Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

jueves, 16 de octubre de 2008

La pareja

“El final de un principio feliz”
Me pregunto qué nos lleva a contraer el compromiso de amar y respetar hasta la muerte a una persona que no forma parte de nuestro entorno familiar. Qué nos empuja a firmar un contrato jurídico de por vida y sentirnos aprobados por la sociedad para mantener relaciones sexuales o tener hijos legitimos. Como si hubiera hijos ilegitimos. Hay tanto que decir, se ha dicho tanto ya que solo puedo añadir. ¡Bendito divorcio!.
El caso es que a veces, muchas más veces de las que creemos, la lujuria toma forma de amor, se pone una máscara para no dejar al descubierto “defecto” tan humano y, sin darnos cuenta, estamos envueltos en una relación de pareja condenada al fracaso.
El miedo a la soledad se disfraza de amor. Y por no estar solos empezamos una relación condenada al fracaso.
La envidia toma forma de amor - Si se ha casado mi vecina-o con lo poquita cosa que es – yo me caso. Y mantenemos una relación condenada al fracaso.
El egoísmo se acicala de amor. Y empezamos una relación en la que lo único importante es la satisfacción de nuestros deseos personales. Y mantenemos una relación condenada al fracaso.
A veces la codicia toma forma de amor. Empezamos una relación que gira en torno a los gastos y los ingresos compartidos. Y mantenemos una relación condenada al fracaso.
El vacio interior se enmascara de amor, necesitamos a alguien que lo llene, alguien que nos cuide, alguien con quien recogernos. Y mantenemos una relación condenada al fracaso.
A veces, nuestra conciencia de victimas toma forma de amor y comenzamos una relación con alguien a quien demostrar lo buenos que somos. Y mantenemos una relación condenada al fracaso.
El orgullo se disfraza de amor y comenzamos una relación con alguien a quien creemos poseer en propiedad. Y mantenemos una relación condenada al fracaso.
La pereza toma forma de amor y comenzamos una relación con alguien en quien delegamos nuestras responsabilidades básicas, comida, limpieza, sexo. Y mantenemos una relación condenda al fracaso.
La ilusión romántica se viste de amor. Comenzamos una relación con alguien que, imaginamos, nos hará vivir un cuento de hadas. Y mantenemos una relación condenada al fracaso.
He tenido relaciones basadas en el ego, inmaduras, asentadas sobre cimientos de arena. He sufrido el dolor de relaciones llenas de discusiones absurdas y gobernadas por la ira y la culpa. He tenido relaciones sin amor, dependientes y enfermizas. He rechazado relaciones que no me mantenían en una continua montaña rusa emocional.
Me he dejado manipular y he manipulado. He querido ser la media naranja de alguien y encontrar mi mitad. He soñado con príncipes y riquezas que nunca llegaron. He copiado modelos, sin ser consciente.
Cada relación me ha dado una oportunidad para aprender, para sanar mis emociones, curar mis heridas, la herida de la separación, superar el miedo a la soledad y el miedo a la libertad, aceptar mi narcisismo y trascenderlo, asumir mi responsabilidad, negarme a ser víctima, negarme a ser verdugo, tener mi propio espacio, aprender a elegir.
Todas mis parejas me han regalado la lección que mi alma necesitaba para acercarme, un poco, a mi Ser Superior. Todas mis relaciones, sean de pareja o no, me ayudan y me han ayudado a acercarme a mí misma, a descubrir quién soy, a perdonar y a confiar.
Lo cierto es que cada relación sentimental que mantenemos es un regalo del cielo, es una lección a aprender, es la insistencia del Universo que nunca se cansa de ayudarnos a crecer.
"Homo Noscete Ipsum" ¡Hombre, mujer, conócete a ti misma y conocerás al Universo y a los dioses y diosas!
Maite Galiana 15 de octubre de 2008

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