Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

martes, 23 de septiembre de 2008

Manual para el Maestro

2 ¿QUIENES SON SUS ALUMNOS?

1. A cada uno de los maestros de Dios le han sido asignados cier­tos alumnos, los cuales comenzarán a buscarle tan pronto como él haya contestado la Llamada. 2Fueron escogidos para él porque la forma de enseñanza universal que va a impartir es la más apro­piada para ellos en vista de su nivel de entendimiento. 3Sus alum­nos le han estado esperando, pues su llegada es segura. 4Una vez más, esto es sólo cuestión de tiempo. 5Tan pronto como él elija desempeñar su papel, sus alumnos estarán listos para desem­peñar el suyo. 6El tiempo aguarda su elección, pero no a quién ha de servir. 7Cuando esté listo para aprender, se le proveerá de las oportunidades para enseñar.
2. Para entender el plan de enseñanza-aprendizaje de la salva­ción, es necesario entender el concepto de tiempo que expone el curso. 2La Expiación corrige las ilusiones, no lo que es verdad. 3Corrige, por lo tanto, lo que nunca existió. 4Lo que es más, el plan para esa corrección se estableció y se completó simultáneamente, puesto que la Voluntad de Dios es algo completamente ajeno al tiempo. 5La realidad es también algo ajeno al tiempo, al ser de Él. 6En el instante en que la idea de la separación se intro­dujo en la mente del Hijo de Dios, en ese mismo instante Dios dio Su Respuesta. 7En el tiempo esto ocurrió hace mucho. 8En la reali­dad, nunca ocurrió.
3. El mundo del tiempo es el mundo de lo ilusorio. 2Lo que ocu­rrió hace mucho parece estar ocurriendo ahora. 3Las decisiones que se tomaron en aquel entonces parecen como si aún estuvie­sen pendientes; como si aún hubiera que tomarlas. 4Lo que hace mucho que se aprendió, se entendió y se dejó de lado, se consi­dera ahora un pensamiento nuevo, una idea reciente, un enfoque diferente. 5Puesto que tu voluntad es libre, puedes aceptar lo que ha ocurrido en cualquier momento que así lo decidas, y sólo en­tonces te darás cuenta de que siempre había estado ahí. 6Tal como el curso subraya, no eres libre de elegir el programa de estudios, ni siquiera la forma en que lo vas a aprender. 7Eres libre, no obs­tante, de decidir cuándo quieres aprenderlo. 8Y al aceptarlo, ya lo habrás aprendido.
4. El tiempo, entonces, se remonta a un instante tan antiguo que está más allá de toda memoria, e incluso más allá de la posibili­dad de poder recordarlo. 2Sin embargo, debido a que es un instante que se revive una y otra vez, y de nuevo otra vez, parece como si estuviese ocurriendo ahora. 3Y así es como el alumno y el maestro parecen reunirse en el presente, encontrándose el uno con el otro como si nunca antes se hubiesen conocido. 4El alumno llega en el momento oportuno al lugar oportuno. 5Esto es inevita­ble, pues hizo la elección correcta en aquel viejo instante que ahora revive. 6El maestro hizo asimismo una elección, inevitable en ese pasado remoto. 7Lo que la Voluntad de Dios dispone sólo da la impresión de que toma tiempo para cumplirse. 8Pues, ¿qué podría demorar el poder de la eternidad?
5. Cuando alumno y maestro se encuentran, da comienzo una situación de enseñanza-aprendizaje, 2ya que el maestro no es quien realmente imparte la enseñanza. 3Siempre que dos herma­nos se juntan con el propósito de aprender, el Maestro de Dios les habla. 4La relación es santa debido a ese propósito, y Dios ha prometido enviar Su Espíritu a toda relación santa. 5En la situa­ción de enseñanza-aprendizaje, cada uno aprende que dar es lo mismo que recibir. 6Las demarcaciones que habían establecido entre sus papeles, sus mentes, sus cuerpos, sus necesidades; sus intereses y todas las diferencias que pensaban les separaban, se debilitan, se desvanecen y desaparecen. 7Aquellos que han de aprender el mismo curso comparten un mismo interés y un mismo objetivo. 8Y así, el que era el alumno se convierte ahora en un maestro de Dios, pues ha tomado la misma decisión que hizo que su maestro llegase a él. 9Ha visto los intereses de otro como si fuesen los suyos propios.

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