilidad
Amor…………...poca pasión
Nº suerte………10

Acuario. Podrías vivir un periodo estupendo lleno de sensualidad y cariño. Los viajes serán protagonistas.
Salud…………bien
Dinero………..excelente
Amor………….muy bien
Nº suerte…….29

Piscis. Las aventuras amorosas te dejarán cierto vacío. Dedícale al trabajo el tiempo necesario, ni mas ni menos.
Salud……….bien
Dinero………bien
Amor………..aventuras
Nº suerte……23

Hasta el próximo mes. Maite Galiana.

miércoles 16 de abril de 2008

Mi carta de amor

Madrid 2 de Marzo de 2008

Quizás nunca debí provocar ninguna cita, quizás el gélido enero no es el mejor mes para ir a la conquista del amor, quizás ni siquiera sea el tiempo y quizás tampoco sea el lugar. Si lograra entender algún día por qué en un instante la luz de tu rostro iluminó mi alma y me citó a tu encuentro... O a lo mejor no es necesario entender nada, los sentimientos son demasiado inhumanos, pero increíblemente excitantes... Ahora que vuelvo a estar vivo necesito excitarme. Esta chica tan mona, con esa sonrisa tan blanca, esas palabras cumplidas, sin demasiada profundidad, casi sin romper el hielo, deslizándose superficialmente sobre mi mente en una danza llena de armonía e ilusión.
Quizás nunca debí provocar ninguna cita, quizás el gélido mes de enero no es el mejor mes para ir a la conquista del amor. Quizás el macho que llevo dentro se murió empapado en alcohol y noches de mujeres fáciles, prostitutas sin oficio y nada profesionales, putas de andar por casa, histéricas por una buena comida de coño, por restregarse la lengua en mi polla llena de semen caliente. -Ahora eres menos divertido Pedro. -Ya no me invitas a hoteles -¿Cuando vas a volver a verme? - Qué pronto te has olvidado de mi cabrón -¿Ya me has comprado mi regalo?. Nunca fui el mejor en tu cama, ni lo mas importante en tu vida. Cuando acabo de follarte te levantas como si ni tan siquiera te hubiese tocado, solo te despeinas por los empujones de mi cuerpo enfermo, por el ansia de tenerte, por la inquietud de darte al menos un segundo de placer.
Quizás nunca debí provocar ninguna cita, quizás el gélido mes de enero no es el mejor mes para ir a la conquista del amor, quizás no debería estar entre la gente, quizás debería estar muerto, quizás, pero estoy vivo. De nuevo siento, de nuevo estoy entre la gente, y además me quieren, todo el mundo me quiere, acaso ¿no es fantástico?. Soy feliz y no tengo que dar explicaciones a nadie, es maravilloso. ¿Dónde estabas antes que no te vi?, ¿quizás perdida en tortuosas historias demasiado místicas para mi, o a lo mejor demasiado complicadas? no importa demasiado si has llegado a tiempo, esta vez has llegado a tiempo.
Quizás nunca debí provocar ninguna cita, quizás el gélido mes de enero no es el mejor mes para ir a la conquista del amor, quizás en mi vida complicada, el amor sea solamente eso, una palabra escrita en trozo de byte de un trasto que entiendo pero no comprendo. -¿Cuándo vas a crecer Perico?. - Cuando la encuentre a ella amigo Moni, cuando el destino me la entregue limpia de traumas y estúpidas paranoias, cuando tan solo con la mirada consiga ver su pubis desnudo, y con mis manos acariciarlo y mimarlo, cuando tenga en mis brazos su cuerpo y ella sienta como la protegen y la resguardan del Universo, cuando consiga de su boca besos húmedos sin vicio, cuando me mire en sus ojos y vea toda su candidez y toda su libertad, cuando me llegue la hora y sepa que por fin la he conseguido Amar.
Quizás nunca debí provocar ninguna cita, quizás el gélido mes de enero no es el mejor mes para ir a la conquista del amor, quizás no ha sido tan bueno como el año pasado. Es posible que un grito desesperado no logre espantar la soledad, seguro que es mejor guardar las fuerzas para un orgasmo convulso y rotundo, no merece la pena perder tiempo buceando en las profundidades del Cosmos. Tampoco estabas tan lejos, solo tendría que mirar y encontrarte, quizás solo tendría que mirar y encontrarte, solo eso. Mirar y encontrarte. ¿Tan sencillo? imposible, nada tan mágico puede ser tan sencillo. Nunca he sido sencillo y me gusta ser complicado, además ¿para qué necesito?, ¿para qué te necesito?, ¿para poder robarte miles de sonrisas, para acariciar tu pelo, besar tus labios, respirar de tu aliento, disfrutar la seda de tu piel, romper tus silencios, poseerte y amarte, eyacular en tu vientre, cuidarte y mimarte, darle a tu corazón todo mi amor, sentir tu vida palpitando en mis venas, ver en tus ojos mi destino...?
Quizás nunca debí provocar ninguna cita , quizás el gélido mes de enero no es el mejor mes para ir a la conquista del amor, quizás no debí intentar besarte y notar como temblabas entre mis brazos, quizás nunca debí aceptar ser tu amigo, quizás nunca debí de escucharte... Pero lo hice, y no me arrepiento, y aprendí de tus labios algo maravilloso y sentí en mi alma toda la energía del cielo y supe, en aquel instante, que no me había equivocado, supe que no seria tu amante, supe que no importa el momento, que incluso en el gélido mes de enero, aunque yo no fuera tu hombre, ese rudo marinero, conseguiría por fin enamorarme, y que mi amor ahora es tan grande que no necesita de nada, que no necesita de nadie.
Te quiero Teresa.
Gracias Pedro por tu preciosa carta y por al amor que derramas en cada linea, en cada palabra, en cada letra y en todos los momentos que conforman tu vida.

martes 15 de abril de 2008

Canción boba

Pongo velas amarillas pero no,
Inteligente no soy
Pongo velas amarillas pero no,
Inteligente no soy.
Me faltan minerales creo yo.
Por eso cuando me dices "te quiero"
Me lo creo.
¡Oh Dios! Hiciste pequeño mi cerebro.
Por eso cuando él me dice “te quiero”
Me lo creo.
Pongo velas amarillas pero no,
Inteligente no soy.
Y me dice -vamos nena- y me separa las piernas
-“que te quiero” reina mía ábrete-
Y a la Yolan y a la Encarna a la Mari y a la Ana
Lo mismo les decía “que os quiero reinas mías”
¡Oh Dios! Hiciste pequeño mi cerebro
Y bobo el corazón.
La próxima vez le diré que no.
Pongo velas amarillas pero no,
Inteligente no soy
Me faltan minerales creo yo.
Tomaré fósforo en pastillas.
La próxima vez te diré que no.

miércoles 9 de abril de 2008

Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez nació en Moguer Huelva, el 23 de diciembre de 1881.

Recibio el premio Nobel de Literatura en 1956.
Murió en San Juan, Puerto Rico el 29 de mayo de 1958.


De Platero y yo, una obra entrañable:

I. PLATERO
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las flores rosas, celestes y gualdas...Lo llamo dulcemente:"¿Platero?", y viene a mi con su trotecillo alegre que parece que se ríe, en no se que cascabeleo ideal...
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. cuando paso sobre él, los domingos, por las ultimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
-Tien´asero...
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.





XLV. EL ÁRBOL DEL CORRAL.
Este árbol, Platero, esta acacia que yo mismo sembré, verde llama que fue creciendo primavera tras primavera, y que ahora mismo nos cubre con su abundante hoja pasada de sol poniente, era, mientras viví en esta casa, hoy cerrada, el mejor sostén de mi poesía. Cualquier rama suya, engalanada de esmeralda por abril o de oro por octubre, refrescaba solo con mirarla un punto, mi frente, como la mano más pura de una musa. ¡Qué fina, qué grácil, qué bonita era!
Hoy, Platero, es dueña de casi todo el corral. ¡Qué bonita se ha puesto! no se si se acordará de mi. A mí me parece otra. En todo este tiempo en que la tenía olvidada, igual que si no existiese, la primavera la ha ido formando, año tras año, a su capricho, fuera del agrado de mi sentimiento.
Nada me dice hoy, a pesar de ser árbol, y árbol puesto por mí. Un árbol cualquiera que por primera vez acariciamos nos llena, Platero, de sentido el corazón. Un árbol que hemos amado tanto, que tanto hemos conocido, no nos dice nada vuelto a ver, Platero. Es triste; mas es inútil decir más. No, no puedo mirar ya, en esta fusión de la acacia y el ocaso, mi lira colgada. La rama graciosa no me trae el verso, ni la iluminación interna de la copa el pensamiento. Y aquí, a donde tantas veces vine de la vida, con una ilusión de soledad musical, fresca y olorosa, estoy mal, y tengo frío, y quiero irme, como entonces del casino, de la botica o del teatro, Platero.

CXXXII. LA MUERTE
Encontré a Platero echado en su cama de paja, blandos los ojos y tristes. Fui a él, lo acaricié hablándole, y quise que se levantara...
El pobre se removió todo bruscamente, y dejó una mano arrodillada...No podía...Entonces le tendí su mano en el suelo, lo acaricié de nuevo con ternura, y mandé venir a su médico.
El viejo Darbón, así que lo hubo visto, sumió la enorme boca desdentada hasta la nuca y meció sobre el pecho la cabeza congestionada, igual que un péndulo.
-Nada bueno, ¿eh?
No sé que contestó...Que el infeliz se iba...Nada...Que un dolor...Que no sé que raíz mala...La tierra, entre la yerba...
A mediodía, Platero estaba muerto. La barriguilla de algodón se le había hinchado como el mundo, y sus patas, rigidas y descoloridas, se elevaban al cielo. Parecía su pelo rizoso ese pelo de estopa apolillada de las muñecas viejas, que se cae, al pasarle la mano, en una polvorienta tristeza...
Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores...


POEMAS

DIOS DE AMOR
Lo que queráis, señor;
y sea lo que queráis.
Si queréis que entre las rosas
ría hacia los matinales
resplandores de la vida,
que sea lo que queráis.
Si queréis que entre los cardos
sangre hacia las insondables
sombras de la noche eterna,
que sea lo que queráis.
Gracias si queréis que mire,
gracias si queréis cegarme;
gracias por todo y por nada,
y sea lo que queráis.
Lo que queráis, señor;
y sea lo que queráis.
A DIOS EN PRIMAVERA
Señor, matadme, si queréis.
(Pero, señor, ¡no me matéis!)
Señor dios, por el sol sonoro,
por la mariposa de oro,
por la rosa con el lucero,
los corretines del sendero,
por el pecho del ruiseñor,
por los naranjales en flor,
por la perlería del río,
por el lento pinar umbrío,
por los recientes labios rojos
de ella y por sus grandes ojos...
¡Señor, Señor, no me matéis!
(...Pero matadme, si queréis)


viernes 4 de abril de 2008

Yo escribí un libro.

Yo escribí un libro. Si. No sé como lo hice, quizás tras una noche de amor bajo las estrellas, al arrullo del río sonoro.
Entonces las aguas aún me cantaban.
Un libro espléndido y misterioso, canal de Dios.
Un libro vivo, un gran maestro.
Nueve meses tardaron en imprimir sus paginas las células de este cuerpo asustado.
Y se juntaron y se besaron y se expandieron, unas pastas, un lomo, unas hojas.
Y ojos, unos ojos abiertos para mirar al mundo con asombro.
Una edición única, un ejemplar perfecto, la llave de mil puertas, abrazador del mundo, descubridor de sellos.
Un libro de aventuras, un poema de amor. Mi hijo, un compañero, un viaje para dos.
Abril 2006

domingo 30 de marzo de 2008

Cesar Vallejo

Cesar Vallejo nació en Perú 16 de marzo de 1892 y murió en París el 25 de abril de 1938

Masa
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino
hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió
muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la
vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió
muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil,
quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la
muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió
muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate
hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió
muriendo.

Entonces, todos los hombres de la
tierra
le rodearon; les vió el cadáver triste,
emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

10 de noviembre de 1937

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!.

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... ¡Pobre... pobre!.
Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

domingo 23 de marzo de 2008

Alzheimer

Alzheimer
Alce y Mer
Hoy he encendido la chimenea. Se cuanto te agrada sentarte al calorcito y como te ensimismas al mirar las llamas. Siempre me ha gustado esa facilidad tuya para abstraerte. Dejas la mirada fija y permaneces así unos instantes hasta que algo te devuelve. Tal vez de tanto hacerlo hayas decidido no volver, tal vez estés más a gusto en el lugar al que te ausentas.
Te he comprado un regalo, una gorra nueva, la que tienes está bastante pasadita y sé que te gusta llevar la cabeza tapada. -“En todos mis años de cartero no he olvidado la gorra ni una sola vez”, me responderías si pudieras.
Hoy no saldremos a dar el paseo alrededor de la casa, hoy nos quedaremos al calor de la lumbre y celebraremos nuestro aniversario. Son tantos años. Nuestras bodas de oro. Sé que te acuerdas, se que la fecha está marcada en algún lugar de tu cerebro apagado. Te brillan los ojos. ¿Recuerdas?
7 de febrero de 1957. Alceste Fernández, ¿quieres por esposo a Merlín Pérez, para honrarle y respetarle, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe? Mi corazón saltaba de felicidad. -“Si” respondí con un hilo de voz. Eras tan guapo, todavía lo eres no te creas.
Déjame que coja tu mano, así, juntitos, como hemos estado siempre desde aquel día. Este sofá es cómodo. Hemos pasado aquí muy buenos ratos.
Ya no hago punto, ¿lo has notado verdad? No es que no me guste, pero mis ojos están tan cansados, que prefiero mirar el fuego o estar atenta a cualquier variación de tu gesto. No, no te preocupes, el fuego está controlado, ¿ves? He puesto el protector.
He comprado pitisús de chocolate y vino de moscatel en la pastelería de la plaza nueva. No te imaginas lo que ha subido todo. Es curioso, fue justo con la entrada del Euro cuando empecé a notar que te alejabas. Al principio pensé que no querías molestarte en las multiplicaciones y compramos la calculadora, a mí también me costaba hacer cuentas. Dios mío, si apenas se leer y escribir. Pero cuando te vi revolverte en el sillón y apoyar la cabeza de medio lado mientras subías las piernas y te acurrucabas como un niño asustado, supe que algo se me escapaba. Llevabas un tiempo distraído y a veces me parecía que no me escuchabas. A nuestra edad van fallando los sentidos. Pensé que no oías bien.
Estos pasteles son buenísimos. Ya te lo pongo en la boca, verás que rico. Ahora un sorbito de moscatel, así, muy bien, despacito.
Merlín, cincuenta años juntos y sigue gustándome pronunciar tu nombre como el primer día. Siempre supe que tenías algo de mago, de adivino, de profeta. Merlín, el cartero de Almedilla. Eres algo más que un repartidor de cartas, eres un amigo y un consejero para todos los vecinos. No dejan de venir a interesarse por ti, aunque tú no los veas, aunque no los recuerdes.
Nunca quisiste dejar el pueblo y me alegro, porque no me hubiera gustado abandonar a mis padres en sus frías y tristes tumbas. Saber que estamos tan cerca me conforta. A veces los veo con mi imaginación, aquí, en la misma casa donde ellos vivieron, y los veo en las habitaciones o paseando por las calles empedradas del pueblo o hablando con los vecinos, y me llega su calor y su consuelo.
Está nevando. Ha nevado mucho estos días y todo el pueblo esta blanco. Mal día para repartir cartas.
Los chicos no vendrán, hace demasiado frío y el pueblo está prácticamente incomunicado. Te quieren mucho y se preocupan pero ya les he dicho que estamos bien y que es aquí donde queremos estar. En la casa donde hemos vivido toda la vida. En el pueblo en el que nacimos, respirando el mismo aire que respiraron nuestros padres, escuchando el mismo río que ellos escucharon, el mismo sonido del viento agitando los árboles, el lento silencio de los copos de nieve o la lluvia estruendosa sobre las tejas.
He dejado los perros en casa de Tobías, siempre ha sido bueno con los animales, y allí donde vamos no podemos llevarlos. Todavía son jóvenes y listos. La Actea no quería quedarse, Tobías ha tenido que atarla porque se volvía a casa, ladraba la pobre, como si supiera. Mi perrita buena. ¿Oyes? ya está en la puerta, hasta que no se ha soltado no ha parado. Ven aquí perrita mala, anda caliéntate un poco que hace un frío que pela. Mira Merlín, se ha tumbado a tus pies.
Va cayendo la noche en el pueblo como cayó en tu cerebro, lentamente, sin enterarte apenas, sin que yo me enterara del gris que te envolvía hasta convertirse en negro.
Es la hora. Te daré la rica bebida que he preparado para los dos. Abre la boca, así, un poquito más, ¿ves que bueno está? Con el moscatel apenas se nota el sabor amargo de los polvos. Deja que gire tu cabeza. Tus ojos son lo último que quiero ver antes de que los míos se cierren. El tacto de tu mano sigue siendo cálido y suave. Duerme, duerme Merlín. Que vino tan dulce, dueer..meee.

Maite Galiana. Febrero 2007

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