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miércoles, 4 de julio de 2012

MIS ABUELOS. POESÍA


Mis abuelos.

He pensado en contaros una historia, la historia de mis abuelos.
Pero quizás valga la historia de cualquier abuelo o abuela. De relatos a la luz del hogar, de abrazos, de besos, ¡que guapa es mi nieta! dirían si me hubieran visto alguna vez, y yo abrazaría a mis abuelos y los besaría, y diría ¡Que guapos son mis abuelos!.
Su paseo por la Tierra debió ser muy intenso y muy duro, tan duro como el de casi todos los abuelos de su época. Sé que hacían pirulis de la Habana y caramelizaban manzanas que luego vendían en las fiestas de los pueblos. Tenian un carro, y en ese carro nació mi madre. Sé que iban a segar y a escardar a la hera y también que hacían la matanza y tenían longanizas y buenos avíos para la comida.
Eran de Peñaranda de Bracamonte.
Mi abuela pario 12 hijos, pero solo la vivieron seis, y ahora ya solo quedan tres. Tres mujeres fuertes como robles y brillantes como rayos de sol.
Me falta el olor de mis abuelos, el sabor de sus besos, el tacto de sus manos, el color de su voz, la ternura de su mirada. Me ha faltado siempre su consuelo.
Su paseo por la Tierra además de duro, fue muy corto y yo solo he podido ver su retrato rescatado de no se sabe donde. ¡Que guapos son mis abuelos!
De mis otros abuelos, aún sé menos. Por no saber, ni su nombre sé.
Eran de Villajoyosa y tuvieron seis hijos, ignoro el lugar que ocupo mi padre.
Tambien llegó a mis manos por extrañas vías un retrato suyo y he creido ver los rasgos de mi hijo en el abuelo.
Siempre he tenido abuelos pero nunca vivos y me ha faltado siempre su consuelo.
¡Que guapos son mis abuelos!
Maite Galiana. Madrid junio 2008.

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