Hola amor.
Soy feliz con el simple recuerdo de aquel miércoles. Nunca lo olvidaré aunque el olvido se empeñe en hacerse presente a cada instante.
Un miércoles claro de enero en el que concertamos nuestra cita a ciegas, en el que la esperanza de tu aliento hacia rebullir en mi pecho y en mi vientre la emoción y el deseo.
El miércoles que me amaste como si el propio Dios me hubiera amado. Como si Su corte de ángeles hubiera acariciado cada uno de los poros de mi piel, y el batir de sus alas refrescara mi cuerpo ardiente.
Recuerdo como restregabas tu nariz contra mi vulva y como absorbías mi olor mientras tus ojos transparentes caían en un éxtasis celestial. Tus manos acariciaban mis pezones, los apretaban y tu lengua los besaba y los lamia y los mordías como si quisieras arrancarlos y tragarlos y digerirlos cual único alimento y amarlos para siempre dentro de ti.
Amor, y como disfruté con tu pene divino, ascendí al cielo mientras paseabas su suavidad entre mis piernas acariciando mi vagina ansiosa. Como calmaste mi sed de ti regalándome con magistral empuje tu pene erecto, enamorado de mi vagina enamorada.
Amor, nadie me amo nunca como tú lo hiciste, tranquilo, seguro, viril, fuerte, confiado en mi intención de amor y en la tuya propia. Todo mi cuerpo estremecido entre tus brazos hasta que mis fluidos, mis jugos, te empaparon y tu pene explotó de placer dentro de mí.
Tu grito me conmovió, resonó en mí, renovó todas mis células y una energía única, pura, traslúcida, emanó de nuestros cuerpos como un nucleo de calma.
Soy feliz con el simple recuerdo de aquel miércoles de llama blanca, de aquel miércoles que no viniste, de aquel miércoles que te esperaba.
domingo 3 de febrero de 2008
Carta de amor
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1 comentarios:
Hola :)
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