Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

HORÓSCOPO AGOSTO 2010. LEO

HORÓSCOPO AGOSTO 2010
LEO
El sol transitará por el signo de leo del 23 de julio al 22 de agosto. Los signos de fuego, aries, leo y sagitario serán los más favorecidos por esta posición solar.
Al igual que ocurrió en el periodo anterior, los astros siguen marcando momentos de mucha tensión. Podemos vivir un tiempo lleno de sobresaltos y emociones. Esperemos que los dioses sean benignos, dejen de guerrear y se dediquen al ocio, la creatividad, el sexo y el disfrute en este verano maravilloso.
Estos son tiempos de máximo esplendor. El Sol regente de Leo se sitúa en su propio signo. Como se siente a gusto regala energía a todos sus hijos. Tendremos que aprender a canalizar esta energía extraordinaria si no queremos que se desvíe hacia fines peligrosos.
Leo ocupa la casa 5 que representa la vitalidad, la sexualidad, la creatividad artística, la capacidad de procrear. Indica cómo será asimilada la paternidad o maternidad, la relación con los hijos y las dotes para la enseñanza. Es también la casa de las diversiones, de los placeres y devaneos amorosos.

Aries. Este será el periodo más fértil del año. Si estás pensando en tener hijos aprovéchalo.
Salud…………..excelente
Dinero…………gastos
Amor…………..excelente
Tarot…………..El Mundo
Tauro. Podrías tener la sensación de que tienes las alas cortadas. Pero sabes que estás donde quieres estar. No culpes a nadie.
Salud……………..mejoría
Dinero…………...bien
Amor……………..frio
Tarot……………...El Colgado
Géminis. Los temas familiares te tendrán entretenido. Te sentirás muy creativo e ilusionado. Escribe o lee algo estimulante.
Salud……………..alergia
Dinero…………..bien
Amor…………….se cariñoso
Tarot……………..La Emperatriz
Cáncer. Podrías disfrutar de una energía especial y dedicarles tiempo a los niños. Los temas de pareja se resolverán.
Salud……………estrés
Dinero………….bien
Amor…………….arreglos
Tarot…………….El Papa
Leo. Podrías tener un golpecillo de suerte, bien por el azar, bien por herencia incluso por un trabajo extra.

Salud…………..mejoría
Dinero………..excelente
Amor……………excelente
Tarot……………El Sol
Virgo. Este periodo podría ser algo caótico en lo que a salud se refiere. No abuses de los fármacos y olvídate del alcohol.
Salud………….intoxicación
Dinero………..periodo critico
Amor………….apertura
Tarot…………..El Loco
Libra. Arreglos en la casa, los vecinos o las amistades te tendrán ocupado este periodo.
Salud………….mejoría
Dinero……….bien
Amor………….renacimiento
Tarot………….El Juicio
Escorpio. Tendrás que tomar alguna decisión determinante para tu vida en temas relacionados con viajes o cambios de domicilio,
Salud……………..los huesos
Dinero……………gastos
Amor……………..excelente
Tarot……………..El Carro
Sagitario. Los temas de salud podrían darte un respiro y dejarte disfrutar de unas merecidas vacaciones.
Salud…………mejoría
Dinero……….bien
Amor………….tranquilidad
Tarot………….La Templanza
Capricornio. Ahora podrías recoger los frutos de tu esfuerzo. Buen periodo para disfrutar de la familia.
Salud………….mejoría
Dinero………..bien
Amor…………..excelente
Tarot…………..El Mago
Acuario. Podrías interesarte por los temas intelectuales y el arte, visitar museos, escribir un libro, o pintar.
Salud……………..migrañas
Dinero…………..justo
Amor…………….bien
Tarot……………..La Sacerdotisa
Piscis. Tu economía podría revitalizarse y quitarte algunas trampillas. Buen momento en general.
Salud…………….los pies
Dinero…………..mejoría
Amor……………tranquilo
Tarot……………El Emperador.

Hasta el próximo mes Maite Galiana.

REFLEXIONES DIARIAS ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS. MES DE AGOSTO

AGOSTO

1 de AGOSTO
VIVIRLA
La vida espiritual no es una teoría. Tenemos que vivirla.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 77
Cuando era nuevo en el programa, yo no podía comprender eso de vivir el aspecto espiritual del programa, pero ahora que estoy sobrio, no puedo comprender vivir sin ese aspecto. La espiritualidad era lo que yo había estado buscando. Dios, como yo lo concibo, me ha dado las respuestas a los "porqués" que me hicieron beber por veinte años. Viviendo una vida espiritual y pidiendo ayuda a Dios he aprendido a amar, a cuidad y sentir compasión por mis semejantes y sentir alegría en un mundo, donde antes, sentía solamente temor.

2 de AGOSTO
LLEGAMOS A ESTAR DISPUESTOS . . .
Por el momento tratamos de poner en orden nuestras vidas; pero esto no es una finalidad en sí.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 71
¡Qué fácil es equivocarse de dirección al acercarse al Octavo Paso! Yo deseo ser libre, transformado de alguna manera por la práctica de mi Sexto y Séptimo Pasos. Ahora, más que nunca soy vulnerable al egoísmo y a mi agenda oculta. Tengo cuidado de recordar que la satisfacción propia, que algunas veces viene a través del perdón expresado por aquellos a quienes he hecho daño, no es mi verdadero objetivo. Llego a estar dispuesto a hacer reparaciones, sabiendo que con este proceso yo soy reparado y puesto en condiciones de seguir adelante y conocer y desear la voluntad de Dios para mí.

3 de AGOSTO
. . . SER SERVICIALES
Nuestro verdadero propósito es ponernos en condiciones para servir al máximo a Dios y a los que nos rodean.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 71
Está claro que el plan de Dios para mí se expresa por el amor. Dios me amó lo suficiente como para sacarme de los callejones y de las cárceles para que pudiera participar últimamente en Su mundo. Mi respuesta es amar a todas Sus criaturas por medio del servicio y de mi ejemplo. Le pido a Dios que me ayude a imitar Su amor por mí por medio de mi amor por otros.

4 de AGOSTO
SEMILLAS DE FE
La fe es absolutamente necesaria, pero ella sola no basta para nuestro propósito. Porque podemos tener fe y al mismo tiempo dejar a Dios por fuera de nuestras vidas.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 37
Cuando niño continuamente ponía en duda la existencia de Dios. Para un "pensador científico" como yo, ninguna respuesta soportaba una disección completa, hasta que una dama muy paciente me dijo finalmente, "Tú debes tener fe". Con estas simples palabras se sembraron las semillas de mi recuperación.
Hoy en día, según practico mi recuperación - cortando las malas hierbas del alcoholismo - lentamente voy dejando que esas primeras semillas de fe crezcan y florezcan. Cada día de mi recuperación, de jardinería apasionada, se integra más en mi vida el Poder Superior de mi entendimiento. Mi Dios ha estado siempre conmigo a través de mi fe, pero es mi responsabilidad tener la disposición de aceptar Su presencia. Le pido a Dios que me conceda estar dispuesto a hacer Su voluntad.

5 de AGOSTO
ESCUCHAR ATENTAMENTE
Con cuanta persistencia reclamamos el derecho a decidir por nosotros mismos lo que debemos pensar y la forma como debemos actuar.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 39
Si yo acepto y actúo por el consejo de aquellos que hicieron que el programa funcionara para ellos, tengo la oportunidad de sobrepasar los límites del pasado. Algunos problemas se reducirán a nada mientras otros puede que necesiten acción paciente y bien pensada. Escuchar atentamente cuando otros comparten puede desarrollar la intuición para manejar problemas que surgen inesperadamente. Normalmente lo mejor para mí es evitar las acciones precipitadas. Asistir a las reuniones o llamar a un compañero miembro de A.A., generalmente reduce la tensión. Compartir problemas en las reuniones con otros alcohólicos con quienes puedo identificarme, o privadamente con mi padrino, puede cambiar aspectos de las circunstancias en las que me encuentro. Se identifican los defectos de carácter y empiezo a ver cómo trabajan en mi contra. Cuando pongo mi fe en el poder espiritual del programa, cuando confío en que otros me enseñen lo que tengo que hacer para tener una vida mejor, descubro que puedo confiar en mí para hacer lo que sea necesario.

6 de AGOSTO
ACOSADOS
Acosados por cien formas de temor, de vana ilusión, de egoísmo, de autoconmiseración, les pisamos los pies a nuestros compañeros y éstos se vengan.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 58
Mi egoísmo era la fuerza acosadora detrás de mi forma de beber. Bebía para celebrar el éxito y bebía para ahogar mis penas. La humildad es la respuesta. Aprendo a poner mi vida y mi voluntad al cuidado de Dios. Mi padrino me dice que el servicio me mantiene sobrio. Hoy me pregunto a mí mismo: ¿He tratado de saber la voluntad de Dios para conmigo? ¿He prestado servicio a mi grupo de A.A.?

7 de AGOSTO
"UN DESIGNIO PARA VIVIR"
Por nuestra parte, nosotros hemos buscado la misma salida con toda la desesperación del hombre que se está ahogando. Lo que al principio parecía un endeble junquillo ha resultado ser la amante y poderosa mano de Dios. Se nos ha dado una vida nueva o si se prefiere "un designio para vivir" que resulta verdaderamente efectivo.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 26
Cada día trato de levantar mi corazón y mis manos en gratitud a Dios por enseñarme un "designio para vivir" que realmente funciona por medio de nuestra hermosa Comunidad. Pero, ¿qué es exactamente ese "designio para vivir" que "realmente funciona"? Para mí, es la práctica de los Doce Pasos lo mejor que pueda, la continua conciencia de un Dios que me ama incondicionalmente y la esperanza de que, cada día, hay un propósito para mi ser. Yo soy verdaderamente bendecido en la Comunidad.

8 de AGOSTO
"HICIMOS UNA LISTA . . . "
Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido . . .
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 83
Cuando llegué al Octavo Paso, me pregunté cómo podría hacer una lista de todas las cosas que había hecho a otra gente ya que eran tantas personas y algunas de ellas ya no estaban en vida. Algunos de los daños que yo causé no eran muy graves, pero realmente me molestaban. Lo más importante de este Paso era estar dispuesto a hacer lo que fuera necesario para reparar los daños lo mejor que pudiera en ese momento particular. Querer es poder, así es que, si quiero sentirme mejor, tengo que descargar los sentimientos de culpa que tengo. En una mente tranquila no hay sitio para sentimientos de culpabilidad. Yo puedo limpiar mi mente de estos sentimientos con la ayuda de mi Poder Superior, si soy honesto conmigo mismo.

9 de AGOSTO
" . . . DE TODAS AQUELLAS PERSONAS . . . "
. . . y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 83
Una de las palabras claves en el Octavo Paso es la palabra todas . Yo no puedo seleccionar unos pocos nombres para la lista e ignorar los demás. Es una lista de todas aquellas personas que he ofendido. Inmediatamente puedo ver que este Paso supone el perdón, porque si no estoy dispuesto a perdonar a alguien, hay muy poca probabilidad de que ponga su nombre en la lista. Antes de escribir el primer nombre en mi lista, rezo una pequeña oración: "Perdono a cualquiera y a todos los que me han perjudicado en cualquier ocasión y bajo cualquier circunstancia".
Es muy conveniente para mí que piense en una pequeña pero significativa palabra cada vez que se ora el Padre Nuestro. La palabra es como . Yo pido, "Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores". En este caso, como significa, 'de la misma manera'. Pido que se me perdone de la misma manera que yo perdono a otros. Si estoy abrigando odio o resentimiento mientras digo esta parte de la oración, estaré invitando más resentimientos cuando debería estar invocando el espíritu del perdón.

10 de AGOSTO
REDOBLAR NUESTROS ESFUERZOS
Hasta cierto grado, él ya ha hecho esto cuando hizo el inventario moral, pero ahora ha llegado el momento de redoblar sus esfuerzos para ver a cuántas personas ha hecho daño y en qué forma.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 83
Según sigo creciendo en sobriedad, llego a tener más conciencia de mí mismo como una persona valiosa. En este proceso puedo ver mejor a otros como personas y con esto viene la comprensión de que éstas eran personas a quienes yo había lastimado durante mis días de bebedor. Yo no solamente mentí, mentí respecto a Tono. No solamente engañé, engañé a Pepe. Lo que aparentaban ser solamente acciones impersonales fueron realmente afrentas personales porque eran gente - gente de valor - a quienes yo había ofendido. Necesito hacer algo respecto a la gente que he ofendido para que pueda disfrutar de una sobriedad pacífica.

11 de AGOSTO
SACAR EL "VIDRIO MOLIDO"
"El inventario moral es un análisis objetivo de los daños que sufrimos durante la vida y un esfuerzo sincero para considerarlos desde una perspectiva honesta. Esto tiene el resultado de sacar de nuestro interior el vidrio molido, aquella sustancia emocional que todavía nos corta y nos cohibe".
COMO LO VE BILL, p. 140
Mi lista del Octavo Paso me arrastraba a un torbellino de resentimientos. Después de cuatro años de sobriedad estaba bloqueado por la negación conectada con una relación alusiva. La disputa entre el temor y el orgullo se ablandaba según las palabras del Paso pasaban de la cabeza al corazón. Por primera vez en muchos años abrí mi caja de pinturas y derramé una rabia honesta, una explosión de rojos, negros y amarillos. Lágrimas de alegría y de alivio rodaron por mis mejillas cuando contemplé el dibujo. En mi enfermedad ya había renunciado a mi arte, un castigo auto-inflingido mucho mayor que cualquier otro venido de afuera. En mi recuperación me di cuenta de que el dolor de mis defectos es la misma substancia que usa Dios para limpiar mi carácter y hacerme libra.

12 de AGOSTO
UNA MIRADA HACIA ATRÁS
Primero, damos una mirada hacia atrás y tratamos de descubrir en dónde hemos tenido la culpa; después hacemos un vigoroso intento para reparar el daño que hemos hecho . . .
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 83
Como un viajero en un nuevo y emocionante viaje A.A. de recuperación, yo experimenté una nueva tranquilidad de espíritu y el horizonte apareció claro y brillante en lugar de ser oscuro y turbio. Revisar mi vida para descubrir en dónde había fallado me parecía ser una tarea ardua y peligrosa. Era penso hacer una pausa y mirar hacia atrás. ¡Tenía miedo de que fuera a tropezar! ¿No podía olvidar el pasado y solamente vivir en mi nuevo y dorado presente? Me di cuenta de que aquellos a quienes había perjudicado en el pasado se interponían entre mi persona y mi deseo de continuar en mi viaje hacia la serenidad. Tenía que pedir valor para enfrentarme a esas personas en mi vida que todavía vivían en mi conciencia, para reconocer y tratar la culpabilidad que me producía su presencia. Tuve que mirar los daños que había causado y disponerme a hacer reparaciones. Solamente entonces pude reanudar mi viaje del espíritu.

13 de AGOSTO
TODO DE UN GOLPE
. . . y tercero, habiendo quitado de esa manera los escombros del pasado, consideramos cómo con el conocimiento recién adquirido de nosotros mismos, podemos desarrollar las mejores relaciones con cada uno de los seres humanos que conozcamos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 83
Todo lo que se requería para cumplir con éxito los siete Pasos anteriores: valor, honestidad, sinceridad, disposición y minuciosidad, se reunieron cuando le hice frente al Octavo Paso. Al principio no podía armarme del valor necesario para esta tarea, lo cual es el porqué este Paso dice "estuvimos dispuestos . . .".
Tenía que desarrollar el valor para empezar, la honestidad para ver en dónde estaba equivocado, un sincero deseo de poner las cosas en orden, minuciosidad al hacer la lista y disposición para tomar los riesgos necesarios para obtener una verdadera humildad. Con la ayuda de mi Poder Superior para desarrollar estas virtudes, completé este Paso y continué moviéndome hacia adelante en mi búsqueda del desarrollo espiritual.

14 de AGOSTO
REPARAR EL DAÑO
Tratamos de barrer los escombros acumulados como resultado de nuestro empeño en vivir obstinados y manejarlo todo a nuestro capricho. Si aún no tenemos la voluntad de hacerlo, la pedimos hasta que nos llegue. Recordemos que al principio estuvimos de acuerdo en que haríamos todo lo que fuese necesario para sobreponernos al alcohol.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 71
Hacer una lista de las personas a quienes había perjudicado no fue una cosa difícil de hacer. Ya habían aparecido en mi inventario del Cuarto Paso: gente contra quienes yo tenía resentimientos, reales o imaginarios, y a quienes yo había herido con actos vengativos. Para que mi recuperación fuera completa, yo no creía que fuera importante que aquellos que me habían ofendido legítimamente tuvieran que hacerme reparaciones. Lo que es importante en mi relación con Dios es que me ponga frente a El sabiendo que yo he hecho todo lo posible para reparar los daños que he causado.

15 de AGOSTO
¿NO HICIMOS DAÑO A NADIE?
Algunos de nosotros, sin embargo, tropezamos con un obstáculo muy diferente. Nos aferrábamos a la pretensión de que cuando bebíamos no le habíamos hecho daño a nadie sino a nosotros mismos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 85
Este Paso parecía tan sencillo. Yo identificaba a alguna gente a quienes había hecho daño, pero ellos ya no estaban a mi alcance. No obstante, me sentía incómodo con este Paso y evitaba las conversaciones que tenían que ver con él. Más tarde aprendí a investigar aquellos Pasos y áreas de mi vida que me hacían sentir incómodo. Mi búsqueda puso de manifiesto a mis padres, quienes habían sido profundamente heridos por mi aislamiento de ellos; mi patrón, quien se preocupaba por mis ausencias, por mis pérdidas de memoria, por mi temperamento; y los amigos a quienes había vuelto la realidad del daño que había hecho, el Paso Ocho cobró un nuevo significado. Ya no estoy incómodo y me siento limpio y liviano.

16 de AGOSTO
"YO HABÍA DESAPARECIDO"
Podríamos enseguida preguntarnos a nosotros mismos lo que queremos significar cuando decimos que les hemos hecho "daño" a otras personas. ¿Qué clase de "daño" se hacen las personas unas a otras? Para definir la palabra "daño" en una forma práctica, podríamos llamarla el resultado de instintos en conflicto, que causan a la gente un perjuicio físico, mental, emocional o espiritual.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 86
En las reuniones de Octavo Paso, yo siempre pensaba, "realmente no he hecho daño a mucha gente sino principalmente a mí mismo". Pero cuando escribí mi lista, no era tan corta como esperaba. Era que tú me gustabas, que no me gustabas o que necesitaba algo de ti - así de simple. La gente no había hecho lo que yo quería y mis relaciones íntimas estaban fuera de control debido a las exigencias irrazonables de mi pareja. ¿Eran estos pecados de omisión? Debido a mi forma de beber, yo "había desaparecido" - nunca envié tarjetas, nunca devolví llamadas, nunca me hice presente para otra gente ni tomé parte en sus vidas. Qué gracia ha sido echar una mirada a estas relaciones, hacer mis inventarios en quietud, sólo con el Dios de mi entendimiento y seguir adelante a diario, dispuesto a ser honesto y recto en mis relaciones.

17 de AGOSTO
CORREGIR EL DAÑO
En muchos casos descubrimos que aunque el daño hecho a otros no ha sido grande, el daño emocional que nos hemos hecho a nosotros mismos sí lo ha sido.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 85
¿Has pensado alguna vez que el daño que hiciste a un asociado de negocios, o quizá a un miembro de tu familia era tan pequeño que no merecía pedir disculpas porque ellos, de todos modos, probablemente ni se acordarían? Si esa persona y el daño causado sigue viniendo a la mente una y otra vez, causando una inquietud o quizá un sentimiento de culpa, entonces yo pongo el nombre de esa persona a la cabeza de mi "lista de reparaciones" y me dispongo a presentar una sincera explicación, sabiendo que una vez cumplida esta importante parte de mi recuperación, me sentiré calmado y descansado.

18 de AGOSTO
MEJORARSE
Muy profundos, a veces completamente olvidados, persisten conflictos emocionales por debajo del nivel de la conciencia.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 85
Solamente por acción positiva puedo eliminar los vestigios de culpabilidad y vergüenza causados por el alcohol. En todas mis desventuras de mis días de bebedor, mis amigos me decían, "¿por qué estás haciendo esto? Solamente te estás haciendo daño a ti mismo". Muy poco sabía yo qué ciertas eran estas palabras. Aunque yo había causado daños a otros, algo de mi comportamiento me había causado graves heridas en el alma. El Paso Ocho me ofrece una manera de perdonarme a mí mismo. Yo alivio muchos de mis daños ocultos cuando hago una lista de aquellos a quienes he herido. al hacer reparaciones, me libero de cargas, contribuyendo así a mi mejoramiento.

19 de AGOSTO
UN MARCO DE REFERENCIA
Refiriéndome una vez más a nuestra lista (inventario), quitando de nuestras mentes los errores que los demás habían cometido, buscamos resueltamente nuestras propias faltas. ¿Cuándo habíamos sido egoístas, faltos de honradez y habíamos tenido miedo?
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 63
Hay una maravillosa libertad al no necesitar una constante aprobación de colegas en el trabajo o de la gente que quiero. Me hubiera gustado saber de este Paso antes, porque una vez que establecí un marco de referencia, me sentí capaz de hacer la siguiente cosa correcta, sabiendo que la acción correspondía a la situación y que esta era la cosa apropiada que había que hacer.

20 de AGOSTO
HACIA LA LIBERTAD EMOCIONAL
Puesto que nuestras relaciones defectuosas con otros seres humanos han sido casi siempre la causa inmediata de nuestros infortunios, incluyendo nuestro alcoholismo, ningún campo de investigación podría producir más satisfacción y recompensas más valiosas que éste.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 86
La buena voluntad es algo peculiar para mí porque, con el tiempo, parece venir primero con conciencia, pero después con un sentimiento de incomodidad que me hace querer ponerme en acción. Mientras yo pensaba en dar el Octavo Paso, mi disposición a hacer reparaciones me llegó como un deseo de perdonar a otros y a mí mismo. Sentí el perdón hacia otros después de darme cuenta de mi parte en las dificultades de mis relaciones. Quería sentir la paz y la serenidad descritas en las Promesas. Por la práctica de los siete primero Pasos, me di cuenta de a quiénes había causado daño y de que yo había sido mi peor enemigo. Para restaurar mis relaciones con mis semejantes, sabía que tendría que cambiar. Quería aprender a vivir en armonía conmigo mismo y con otros para que así pudiera también vivir en libertad emocional. El principio del fin de mi aislamiento de mis compañeros y de Dios me llegó cuando escribí la lista de mi Octavo Paso.

21 de AGOSTO
SOLAMENTE TRATAMOS
Mi estabilidad me llegó al tratar de dar, no de exigir que se me diera . . .
LO MEJOR DE BILL, p. 43
Mientras que yo trate, con alma y corazón, de pasar a otros lo que a mí se me pasó, y no exija nada a cambio, la vida me es buena. Antes de entrar al programa de Alcohólicos Anónimos nunca fui capaz de dar sin exigir algo a cambio. Muy poco sabía yo que, una vez que empezara a dar libremente de mí mismo, comenzaría a recibir, sin nunca esperar o exigir nada. Lo que recibo hoy es el don de la "estabilidad", como le pasó a Bill: estabilidad en mi programa A.A. y estabilidad dentro de mí mismo; pero sobre todo, estabilidad en mi relación con mi Poder Superior, a quien yo he elegido llamar Dios.

22 de AGOSTO
BUSCAR LA ESTABILIDAD EMOCIONAL
Cuando progresamos todavía más, nos dimos cuenta de que la mejor fuente posible de estabilidad emocional es el mismo Dios. Vimos que la dependencia de Su perfecta justicia, perdón y amor era saludable, y funcionaría donde nada más podría hacerlo. Si realmente dependíamos de Dios, no podíamos hacer muy bien el papel de Dios ante nuestros semejantes ni sentiríamos el vivo deseo de depender completamente de la protección y del cuidado humanos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 123
Toda mi vida dependía de otra gente para mis necesidades y mi seguridad, pero hoy ya no puedo vivir así. Por la gracia de Dios, he admitido mi impotencia ante la gente, lugares y cosas. Era un verdadero "adicto a las personas"; dondequiera que fuera tenía que tener a alguien que me prestara alguna clase de atención. Era una actitud que solamente podía empeorar, porque cuanto más dependía de otros y más atención les exigía, menos recibía.
He dejado de creer que cualquier poder humano pueda quitarme aquel sentimiento de vacío. Aunque sigo siendo un ser humano frágil que tiene que practicar los Pasos de A.A. para anteponer este principio a mi personalidad, sólo un Dios amoroso me puede dar paz y estabilidad emocional.

23 de AGOSTO
LLEVAR EL MENSAJE AL HOGAR
¿Podremos llevar a nuestra vida familiar, a veces tan perturbada, el mismo espíritu de amor y tolerancia que llevamos a nuestro grupo de A.A.?
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 118
Los miembros de mi familia sufren los efectos de mi enfermedad. Amarlos y aceptarlos como ellos son - tal como amo y acepto a los miembros de A.A. - hace retornar el amor, la tolerancia y la armonía a mi vida. Ser cortés y respetar las fronteras personales son prácticas necesarias en todos los aspectos de mi vida.

24 de AGOSTO
UN ENIGMA QUE DA RESULTADOS
Puede ser posible encontrar explicaciones de experiencias espirituales similares a las nuestras, pero yo he tratado frecuentemente de explicar la mía propia y sólo ha sido posible narrar la historia de ella. Conozco la sensación que me dio y los resultados que me ha traído, pero me doy cuenta de que nunca podré entender completamente su más profundo cómo y por qué.
COMO LO VE BILL, p. 313
Yo tuve una profunda experiencia espiritual durante una reunión abierta de A.A., la cual me hizo decir abruptamente, "¡soy alcohólico!". No he tomado un solo trago desde ese día. Yo podría decirles las palabras que oí justo antes de mi admisión y cómo me afectaban, pero el porqué sucedió esto, no lo se. Creo que un poder superior a mí mismo me eligió para recuperarme, sin embargo no sé por qué. Trato de no preocuparme ni elucubrar sobre lo que todavía no sé; en cambio, confío en que si continúo practicando los Pasos y los principios de A.A. en mi vida, compartiendo mi experiencia, seré amorosamente guiado hacia una profunda y madura espiritualidad en la cual se me irá revelando más y más. Por el momento, es para mí un regalo confiar en Dios, practicar los Pasos y ayudar a otros.

25 de AGOSTO
EL DON DE VINCULARSE
Líbrame de mi propio encadenamiento para que pueda cumplir mejor con Tu voluntad.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 59
Muchas veces en mi estado alcohólico bebía para establecer un vínculo con los demás, pero sólo logré establecer la esclavitud de la soledad alcohólica.
Por medio de la manera de vivir en A.A. yo he recibido el don de vincularme - con aquellos que estaban allí antes que yo, con aquellos que están ahora y con aquellos que aún están por venir. Estoy eternamente agradecido por este generoso don de Dios.

26 de AGOSTO
ENTREGARLO
Aunque sabían que tenían que ayudar a otros alcohólicos para permanecer sobrios, este motivo se volvió secundario. Fue superado por la felicidad que encontraron en darse a otros.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 146
Para mí, estas palabras se refieren a una transferencia de poder, a través del cual, Dios, como yo lo concibo, entra en mi vida. Con la oración y la meditación, yo abro canales y luego establezco y mejoro mi contacto consciente con Dios. Entonces, por la acción recibo el poder que necesito para mantener mi sobriedad cada día. Manteniendo mi condición espiritual, dando a otros lo que tan gratuitamente se me ha dado a mí, se me concede el indulto diario.

27 de AGOSTO
CENTRAR NUESTROS PENSAMIENTOS
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la dependencia de A.A. en un Poder Superior atravesó su primera gran prueba. Muchos miembros de A.A. entraron al servicio militar y fueron destinados a diferentes partes del mundo. ¿Serían capaces de aguantar la disciplina, sostenerse en el fragor de la batalla y soportar . . . ?.
COMO LO VE BILL, p. 200
Centraré mis pensamientos en un Poder Superior. Lo entregaré todo a ese poder dentro de mí. Seré un soldado de ese poder, sintiendo la fuerza del ejercito espiritual tal como existe hoy en mi vida. Permitiré que una ola de unión espiritual me conecte a este Poder Superior por medio de mi gratitud, obediencia y disciplina. Que yo permita que este poder me guíe con órdenes para el día. Que los pasos que dé hoy puedan fortalecer mis palabras y mis acciones, que yo sepa que el mensaje que llevo es mío para compartir, regalo generoso de ese poder superior a mí mismo.

28 de AGOSTO
ALIGERAR LA CARGA
El mostrarle a otros que sufren cómo se nos ayudó es precisamente lo que hace ahora que la vida nos parezca de tanto valor . . . el tenebroso pasado . . . [es la] clave de la vida y de la felicidad de otros.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 115
Desde que logré mi sobriedad, he sido curado de muchos dolores: traicionar a mi compañero, dejar a mi mejor amigo y echar a perder las esperanzas que mi madre tenía depositadas en mí. En cada caso, alguien del programa me habló de un problema similar y pude compartir lo que me sucedió a mí. Cuando conté mi historia, ambos nos levantamos con los corazones aligerados.

29 de AGOSTO
ESCOJO EL ANONIMATO
Estamos convencidos de que la humildad, por medio del anonimato, es la mayor protección que siempre podrá tener Alcohólicos Anónimos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 196
Ya que en A.A. no hay reglas, yo me sitúo donde más me conviene, así es que escojo el anonimato. Quiero que mi Dios me utilice a mí, humildemente, como uno de sus instrumentos en este programa. El sacrificio es el arte de dar de mí generosamente, permitiendo que la humildad reemplace a mi ego. Con sobriedad, yo reprimo el deseo de gritar al mundo, "yo soy miembro de A.A." y experimento alegría y paz interior. Permito que la gente vea los cambios en mí y espero que ellos me pregunten qué me sucedió. Pongo los principios de espiritualidad antes de juzgar, de buscar faltas y de criticar. Quiero amor y cariño en mi grupo para poder desarrollarme.

30 de AGOSTO
EL ÚNICO REQUISITO
En una ocasión . . . cada grupo de A.A. tenía infinidad de requisitos de afiliación. Todos estaban aterrados de pensar que algo o alguien pudiera hacer zozobrar la embarcación . . . La lista total resultó larguísima. Si todas las reglas se hubiesen hecho obedecer en todas partes, nadie hubiera podido ser miembro de A.A. . . .
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 147-148
Yo estoy agradecido de que la Tercera Tradición solamente requiere que tenga el deseo de dejar de beber. Por años había estado rompiendo promesas. En la Comunidad no tenía que hacer promesas, no tenía que concentrarme. Solamente tenía que asistir a una reunión, en una condición nublada, para saber que estaba en casa . No tuve que jurar amor eterno. Aquí, gente desconocida me abrazó. "Todo mejorará", decían, y, "tú puedes lograrlo un día a la vez". Ellos dejaron de ser desconocidos para convertirse en amigos cariñosos. Le pido a Dios que me ayude a llegar a la gente que desea sobriedad y que me mantenga agradecido.

31 de AGOSTO
UN PROGRAMA ÚNICO
Alcohólicos Anónimos nunca tendrá una clase profesional. Hemos logrado entender el muy antiguo dicho, "Puesto que tan libremente se nos ha dado, libremente debemos dar". Hemos descubierto que en lo que atañe al profesionalismo, el dinero y la espiritualidad no se mezclan.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 175
Yo creo que Alcohólicos Anónimos se distingue en el tratamiento del alcoholismo porque está basado solamente en el principio de un alcohólico que comparte con otro alcohólico. Esto es lo que hace único al programa. Cuando yo decidí que quería mantenerme sobria, llamé a una mujer que sabía era miembro de Alcohólicos Anónimos, y ella me trajo el mensaje de A.A. No recibió ninguna compensación monetaria, sino que su recompensa fue mantenerse sobria un día más. Hoy yo no podría pedir ningún pago que no fuera otro día libre del alcohol; así es que, a este respecto, se me paga generosamente por mi trabajo.

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REFLEXIÓN ESPIRITUAL BRAHMA KUMARIS

Amor espiritual
El amor espiritual es la base de la vida. Tal amor no es un amor corriente. Es amor desde el corazón, amor verdadero, amor altruista, amor real. El amor espiritual es un fuerte vínculo. El amor hace fácil lo difícil, nos libera del trabajo duro.
Hay amor en todos, pero, ¿qué es lo que necesitamos añadir a este amor para hacerlo fuerte, verdadero y real? Las almas, nuestros hermanos y hermanas espirituales, están sedientas del amor verdadero y del amor compasivo. ¿Cómo podemos servir a los demás con amor en nuestro corazón?
A través de nuestra mente, podemos donar los tesoros de los poderes espirituales. A través de nuestro intelecto podemos usar el tesoro del tiempo de una forma digna. A través de nuestras palabras, podemos compartir joyas de sabiduría. A través de nuestras acciones podemos donar virtudes y a través de las relaciones, dar felicidad.
Cuando conectamos con Dios, el Océano del Amor, la fuente suprema de luz y poder, mediante esa experiencia accedemos a la riqueza de nuestro ser y descubrimos que tenemos tesoros ilimitados. Cuanto más damos estos tesoros, más incrementan.
Usemos nuestros tesoros de una forma digna y seamos los que tienen un corazón grande y generoso.
Brahma Kumaris World Spiritual University
 

UNDÉCIMO PASO DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

UNDÉCIMO PASO
"Buscamos a través de la oración y la meditación
mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como
nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que
nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y
nos diese la fortaleza para cumplirla".
La oración y la meditación son nuestros medios principales de contacto consciente con Dios.
Los A.A. somos gente activa que disfrutamos de las satisfacciones de enfrentarnos a las realidades de la vida, normalmente por primera vez, y que vigorosamente tratamos de ayudar al próximo alcohólico que llega. Así que no es de extrañar que a veces tengamos una tendencia a menospreciar la oración y la meditación, considerándolas como cosas que no son realmente necesarias. Creemos, sin duda, que son cosas que nos pueden ayudar a responder a algún problema urgente, pero al principio muchos de nosotros somos propensos a considerar la oración como una especia de misteriosa maniobra de los clérigos, de la cual podemos esperar sacar algún beneficio de segunda mano. O quizás ni siquiera creemos en estas cosas.

A algunos de nuestros recién llegados, así como a los agnósticos de antaño que tenazmente siguen considerando al grupo de A.A. como su poder superior, la poderosa eficacia de la oración les puede parecer poco convincente o totalmente inaceptable, a pesar de toda la lógica y la cantidad de experiencia que la atestigua. Aquellos de nosotros que una vez compartíamos estos sentimientos, podemos entender y comprenderlos. Recordamos muy bien ese algo que, desde las profundidades de nuestro ser, seguía rebelándose contra la idea de someternos a cualquier Dios. Además, muchos de nosotros nos valíamos de una lógica muy contundente que "probaba" que no existía ningún Dios. ¿Cómo se explicaban todos los accidentes, enfermedades, crueldades e injusticias del mundo? ¿Cómo se explicaban todas aquellas vidas infelices que eran la consecuencia directa de un nacimiento desgraciado o de las vicisitudes incontrolables de las circunstancias? Estábamos convencidos de que, en un mundo tan caprichoso, la justicia no podía existir y, por lo tanto, tampoco podía existir Dios.
A veces recurríamos a otras tácticas. "Vale", nos decíamos, "es probable que la gallina existiera antes que el huevo". Sin duda, el universo tuvo alguna especie de "primera causa", el Dios del Átomo, quizá, oscilando entre el frío y el calor. Pero no había evidencia alguna de la existencia de ningún Dios que conociera a los seres humanos o que se interesara en la humanidad. Sí, nos gustaba A.A. y no vacilábamos en decir que A.A. había obrado milagros. Pero nos resistíamos a probar la meditación y la oración, tan obstinadamente como el científico que se niega a hacer un experimento por temor a que sus resultados refutaran su teoría predilecta. Claro está que acabamos haciendo el experimento y, cuando obtuvimos resultados inesperados, cambiamos de opinión; de hecho, cambiamos de convicción. Así nos vimos firmemente convencidos de la eficacia de la meditación y la oración. Y hemos descubierto que lo mismo puede ocurrirle a cualquiera que lo pruebe. Con mucha razón se ha dicho, "casi los únicos que se burlan de la oración son aquellos que nunca han rezado con suficiente asiduidad".

A aquellos de nosotros que nos hemos acostumbrado a valernos asiduamente de la oración, el tratar de desenvolvernos sin rezar nos parecería tan poco sensato como privarnos del aire, de la comida o de la luz del sol. Y por la misma razón. Cuando nos privamos del aire, de la comida, o de la luz del sol, el cuerpo sufre. Y de la misma manera, cuando nos negamos a rezar y a meditar, privamos a nuestras mentes, a nuestras emociones y a nuestras intuiciones de un apoyo vital y necesario. Así como el cuerpo puede fallar en sus funciones por falta de alimento, también puede fallar el alma. Todos tenemos necesidad de la luz de la realidad de Dios, del alimento de su fortaleza y del ambiente de su gracia. Las realidades de la vida de A.A. confirman esta verdad eterna de una manera asombrosa.
Existe un encadenamiento directo entre el examen de conciencia, la meditación, y la oración. Cada una de estas prácticas por sí sola puede producir un gran alivio y grandes beneficios. Pero cuando se entrelazan y se interrelacionan de una manera lógica, el resultado es una base firme para toda la vida. Puede que, de vez en cuando, se nos conceda vislumbrar aquella realidad perfecta que es el reino de Dios. Y tendremos el consuelo y el aval de que nuestro destino individual en ese reino quedará asegurado mientras intentemos, por vacilantes que sean nuestros pasos, conocer y hacer la voluntad de nuestro Creador.

Como ya hemos visto, nos valemos del autoexamen para iluminar el lado oscuro de nuestra naturaleza con una nueva visión, acción y gracia. Es un paso que dimos hacia el cultivo de esta clase de humildad que nos hace posible recibir la ayuda de Dios. Pero no es más que un solo paso. Vamos a querer ir más lejos.
Querremos que crezca y florezca lo bueno que hay en todos nosotros, incluso en los peores de nosotros. Sin duda necesitaremos aire fresco y comida en abundancia. Pero sobre todo querremos la luz del sol; hay poco que pueda crecer en la oscuridad. La meditación es nuestro paso hacia el sol. ¿Cómo, entonces, hemos de meditar?

A lo largo de los siglos la experiencia concreta de la meditación y la oración ha sido, por supuesto, inmensa. Las bibliotecas y los templos de mundo constituyen una rica fuente de tesoros por descubrir para todo aquel que busque. Es de esperar que todo A.A. que haya tenido una formación religiosa que valora la meditación vuelva a practicarla con mayor devoción que nunca. Pero, ¿qué vamos a hacer el resto de nosotros, menos afortunados, que ni siquiera sabemos cómo empezar?

Bueno, podríamos empezar de la siguiente manera. Busquemos, primero, una buena oración. No tendremos que buscar muy lejos; los grandes hombres y mujeres de todas las religiones nos han legado una maravillosa colección. Vamos a considerar aquí una que se cuenta entre las clásicas.
Su autor era un hombre que desde hace ya varios siglos ha sido considerado como un santo. No vamos a dejar que este hecho nos cause ningún prejuicio ningún temor, porque, aunque no era alcohólico, también tuvo que pasar, al igual que nosotros, por unos grandes sufrimientos emocionales. Y al salir de estas dolorosas experiencias, expresó con la siguiente oración lo que entonces podía ver, sentir, y desear:
"Dios, hazme un instrumento de tu Paz - que donde haya odio, siembre amor - donde haya injuria, perdón - donde haya discordia, armonía - donde haya error, verdad - donde haya duda, fe - donde haya tristeza, alegría. Dios, concédeme que busque no ser consolado, sino consolar - no ser comprendido, sino comprender - no ser amado, sino amar. Porque olvidándome de mí mismo, me encuentro; perdonando, se me perdona; muriendo en Ti, nazco a la Vida Eterna. Amen".

Ya que somos principiantes en la meditación, puede ser conveniente que volvamos a leer esta oración varias veces muy lentamente, saboreando cada palabra e intentando absorber el significado profundo de cada frase e idea. Nos vendrá aun mejor si podemos entregarnos sin resistencia alguna a lo expresado por nuestro amigo. Porque en la meditación, no hay lugar para el debate. Descansamos tranquilamente con los pensamientos de alguien que sabe, a fin de poder experimentar y aprender.

Como si estuviéramos tumbados en una playa soleada, serenémonos y respiremos profundamente el ambiente espiritual que, por la gracia de esta oración, nos rodea. Dispongámonos a sentir y a ser fortalecidos y elevados por la gran belleza, amor y poder espiritual expresados por estas magníficas palabras. Dirijamos ahora nuestra mirada al mar y contemplemos su misterio; y levantemos los ojos al lejano horizonte más allá del cual buscaremos todas aquellas maravillas que aún no hemos visto.
"Venga, hombre", dice alguien. "Vaya tonterías. No es nada práctico".
Al vernos acosado por tales pensamientos, nos valdría recordar, con cierto pesar, el enorme valor que solíamos dar a nuestra imaginación cuando intentaba fabricarnos una realidad basada en la botella. Sí nos deleitábamos con esta forma de pensar, ¿verdad? Y aunque ahora nos encontramos sobrios, ¿no es cierto que a menudo intentamos hacer algo parecido? Tal vez nuestro problema no era que utilizáramos nuestra imaginación. Tal vez el problema real era nuestra casi total incapacidad para encaminar nuestra imaginación hacia unos objetivos apropiados. La imaginación constructiva no tiene nada de malo; todo logro seguro y deseable se basa en ella. A fin de cuentas, nadie puede construir una casa hasta que no haya concebido un plan para hacerla. Bueno, la meditación también es así. Nos ayuda a concebir nuestro objetivo espiritual antes de que empecemos a avanzar para conseguirlo. Así que regresemos a aquella soleada playa - o, si prefieres, a las llanuras o las montañas.

Cuando, por tales simples medios, hayamos alcanzado un estado de ánimo que nos permite enfocarnos quietamente en la imaginación constructiva, podemos proceder de la siguiente manera:

Volvemos a leer nuestra oración y nuevamente intentamos apreciar la esencia de su significado. Nos pondremos a pensar en el hombre que originalmente la rezó. Ante todo, quería convertirse en un "instrumento". Luego, pidió la gracia para llevar el amor, el perdón, la armonía, la verdad, la fe, la esperanza, la luz y la alegría a todos cuantos pudiera.
A continuación expresó una aspiración y una esperanza para él mismo. Esperaba que Dios le permitiera también a él encontrar algunos de estos tesoros. Esto lo intentaría hacer "olvidándose de sí mismo". ¿Qué quería decir esto de "olvidarse a sí mismo? Y, ¿cómo se propuso realizarlo?
Le parecía mejor consolar que ser consolado; comprender que ser comprendido; perdonar que ser perdonado.
Esto podría ser un fragmento de lo que se llama la meditación, tal vez nuestro primer intento de alcanzar cierto estado de ánimo, nuestro primer corto vuelo de reconocimiento, por así decirlo, en el reino del espíritu. Después de hacerlo, nos convendría estudiar detenidamente nuestra situación actual e imaginar lo que podría sucedernos en nuestra vida si pudiéramos acercarnos aun más al ideal que hemos intentado vislumbrar. La meditación es algo que siempre puede perfeccionarse. No tiene límites, ni de altura ni de amplitud. Aunque aprovechamos las enseñanzas y los ejemplos que podamos encontrar, la meditación es, en su esencia, una aventura individual, siempre tiene un solo objetivo: mejorar nuestro contacto consciente con Dios, con su gracia, su sabiduría y su amor. Y tengamos siempre presente que la meditación es, en realidad, de un gran valor práctico. Uno de sus primero frutos es el equilibrio emocional. Valiéndose de la meditación, podemos ampliar y profundizar el conducto entre nosotros y Dios, como cada cual Lo conciba.

Consideremos ahora la oración. Orar es levantar el corazón y la mente hacia Dios - y en este sentido la oración incluye la meditación. ¿Cómo hemos de hacerlo? Y, ¿qué relación tiene con la meditación? Según se entiende comúnmente, la oración es una petición a Dios. Al haber abierto nuestro conducto como mejor podamos, intentamos pedir aquellas cosas justas de las que nosotros y los demás tenemos la más urgente necesidad. Y creemos que la gama completa de nuestras necesidades queda bien definida en aquella parte del Undécimo Paso que dice: ". . . que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla". Una petición así es apropiada a cualquier hora del día.

Por la mañana, pensamos en las horas que vendrán, tal vez pensemos en el trabajo que nos espera y las ocasiones que tendremos de ser serviciales o de utilidad, o en algún problema particular que se nos pueda presentar. Es posible que hoy nos veamos nuevamente enfrentados con un grave problema de ayer que no pudimos solucionar. La tentación inmediata será la de pedir soluciones específicas a problemas específicos, así como la capacidad para ayudar a otra gente de acuerdo con nuestro concepto de cómo se debe hacer. En este caso, estamos pidiendo a Dios que obre a nuestra manera. Por lo tanto, debemos considerar cada petición cuidadosamente para poder apreciarla según sus verdaderos méritos. Aun así, al hacer cualquier petición específica, nos convendrá añadir las palabras ". . . si esa es Tu voluntad". Simplemente pedimos a Dios que, a lo largo del día, nos ayude a conocer, lo mejor que podamos, su voluntad para aquel día y que nos conceda la gracia suficiente para cumplirla.
A medida que transcurre el día, al vernos enfrentados con algún problema o con una decisión que tomar, será conveniente que hagamos una pausa y renovemos la sencilla petición: "Hágase Tu voluntad, no la mía". Si en estos momentos ocurre que nuestros trastornos emocionales son muy grandes, es mucho más probable que mantengamos nuestro equilibrio si recordamos y volvemos a recitar alguna oración o alguna frase que nos haya atraído especialmente en nuestras lecturas o meditaciones. En los momentos de tensión, el mero hecho de repetirla una y otra vez a menudo nos hará posible desatascar un conducto bloqueado por la ira, el miedo, la frustración o los malentendidos, y volver a acudir a la ayuda más segura de todas - nuestra búsqueda de la voluntad de Dios, y no la nuestra. En estos momentos críticos, si nos recordamos a nosotros mismos que "es mejor consolar que ser consolados, comprender que ser comprendidos, amar que ser amados", estamos conformes con la intención del Undécimo Paso.

Es razonable y comprensible que a menudo se haga la pregunta: "¿Por qué no podemos presentarle a Dios un dilema específico e inquietante y, en nuestras oraciones, obtener de El una respuesta segura y definitiva a nuestra petición?".

Esto se puede hacer, pero lleva consigo algunos riesgos. Hemos visto a muchos A.A. pedir a Dios, con gran sinceridad y fe, que les dé Su orientación expresa referente a asuntos que abarcan desde una arrolladora crisis doméstica o financiera hasta cómo corregir algún pequeño defecto, como la falta de puntualidad. No obstante, muy a menudo las ideas que parecen venir de Dios no son soluciones en absoluto. Resultan ser autoengaños inconscientes, aunque bien intencionados. El miembro de A.A., y de hecho cualquier persona, que intenta dirigir su vida rígidamente por medio de esta clase de oración, esta exigencia egoísta de que Dios le responda, es un individuo especialmente desconcertante. Cuando se pone en duda o se critica cualquiera de sus acción, inmediatamente las justifica citando su dependencia de la oración para obtener orientación en todo asunto, grande o pequeño. Puede haber descartado la posibilidad de que su propias fantasías y la tendencia humana a inventar justificaciones hayan distorsionado esa supuesta orientación. Con su mejor intención, tiende a imponer su propia voluntad en toda clase de situaciones y problemas, con la cómoda seguridad de que está actuando bajo la dirección específica de Dios. Bajo tal engaño, puede, por supuesto, provocar un montón de problemas sin tener la menor intención de hacerlo.

También caemos en otra tentación parecida. Nos formamos ideas sobre lo que nos parece ser la voluntad de Dios para con otras personas. Nos decimos, "Este debería ser curado de su enfermedad mortal", o "Aquel debería ser aliviado de sus sufrimientos emocionales", y rezamos por estas cosas especificas. Naturalmente, estas oraciones son fundamentalmente actos de buena voluntad, pero a menudo se basan en la suposición de que conocemos la voluntad de Dios para con la persona por la que rezamos. Esto significa que una oración sincera puede que vaya acompañada de cierta cantidad de presunción y vanidad. La experiencia de A.A. indica que especialmente en estos casos debemos rezar para que la voluntad de Dios, sea cual sea, se haga tanto para los demás como para nosotros mismos.

En A.A. hemos llegado a reconocer como indudables los resultados positivos y concretos de la oración. Lo sabemos por experiencia. Todo aquel que haya persistido en rezar ha encontrado una fuerza con la que normalmente no podía contar. Ha encontrado una sabiduría más allá de su acostumbrada capacidad. Y ha encontrado, cada vez más, una tranquilidad de espíritu que no le abandona ante las circunstancias más difíciles.

Descubrimos que la orientación divina nos llega en la medida en que dejemos de exigirle a Dios que nos la conceda a nuestra demanda y según las condiciones que imponemos. Casi todo miembro experimentado de A.A. te puede contar cómo ha mejorado su vida de forma asombrosa e inesperada a medida que él iba intentando mejorar su contacto consciente con Dios. También te dirá que toda época de aflicción y sufrimiento, cuando la mano de Dios le parecía pesada e incluso injusta, ha resultado ser una ocasión de aprender nuevas lecciones para la vida, de descubrir nuevas fuentes de valor, y que, última e inevitablemente, le llegó la convicción de que, al obrar sus milagros, "los caminos de Dios sí son inescrutables".

A todo aquel que se niegue a rezar por que no cree en su eficacia, o porque se siente despojado de la ayuda y la orientación Dios, estas noticias deben serle muy alentadores. Todos nosotros, sin excepción, pasamos por temporadas en las que solo podemos rezar mediante un inmenso esfuerzo de voluntad. Hay momentos en los que ni siquiera esto nos sirve. Nos sobrecoge una rebeldía tan corrosiva que simplemente rehusamos rezar. cuando nos ocurren estas cosas, no debemos juzgarnos despiadadamente. Debemos simplemente reanudar la oración tan pronto como podamos, haciendo así lo que sabemos que nos va bien.

Tal vez una de las recompensas más grandes de la meditación y la oración es la sensación de pertenecer que nos sobreviene. Ya no vivimos en un mundo totalmente hostil. Ya no somos personas perdidas, atemorizadas e irresolutas. En cuanto siquiera vislumbramos la voluntad de dios, en cuanto empezamos a ver que la verdad, la justicia y el amor son las cosas reales y eternas de la vida, ya no nos sentimos tan perplejos y desconcertados por toda la aparente evidencia de lo contrario que nos rodea en nuestros asuntos puramente humanos. Sabemos que Dios nos cuida amorosamente. Sabemos que cuando acudimos a El, todo irá bien con nosotros, aquí y en el más allá.

OCTAVA TRADICIÓN DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

Octava Tradición
"Alcohólicos Anónimos nunca tendrá carácter
profesional, pero nuestros centros de servicio pueden
emplear trabajadores especiales".
Alcohólicos Anónimos nunca tendrá una clase profesional. Hemos llegado a captar el significado del antiguo dicho "Libremente hemos recibido, libremente debemos dar". Nos hemos dado cuenta de que en lo referente al profesionalismo, el dinero y la espiritualidad no se pueden mezclar. Los mejores profesionales del mundo, tanto en el campo de la medicina como en el de la religión, no han logrado efectuar casi ninguna recuperación del alcoholismo. No desacreditamos el profesionalismo en otros campos, pero aceptamos el hecho real de que en nuestro caso no da resultados. Cada vez que hemos tratado de profesionalizar nuestro Paso Doce, el resultado ha sido siempre el mismo: Nuestro único propósito ha salido derrotado.

Los alcohólicos simplemente no harán caso de un trabajador de Paso Doce a sueldo. Casi desde el principio, hemos estado convencidos de que el trabajo personal con otro alcohólico que sufre sólo puede basarse en el deseo de ayudar y de ser ayudado. Cuando un A.A. habla por dinero, ya sea en una reunión o a recién llegado, también puede tener en él un efecto perjudicial. El aliciente del dinero le compromete a él y a todo lo que diga y haga por el principiante. Esto ha sido siempre tan evidente que muy pocos A.A. han hecho alguna vez un trabajo de Paso Doce a cambio de una remuneración.

A pesar de esta evidencia, es cierto que pocos temas han suscitado más disputas dentro de nuestra Comunidad que el del profesionalismo. Los encargados de barrer el piso, los cocineros que preparan hamburguesas, las secretarias de las oficinas, los escritores de libros - todos ellos han sido objeto de fuertes ataques porque, según sus críticos, "estaban haciendo dinero a costa de A.A.". Sin tener en cuenta que éstos no eran en absoluto trabajos de Paso Doce, los críticos acusaban de ser profesionales de A.A. a estos trabajadores nuestros, quienes muy a menudo se ocupaban de las tareas ingratas que nadie más quería o podía hacer. Se provocó un furor aun más grande cuando los miembros de A.A. empezaron a dirigir casas de reposo y granjas de convalecencia para los alcohólicos, cuando algunos aceptaron puesto asalariados en la industria como directores de personal, encargados del problema del alcoholismo entre los empleados, y otros como enfermeros en los pabellones de alcoholismo, y cuando otros más se dedicaron al campo de educación sobre el alcoholismo. En todos estos casos, y otros muchos, se alegaba que se estaban vendiendo por dinero la experiencia y los conocimientos de A.A. y por lo tanto, estas personas también eran profesionales.
No obstante, por fin podía verse una clara línea divisoria entre el profesionalismo y el no profesionalismo. Cuando convinimos en que no se podía hacer el trabajo de Paso Doce a cambio de dinero, tomamos una sabia decisión. Pero cuando quisimos prohibir a nuestra comunidad la posibilidad de emplear a trabajadores especiales, y a los miembros de A.A la posibilidad de llevar nuestros conocimientos a otros campos, lo que nos motivo fue el temor, un temor que las experiencias posteriores han disipado.
Consideremos, por ejemplo, el caso del conserje y del cocinero del club. Para poder funcionar, un club tiene que ser habitable y hospitalario. Intentamos utilizar voluntarios, pero pronto se sintieron desencantados al verse barriendo suelos y haciendo café siete días a la semana. Simplemente dejaron de presentarse. Aún más importante, un club vacío no podía contestar el teléfono, y era una invitación abierta para un borracho de parranda que tuviera la llave. Así que había que contratar a alguien que cuidara el local. Si contratáramos a un alcohólico, recibiría un pago igual al que tuviéramos que dar a un no alcohólico por el mismo trabajo. El puesto no era para hacer el trabajo de Paso Doce, sino para facilitar que el trabajo de Paso Doce se hiciera. No era sino una simple cuestión de servicios especiales.

Tampoco A.A. podría funcionar sin trabajadores especiales a sueldo. En las oficinas de la Fundación * y de los intergrupos, no podíamos emplear a personas no alcohólicas para trabajar como secretarias; necesitábamos personas que conocieran bien el programa de A.A. Pero en cuanto los contratamos, los ultraconservadores y los temerosos gritaron, "¡Profesionalismo!" En una época, la situación de estos fieles servidores era casi insoportable. no se les pedía hablar en las reuniones de A.A., porque "estaban haciendo dinero a costa de A.A." A veces, sus compañeros incluso evitaban su compañía. Aun los más caritativos los describían como un "mal necesario". Los comités se aprovecharon de lleno de esta actitud para reducir sus salarios. Podían recuperar parte de su virtud, se creía, si trabajaban para A.A. por un sueldo miserable. Durante muchos años, estas ideas persistían. Entonces, nos dimos cuenta de que una secretaria muy trabajadora que contestaba al teléfono docenas de veces al día, que escuchaba a veinte esposas lloronas, que tomaba disposiciones para hospitalizar a diez principiantes y para conseguirles padrinos, y que trataba de manera muy diplomática al borracho iracundo que se quejaba de cómo ella hacía su trabajo y de lo excesivo que era su sueldo, a ella difícilmente se le podía considerar como una profesional de A.A. No estaba profesionalizando el Paso Doce; simplemente lo estaba facilitando. Estaba contribuyendo a procurar que el hombre que llegaba a nuestra puerta tuviera la oportunidad que merecía. Los ayudantes y miembros de comité voluntarios podían ser de gran utilidad, pero no se podía esperar que ellos desempeñaran estas tareas día tras día.

En la Fundación, se vuelve a repetir la misma historia. Ocho toneladas de libros y literatura al mes no se empaquetan ni se envían a sí mismo a todas partes del mundo. Montones de cartas que tratan de cualquier problema de A.A. imaginable, desde el solitario esquimal hasta los dolores de crecimiento de miles de grupos, tienen que ser contestadas por gente que sepa del asunto. Hay que mantener los contractos apropiados con el mundo exterior. Hay que vigilar y cuidar de las cuerdas de salvamento de A.A. Así que contratamos a miembros de A.A. como miembros del personal de la oficina. Les pagamos bien, y se ganan su sueldo. Son secretarios profesionales * (* El tipo de trabajo que realizan los miembros del personal en la actualidad no tiene equivalente en las empresas comerciales. Estos miembros de A.A. aportan a su servicio en la G.S.O. una amplia variedad de experiencia profesional y de negocios), pero no son profesionales de A.A.

Quizás todo miembro de A.A. albergue para siempre en su corazón el vago temor de que algún día alguien explote nuestro nombre con ánimos de lucro personal. La mera insinuación de tal cosa siempre suele desatar un huracán, y hemos descubierto que los huracanes atacan con igual furia a los justos y a los injustos. No son nunca razonables.

No hay individuos que hayan sido más zarandeados por estas tempestades emocionales que aquellos A.A. que se han atrevido a aceptar empleo con agencias ajenas que tratan del problema del alcohol. Una universidad quería que un miembro de A.A. educara al público sobre el alcoholismo. Una compañía buscaba a un encargado de personal familiarizado con el tema. Una granja estatal para borrachos buscaba a un gerente que supiera tratar con los borrachos. Una ciudad buscaba a un asistente social experimentado que supiera bien los efectos que el alcohol puede tener en la familia. Una comisión estatal sobre el alcohol buscaba a un investigador a sueldo. Estos sólo son algunos de los trabajos que se les han ofrecido a los miembros de A.A. a título individual. De vez en cuando, miembros de A.A. han comprado casas de convalecencia o granjas de reposo donde los borrachos maltrechos podían encontrar el cuidado que necesitaban. La pregunta era - y a veces todavía es - ¿se puede calificar de profesionalismo a estas actividades según la tradición de A.A.?

Creemos que la respuesta es "No. Los miembros que eligen este tipo de ocupación no profesionalizan el Paso Doce de A.A.". El camino que nos llevó a esta conclusión fue largo y rocoso. Al comienzo, no podíamos ver el quid de la cuestión. En días anteriores, en el momento en que un A.A. aceptó un empleo en una empresa de esta índole, se sentía inmediatamente tentado de utilizar el nombre de Alcohólicos Anónimos con fines de publicidad o para recoger fondos. Las granjas de tratamiento, las empresas educativas, las legislaturas estatales y las comisiones publicaron el hecho de que tenían miembros de A.A. a su servicio. Con total ingenuidad, los A.A. que trabajaban en estas empresas rompían imprudentemente su anonimato, haciendo publicidad para su proyecto predilecto. Por esta razón , algunas buenas causas y todos sus allegados se veían sometidos a una crítica injusta por parte de los grupos de A.A. En la mayoría de los casos, estos ataque iban precedidos por el brío "¡Profesionalismo!. Este hombre está ganando dinero a costa de A.A." No obstante, no se había contratado a ninguno de ellos para hacer el trabajo de Paso Doce de A.A. Es estos casos, la violación no era el profesionalismo, era el romper el anonimato. Se había comprometido el único objetivo de A.A. y se había abusado del nombre de Alcohólicos Anónimos.

Es significativo que, ahora que casi ningún miembro de nuestra Comunidad rompe su anonimato al nivel público, casi todos estos temores han desaparecido. Nos damos cuenta de que no tenemos ningún derecho - y no hay ninguna necesidad - de desanimar a los A.A. que desean trabajar como particulares en estos amplios campos. De hecho, prohibírselo sería un gesto antisocial. No podemos declarar que A.A. sea una sociedad tan cerrada que guardemos nuestra experiencia y nuestros conocimientos como secretos de estado. Si un miembro de A.A., a título particular, puede llegar a ser un mejor investigador, educador, jefe de personal, ¿por qué no dejar que lo sea? Todo el mundo sale ganando, y nosotros no perdemos nada. Es cierto que algunos de los proyectos a los cuales se han vinculado los miembros de A.A. han sido mal concebidos, pero eso no tiene nada que ver con el principio que estamos considerando.
Esta es la emocionante serie de acontecimientos de la que ha surgido la Tradición de no profesionalismo de A.A. Nunca se debe pagar por hacer el trabajo de Paso Doce, pero aquellos que trabajan en nuestro servicio son dignos de su sueldo.

DÉCIMO PASO DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

DÉCIMO PASO
"Continuamos haciendo nuestro inventario
personal y cuando nos equivocábamos
lo admitíamos inmediatamente"

Según vamos trabajando en los primeros nueve Pasos, nos estamos preparando para la ventura de una nueva vida. Pero al acercarnos al Décimo Paso, empezamos a hacer un uso práctico de nuestra manera de vivir de A.A., día tras día, en cualquier circunstancia. Entonces, nos vemos enfrentados con la prueba decisiva: ¿podemos mantenernos sobrios, mantener nuestro equilibrio emocional, y vivir una vida útil y fructífera, sean cuales sean nuestras circunstancias?


Para nosotros lo necesario es hacer un examen constante de nuestros puntos fuertes y débiles, y tener un sincero deseo de aprender y crecer por este medio. Los alcohólicos hemos aprendido esta lección por la dura experiencia. Claro está que, en todas las épocas y en todas partes del mundo, personas más experimentadas que nosotros se han sometido a una autocrítica rigurosa. Los sabios siempre han reconocido que nadie puede esperar hacer mucho en la vida, hasta que el autoexamen no se convierta en costumbre, hasta que no reconozca y acepte lo que allí encuentra, y hasta que no se ponga, paciente y persistentemente, a corregir sus defectos.


Un borracho que tiene una resaca fatal por haber bebido en exceso el día anterior, hoy no puede vivir bien. Pero hay otro tipo de resaca que todos sufrimos ya sea que bebamos o no. Es la resaca emocional, la consecuencia directa de los excesos emocionales negativos de ayer y, a veces, de hoy - ira, miedo, celos, y similares. Si hemos de vivir serenamente hoy y mañana, sin duda tenemos que eliminar estas resacas. Esto no significa que tengamos que hacer un morboso recorrido por nuestro pasado. Nos requiere que admitamos y corrijamos nuestros errores ahora. Nuestro inventario nos hace posible reconciliarnos con nuestro pasado. Al hacer esto, realmente podemos dejarlo atrás. Cuando hemos hecho un minucioso inventario y estamos en paz con nosotros mismos, nos viene la convicción de que podremos afrontar las dificultades futuras conforme se nos vayan presentando.


Aunque todos los inventarios se parecen en principio, el factor tiempo es lo que distingue el uno del otro. Existe el inventario "instantáneo", que se puede hacer a cualquier hora del día, cuando vemos que nos estamos liando. Hay otro que hacemos al final del día, cuando repasamos los sucesos de las últimas horas. En éste, hacemos una especie de balance, apuntando en la columna positiva las cosas que hemos hecho bien, y en la negativa los errores que hemos cometido. Hay también ocasiones en las que solos, o en compañía de nuestro padrino o consejero espiritual, hacemos un detallado repaso de nuestros progresos desde la última vez. Muchos A.A. acostumbran a hacer una limpieza general una o dos veces al año. A muchos de nosotros nos gusta retirarnos del mundanal ruido para tranquilizarnos y dedicar uno o dos día a meditar y revisar nuestras vidas.
¿No parecen estas costumbres tan aburridas como pesadas? ¿Tenemos los A.A. que dedicar la mayor parte del día a repasar lóbregamente nuestros pecados y descuidos? No lo creo. Se ha dado un énfasis tan marcado al inventario solamente porque muchos de nosotros nunca nos hemos acostumbrado a examinarnos rigurosa e imparcialmente. Una vez adquirido este sano hábito, nos resultará tan interesante y provechoso que el tiempo que dediquemos a hacerlo no nos podrá parecer perdido. Porque estos minutos o, a veces horas, que pasamos haciendo nuestro autoexamen tienen que hacer que las demás horas del día sean más gratas y felices. Y, con el tiempo, nuestros inventarios dejan de ser algo inusitado o extraño, y acaban convirtiéndose en una parte integrante de nuestra vida cotidiana.


Antes de entrar en detalles en cuanto al inventario "instantáneo", consideremos las circunstancias en las que un inventario de esta índole puede sernos de utilidad.


Considerado desde un punto de vista espiritual, es axiomático que cada vez que nos sentimos trastornados, sea cual sea la causa, hay algo que anda mal en nosotros. Si alguien nos ofende y nos enfadamos, también nosotros andamos mal. Pero, ¿no hay ninguna excepción a esta regla? ¿Y la ira "justificada"? Si alguien nos engaña, ¿no tenemos derecha a enfadarnos? ¿Acaso no podemos sentirnos justificadamente airados con la gente hipócrita? Para nosotros los A.A., éstas son excepciones peligrosas. Hemos llegado a darnos cuenta de que la ira justificada debe dejarse a gente mejor capacitada que nosotros para manejarla.

Poca gente ha sufrido más a causa de los resentimientos que nosotros los alcohólicos. Y poco ha importado que fueran o no resentimientos justificados. Un arranque de mal genio nos podría estropear un día entero, y algún rencor cuidadosamente mimado podía convertirnos en seres inútiles. Y tampoco nos hemos mostrado muy diestros en distinguir entre la ira justificada y la no justificada. Según lo veíamos nosotros, nuestra rabia siempre era justificada. La ira, ese lujo ocasional de la gente más equilibrada, podía lanzarnos a borracheras emocionales de duración indefinida. Estas "borracheras secas" a menudo nos llevaban directamente a la botella. Y otros trastornos emocionales - los celos, la envidia, la lástima de nosotros mismos, y el orgullo herido - solían tener los mismos efectos.


Un inventario instantáneo, si lo hacemos en medio de una perturbación parecida, puede contribuir mucho a apaciguar nuestras emociones borrascosas. Nuestros inventarios instantáneos se aplican principalmente a las circunstancias que surgen imprevistas en el vivir diario. Es aconsejable, cuando sea posible, posponer la consideración de nuestras dificultades crónicas y más arraigadas, para un tiempo que tenemos específicamente reservado para este fin. El inventario rápido nos sirve para enfrentarnos a los altibajos cotidianos, en particular esas ocasiones en las que otras personas o acontecimientos inesperados nos hacen perder el equilibrio y nos tientan a cometer errores.


En todas estas situaciones tenemos que ejercer un dominio de nosotros mismos, hacer un análisis honrado de todo lo que entra en juego, y, cuando la culpa es nuestra, estar dispuestos a admitirlo y, cuando no lo es, igualmente dispuestos a perdonar. No tenemos por qué sentirnos descorazonados si recaemos en los errores de nuestras viejas costumbres. No es fácil practicar esta disciplina. No vamos a aspirar a la perfección, sino al progreso.


Nuestro primer objetivo será adquirir dominio de nosotros mismos. Esto tiene la más alta prioridad. Cuando hablamos o actuamos de forma apresurada o precipitada, vemos desvanecerse en ese mismo momento nuestra capacidad de ser justos o tolerantes. El simple hecho de soltarle a alguien una andanada o lanzarle una crítica irreflexiva y obstinada puede desbaratar nuestras relaciones con otra persona durante todo ese día o, tal vez, durante todo el año. No hay nada que nos recompense más que la moderación en lo que decimos y escribimos. Tenemos que evitar las condenas irascibles y las discusiones arrebatadas e imperiosas. Tampoco nos conviene andar malhumoradamente resentidos o silenciosamente desdeñosos. Estas son trampas emocionales, y los cebos son el orgullo y la venganza. Tenemos que evitar estas trampas. Al sentirnos tentados a tragar el anzuelo, debemos acostumbrarnos a hacer una pausa para recapacitar. Porque no podemos pensar ni actuar con buenos resultados hasta que el hábito de ejercer un dominio de nosotros mismos no haya llegado a ser automático.


Las situaciones desagradables o imprevistas no son las únicas que exigen el dominio de uno mismo. Tendremos que proceder con la misma cautela cuando empecemos a lograr un cierto grado de importancia o éxito material. Porque a nadie le han encantado más que a nosotros los triunfos personales. Nos hemos bebido el éxito como si fuera un vino que siempre nos alegraría. Si disfrutábamos de una racha de buena suerte, nos entregábamos a la fantasía, soñando con victorias aun más grandes sobre la gente y las circunstancias. Así cegados por una soberbia confianza en nosotros mismos, éramos propensos a dárnoslas de personajes. Por supuesto que la gente, herida o aburrida, nos volvía la espalda.


Ahora que somos miembros de A.A. y estamos sobrios y vamos recobrando la estima de nuestros amigos y colegas, nos damos cuenta de que todavía nos es necesario ejercer una vigilancia especial. Para asegurarnos contra un ataque de soberbia, podemos frenarnos recordando que estamos sobrios hoy sólo por la gracia de Dios, y que cualquier éxito que tengamos se debe más a El que a nosotros mismos,


Finalmente, empezamos a darnos cuenta de que todos los seres humanos, al igual que nosotros, están hasta algún grado enfermos emocionalmente, así como frecuentemente equivocados y, al reconocer esto, nos aproximamos a la auténtica tolerancia y vemos el verdadero significado del amor genuino para con nuestros semejantes. Conforme progresemos en nuestro camino, nos parecerá cada vez más evidente lo poco sensato que es enfadarnos o sentirnos lastimados por personas que, como nosotros, están sufriendo los dolores de crecimiento.

Tardaremos algún tiempo, y quizás mucho tiempo, en notar un cambio tan radical en nuestra perspectiva. Poca gente pude afirmar con toda sinceridad que ama a todo el mundo. La mayoría de nosotros tenemos que confesar que solo hemos amado a unas cuantas personas; que la mayor parte de la gente nos era indiferente, siempre y cuando no nos molestaran a nosotros; y, en cuanto al resto, pues, les hemos tenido aversión o les hemos odiado. Aunque estas actitudes son bastante comunes, los A.A. tenemos que encontrar otra mucho mejor para poder mantener nuestro equilibrio. Si odiamos profundamente, acabamos desequilibrados. La idea de que podamos amar posesivamente a unas cuantas personas, ignorar a la mayoría y seguir temiendo u odiando a cualquier persona, tiene que abandonarse, aunque sea gradualmente.


Podemos intentar dejar de imponer exigencias poco razonables en nuestros seres queridos. Podemos mostrar bondad donde nunca la habíamos mostrado. Con aquellos que no nos gustan, podemos empezar a comportarnos con justicia y cortesía, tal vez haciendo un esfuerzo especial para comprenderles y ayudarles.


Cada vez que fallemos a cualquiera de estas personas, podemos admitirlo inmediatamente - siempre ante nosotros mismos, y también ante la persona en cuestión, si el hacerlo tendría algún efecto provechoso. En la cortesía, la bondad, la justicia y el amor, se encuentra la clave para establecer una relación armoniosa con casi cualquier persona. Si tenemos alguna duda, podemos hacer una pausa y decirnos, "Que no se haga mi voluntad, sino la Tuya". Y con frecuencia podemos preguntarnos a nosotros mismos, "¿Estoy actuando con los demás como yo quisiera que ellos actuaran conmigo - en este día de hoy?".


Cuando llega la noche, tal vez justo antes de acostarnos, muchos de nosotros hacemos un pequeño balance del día. Este es un momento oportuno para recordar que el inventario no nos sirve únicamente para apuntar nuestros errores. Rara vez pasa un día en que no hayamos hecho nada bien. En realidad, las horas del día normalmente están repletas de cosas constructivas. Al repasarlas, veremos reveladas nuestras buenas razones, y buenas obras. Incluso cuando nos hemos esforzado y hemos fracasado, debemos anotarlo como un punto muy importante a nuestro favor. Bajo estas condiciones, el dolor de un fracaso se convierte en un valor positivo, de ese dolor recibimos el estímulo para seguir adelante. Alguien que sabía de lo que hablaba comentó una vez que el dolor era la piedra de toque de todo progreso espiritual. Los A.A. estamos completamente de acuerdo con él, porque sabemos que tuvimos que pasar por los dolores que nos traía la bebida antes de lograr la sobriedad, y tuvimos que sufrir los trastornos emocionales antes de conocer la serenidad.


Al repasar la columna negativa de nuestro balance diario, debemos examinar con gran cuidado nuestros motivos en cada acción o pensamiento que nos parece estar equivocado. En la mayoría de los casos, no nos resulta difícil ver y entender nuestros motivos. Cuando nos sentíamos soberbios, airados, celosos, nerviosos o temerosos, simplemente actuábamos conforme con nuestras emociones. En estos casos, solo hace falta reconocer que actuamos o pensamos de manera equivocada, imaginar cuál hubiera sido la manera correcta, y comprometernos, con la ayuda de Dios, a aplicar estas lecciones de hoy al día de mañana y, por supuesto, hacer las enmiendas correspondientes que aun no hayamos hechos.


Pero en otros casos únicamente el examen más cuidadoso nos revelará nuestros verdaderos motivos. Habrá casos en que nuestra vieja enemiga, la autojustificación, haya intervenido para defender algo que, en realidad, estaba equivocado. Aquí nos sentimos tentados a convencernos que teníamos buenos motivos y razones cuando de hecho no ha sido así.


Hemos "criticado constructivamente" a alguien porque lo merecía y necesitaba, pero nuestro verdadero motivo era el de vencerle en una vana disputa. O, si la persona en cuestión no estaba presente, creíamos que estábamos ayudando a los demás a comprenderle, cuando en realidad nuestro motivo era el de rebajarle para así sentirnos superiores a él. A veces, herimos a nuestros seres queridos porque les hace falta que alguien "les dé una lección", cuando de hecho, queremos castigarles. A veces, sintiéndonos deprimidos, nos quejamos de lo mal que lo estamos pasando, cuando en realidad, queremos que la gente fije en nosotros su atención y que exprese su compasión para con nosotros. Esta extraña peculiaridad de la mente y de las emociones, este perverso deseo de ocultar un motivo malo por debajo de otro bueno, se ven en todos los asuntos humanos de toda índole. Esta clase de hipocresía sutil y solapada puede ser el motivo oculto de la acción o pensamiento más insignificante. Aprender, día tras día, a identificar, reconocer y corregir estos defectos constituye la esencia de la formación del carácter y del buen vivir. Un arrepentimiento sincero por los daños que hemos causado, una gratitud genuina por las bendiciones que hemos recibido, y una buena disposición para intentar hacer las cosas mejor en el futuro serán los bienes duraderos que buscaremos.


Después de haber repasado el día así, sin omitir lo que hemos hecho bien, y al haber examinado nuestros corazones sin temor o complacencia, podemos sinceramente dar gracias a Dios por las bendiciones que hemos recibido y dormir con la conciencia tranquila.

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