viernes 14 de marzo de 2008

Carta a Manolo

Hola Manolo:
Me ha costado reconocerte, no asoció mi cerebro al doctor Rubio con nada especialmente familiar, sólo algunos gestos tuyos me sonaron míos, próximos. Tu forma de andar.
Mi corazón se ha hecho tan grande que me oprime el pecho, mi estómago se ha cerrado, mi vientre se ha soltado y mi cabeza vuela perdida entre el pasado y el futuro.
Ahora que ya sé quién eres, habiéndote reconocido como mi Patria sin saberlo aún, me asombro, me sorprendo, me ocupas, me emociono. Tú eres mi única respiración, mi único pensamiento. Que torpe este cerebro mío y que tierno el destino que conspira, que se abre paso, que hilvana, que cose, que une, que separa.
Te veré pronto. La cita mas romántica de mi vida, en un quirófano. No sé si mi garganta podrá pronunciar palabra sin que mis ojos hayan dicho todo.
Y ahora me voy atrás a recordar la seda de tus brazos, las caricias cual flores de tus manos, los besos insonoros de tus labios. Como me derretía sólo al verte con el solo pensamiento de tu tacto.
Y recuerdo también el día que se cerró la puerta para siempre, no quería llorar en tu presencia. Te fuiste con enojo y asustado. En las alas del miedo te perdiste, puede que aún las alas no estén rotas. No sé, hablarán desde el monte las voces misteriosas.
Oh Dios que cruel a veces el destino, esperé una llamada no lo niego. Trece años amor, he muerto tanto y conmigo también tantos recuerdos y he muerto igual en otros brazos que soñaba tuyos, y acariciado pies que parecían muertos.
Y ahora me voy hacia adelante y recupero los besos olvidados, la sonrisa brillante de tus ojos, el perfume dorado de tus manos. Te veo junto a mi cada momento como una nueva eterna primavera, respiro el mismo aire y me alimento de la esperanza grana de tus labios y mi sed de amor se sacia con tu aliento.
Y ahora vuelvo a la vida, a mi presente.
Suena un arpa en mi pecho conmovido.
En esta carta va la esencia de mil besos y el eco de un susurro. Nos vemos.

Google
Blogalaxia