miércoles 3 de junio de 2009

POESÍA. QUEJAS. DOLORES VEINTIMILLA DE GALINDO

Hace unos años, en mi adolescencia, encontré este poema en una antología de poesía Hispana. Sentí todos y cada uno de sus versos como si yo misma los hubiera escrito. Vuelven ahora mas frescos que nunca a mi memoria.

Apenas había información sobre la autora. Internet era entonces cosa de ciencia ficción.


Quejas
¡Y amarle pude! Al sol de la existencia
se abría apenas soñadora el alma...
Perdió mi pobre corazón su calma
desde el fatal instante en que le hallé.
Sus palabras sonaron en mi oído
como música blanda y deliciosa;
subió a mi rostro el tinte de la rosa;
como la hoja en el árbol vacilé.
Su imagen en el sueño me acosaba
siempre halagüeña, siempre enamorada;
mil veces sorprendiste, madre amada,
en mi boca un suspiro abrasador;
y era él quien lo arrancaba de mi pecho;
él, la fascinación de mis sentidos;
él, ideal de mis sueños más queridos;
él, mi primero, mi ferviente amor.
Sin él, para mí el campo placentero
en vez de flores me obsequiaba abrojos;
sin él eran sombríos a mis ojos
del sol los rayos en el mes de abril.
Vivía de su vida apasionada;
era el centro de mi alma el amor suyo;
era mi aspiración, era mi orgullo...
¿Por qué tan presto me olvidaba el vil?
No es mío ya su amor, que a otra prefiere.
Sus caricias son frías como el hielo;
es mentira su fe, finge desvelo...
Mas no me engañará con su ficción...
¡Y amarle pude, delirante, loca!
¡No, mi altivez no sufre su maltrato!
Y si a olvidar no alcanzas al ingrato,
¡te arrancaré del pecho, corazón!

He encontrado estos conmovedores datos sobre su biografía en Wikipedia.
DOLORES VEINTIMILLA DE GALINDO

Nació en Quito durante el año de 1829, que es la fecha que se conoce de su nacimiento. Hija de una familia acomodada, recibe la mejor educación con la que una mujer podía contar en esos tiempos, y gracias a su sensibilidad artística empieza a escribir desde muy joven.
Se casa a los 18 años con el doctor colombiano Sixto Galindo, quien por su trabajo y múltiples infidelidades, la lleva primero a Guayaquil y luego a Cuenca con su hijo. En ambas ciudades Dolores da veladas artísticas donde puede exponer su poesía.
Pierde el aprecio y recibe múltiples ataques de parte de la sociedad cuencana, especialmente de Fray Vicente Solano, al escribir un volante titulado “Necrología” en defensa del indígena Tiburcio Lucero, a quien se ha condenado a muerte por asesinar a su padre, cuando aún en el Ecuador no se había dictado ninguna ley con respecto de la pena capital. Estos hechos, sumados al abandono de su esposo, son los que la sumen en la depresión y finalmente la llevan a suicidarse el 15 de mayo de 1857, con algo de cianuro que encontró en el maletín de su marido, dejando solamente una nota a su madre:
Mamita adorada:

Perdón una y mil veces. No me llore. Le envío mi retrato, bendígalo: la bendición de una madre alcanza hasta la eternidad. Cuide de mi hijo y dele un adiós al desgraciado Galindo. Me he suicidado.D. V.
Debido a su muerte no pudo ser enterrada en tierra santa, pero algún tiempo después su marido regresó a exhumar su cadáver y hasta la fecha se desconoce el lugar donde yacen sus restos. Esta señora es mi tía.

1 comentarios:

fausto corral dijo...

extrordinaria la vida corta de dolores, su sincera y valiente actitud frente al la época,y su final soberano que indica el drama inmenso y la sensibilidad trágica de dolores, hay un poema conmovedor de miguel ángel corral (tio paterno),publicado en gogle que expresa todo el dolor y admiración que sentían algunos intelectuales cuencanos por dolores, no le pudieron enterrar en tierra santa?,pero al ella la simple tierra madre la acogió ...fausto corral

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