Todas las mañanas Apolo guía su carro de oro hacia lo alto del cielo y la Tierra entera se llena de luz. Doce horas más tarde, el carro dorado desciende en el horizonte y se esconde detrás de las montañas y el mar. La oscuridad se apodera de la Tierra.
Cuando la claridad asoma entre la neblina de la mañana, cinco millones de diminutas chispas comienzan a pulular por mi ciudad. Parecen separadas, si las miras desde abajo, pero en la altura se ve claramente que son una sola Luz. También vistas desde abajo parece que van y que vienen y que saben a dónde van y de donde vienen, pero desde arriba ni van ni vienen, solo están. Cuando el sol ha cumplido y la negra sombra va cubriendo el cielo con capa de brea, el brillo dorado de sus corazones se transforma en placida calma.
En la Plaza del Encuentro, se vence y se separa la mañana. Repostan los caballos venidos desde el Este. Refulgen, en mitad del aire, los radios de plata. Va descendiendo el Sol hacia el Oeste y tiñendo la tarde de oro liquido, de rosas y de azules, rubíes y zafiros. Desde este mirador improvisado parece un corazón el cielo entero. Un corazón reflejo de mi misma, espejo del Universo.
“Yo Soy la Luz del Mundo” dijo, y por ende eso es lo que “YO SOY”.
Mi ciudad es luminosa, pacífica y acogedora. A veces creo que es un beso de Dios. Solo veo su luz.
También hay nubes de ceniza. Y "hay gentes que viven como lobos, necesitan dientes y garras, usan coraza protectora, su vida es una lucha cruel por la supervivencia”.
No pueden ver su luz.
En la puerta del Sol brillan todos los soles, los ojos despiertos de cien razas miran, con prisa salvaje, las manecillas lentas de las horas, el horizonte se traga hoy sus rayos de esperanza, pero las Horas, las amables Horas, brillantes en los cielos llegarán mañana cargadas de riqueza, y una vida mejor.
7.10.08 Madrid. Maite Galiana
ME HA GUSTADO ESTA CANCIÓN DE MARIANO MORES QUE OS DEJO
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