Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

HORÓSCOPO SEPTIEMBRE 2010

HORÓSCOPO SEPTIEMBRE 2010
VIRGO.
Cómo reconocer a un virgo según Linda Goodman
Virgo es el signo de la Virgen, pero es mejor no tomarse el simbolismo demasiado al pie de la letra. Puedo asegurar a mis lectores que haber nacido en septiembre no es garantía de virginidad. Aunque muchos Virgo de ambos sexos se aferren a su soltería, también hay muchos Virgo que terminan por avenirse a la bienaventuranza del connubio. Es posible que no lo hagan llevados por un súbito estallido de fuego y de pasión, porque el matrimonio no es el estado natural para los seres de Virgo, aunque es sorprendente cuántos de ellos llegan a dominar esta forma de trabajo en equipo, mostrándose casi siempre muy dedicados a su familia.
Casado o soltero, es bastante fácil detectar a Virgo en público. Por una parte, no estará haciendo mucho ruido; no es exactamente parlanchín, y se destacará por su condición de solitario. (¿Ves ese hombre callado y atractivo, allí en el rincón, con el diccionario bajo el brazo? ¿El que tiene un mecanismo mental de relojería que registra pulcramente las horas y metódicamente toma nota de los menores detalles? Si te fijas bien, casi podrás verlo medir cada minuto para darle todo su valor.
Es Virgo.
Bueno amigos el sol transitará por el signo de virgo del 22 de agosto al 23 de septiembre. Los signos de tierra, capricornio, tauro y virgo, serán los más favorecidos por esta posición solar.
Tendremos que estar atentos a los temas regidos por la casa 6 sobre todo trabajo y salud
La 6ª casa muestra el trabajo, la salud y las costumbres. Indica empleo, empleados, inquilinos, sirvientes, animales domésticos y seres que dependen de uno. Muestra servicios prestados a los demás, asuntos rutinarios, la ropa y cómo se usa, higiene, interés en la comida y regímenes alimenticios, enfermedad y cualquier condición que afecte la salud.


Aries. Periodo de mudanza o cambios en la casa. La economía podría resentirse, modera tus gastos
Salud……………estrés
Dinero………….austeridad
Amor……………altibajos
Tarot…………….La Rueda de la Fortuna
Tauro. Podrías estar un poco despistado en relación con tus sentimientos. No terminas de soltar el pasado.
Salud……………..análisis
Dinero……………bien
Amor……………..dudas
Tarot………………Los Enamorados
Géminis. Las amistades o la familia te harán vivir experiencias nuevas y gratificantes.
Salud………………mejoría
Dinero…………….estable
Amor………………novedades
Tarot……………….La Estrella
Cáncer. Lo que tú digas querido cáncer, siempre llevas razón, ahora también. Aparca las discusiones y recupera tu paz.
Salud……………….pequeñas molestias
Dinero……………..justo
Amor………………. Recuerdos del pasado
Tarot……………….La Luna
Leo. No te alteres con los temas emocionales, este periodo las cosas parecen estar algo revueltas. Tranquilidad y creatividad.
Salud……………mejoría
Dinero………….gastos
Amor……………tensiones
Tarot……………La Templanza
Virgo. Podrías gozar de una energía extra. Aprovecha este buen momento para afianzar tu economía.
Salud…………….caídas
Dinero………….mejor
Amor……………cierta calidez
Tarot……………El Sol
Libra. Tensiones en relación con chismes o habladurías. Procura ser comedido en el hablar y todo irá bien.
Salud…………bien
Dinero……….bien
Amor…………tranquilo
Tarot………….El Juicio
Escorpio. Podrías ver el desenlace de algo que llevas tiempo esperando. Ten paciencia
Salud……………estómago
Dinero………….bien
Amor……………confusión
Tarot…………….El Diablo
Sagitario. Podrías hacer un viaje que será muy positivo y gratificante. Elige bien tus amistades.
Salud…………..mejoría
Dinero…………bien
Amor…………..bien
Tarot…………..El Carro
Capricornio. Tu relación de pareja podría consolidarse o hacerse fuerte tu relación familiar.
Salud………….las articulaciones
Dinero………..bien
Amor………….excelente
Tarot…………..El Mundo
Acuario. Posible traslado o mudanza. En general será un periodo aceptable en el que aumentara tu creatividad.
Salud………….bien
Dinero………..justo
Amor………….bien
Tarot………….La Sacerdotisa.
Piscis. Qué bien lo haces todo querido piscis, casi todo perdón. Necesitas un poco de descanso.
Salud………..la espalda
Dinero………gastos
Amor………..casi bien
Tarot………..El Mago.
Hasta el próximo mes Maite Galiana.

REFLEXIONES DIARIAS A.A. SEPTIEMBRE

SEPTIEMBRE

1 de SEPTIEMBRE
ESTAR DISPUESTO A CRECER
Si hemos de recibir más dones, nuestro despertar tiene que continuar.
COMO LO VE BILL, p. 8
La sobriedad llena el doloroso "vacío del alma" que ocasionó mi alcoholismo. A menudo, me siento tan bien físicamente que me parece que mi trabajo ha terminado. Sin embargo, la alegría no es sólo la ausencia de dolor; es el don de un continuo despertar espiritual. La alegría viene de un estudio progresivo y activo, así como de la aplicación de los principios de recuperación en mi vida diaria y de compartir esa experiencia con oros. Mi Poder Superior me presenta muchas oportunidades para un más profundo despertar espiritual. No tengo que hacer más que poner en mi recuperación la disposición para crecer. Hoy, estoy listo para crecer.

2 de SEPTIEMBRE
ENCONTRAR UNA RAZÓN PARA CREER
La disposición para desarrollarse es la esencia de todo progreso espiritual.
COMO LO VE BILL, p. 171
Una frase de una canción dice, " . . . y busco una razón para creer . . . ". Esto me recuerda que en un tiempo yo no podía encontrar una razón para creer que mi vida estaba bien. Aunque mi vida había sido rescatada por mi llegada a A.A., tres meses más tarde salí y fui a beber otra vez. Alguien me dijo entonces: "Tú no tienes que creer. ¿No estás dispuesto a creer que hay una razón para tu vida, aunque tú no sepas cuál es o que algunas veces no sepas cómo comportarte?". Cuando vi lo dispuesto que estaba a creer que había una razón en mi vida, entonces podía empezar a trabajar en los Pasos. Ahora, cuando empiezo con, "estoy dispuesto . . .", me valgo de la llave que me conduce a la acción, a la honestidad y a la receptividad a un Poder Superior que se mueve en toda mi vida.

3 de SEPTIEMBRE
CONSTRUIR UNA NUEVA VIDA
Creemos que es un irreflexivo el hombre que dice que le basta con abstenerse de beber.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 77
Cuando hago mis reflexiones sobre el Paso Nueve, veo que la sobriedad física debe ser suficiente para mí. Tengo que recordar la desesperanza que sentía antes de encontrar la sobriedad y lo dispuesto que estaba para hacer todo lo que fuera necesario para conseguirla. No obstante, la sobriedad física no es suficiente para aquellos que me rodean porque tengo que procurar que el don de Dios sea usado para edificar una nueva vida para mi familia y seres queridos. De igual importancia, tengo que estar disponible para ayudar a otros que desean la manera de vivir de A.A.
Le pido a Dios que me ayude a compartir el don de la sobriedad para que aquellos a quienes conozco y amo puedan ver sus beneficios.

4 de SEPTIEMBRE
RECONSTRUCCIÓN
Sí, hay por delante un largo período de reconstrucción . . .
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 77
La reconstrucción de mi vida es la meta primordial de mi recuperación mientras evito tomar el primer trago, un día a la vez. La tarea se cumple con más éxito trabajando los Pasos de nuestra Comunidad. La vida espiritual no es una teoría; da resultados, pero yo tengo que vivirla. El Paso Dos me inició en mi viaje para desarrollar una vida espiritual; el Paso Nueve me hace posible progresar hacia la fase final de los Pasos iniciales que me enseñaron a vivir una vida espiritual. Sin la dirección y la fortaleza de un Poder Superior, sería imposible progresar por las varias etapas de reconstrucción. Yo me doy cuenta de que Dios trabaja para mí y a través mío. La prueba me viene cuando me doy cuenta de que Dios hizo por mí lo que yo no podía hacer por mí mismo, quitándome esa corrosiva obsesión por beber. Diariamente tengo que seguir buscando la orientación de Dios. El me concede un indulto diario y me dará el poder que necesito para la reconstrucción.

5 de SEPTIEMBRE
EQUILIBRIO EMOCIONAL
Reparamos directamente a cuantos nos fue posible . . .
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 89
Cuando pienso en mis días de bebedor, recuerdo mucha gente a quienes mi vida tocó de manera accidental, pero cuyos días yo trastornaba con mi ira y mi sarcasmo. Esta gente no puede ya ser ubicada y las reparaciones directas no son posibles. Las únicas enmiendas que puedo hacer a aquellos individuos que no puedo ubicar, los únicos "cambios a mejor" que puedo ofrecer, son reparaciones indirectas a otra gente cuyos rumbos se cruzan con el mío. La cortesía y la bondad, practicada de manera regular, me ayudan a vivir en equilibrio emocional, en paz conmigo mismo.

6 de SEPTIEMBRE
ELIMINAR LAS AMENAZAS DE LA SOBRIEDAD
. . . excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 89
El Paso Nueve restaura en mí un sentimiento de pertenecer, no sólo a la raza humana sino también al mundo diario. Primero, el Paso me hace salir de la seguridad de A.A. para que pueda tratar con gente no A.A. "allá afuera", bajo sus condiciones, no las mías. Esta es una acción temerosa pero necesaria si yo voy a participar en la vida. Segundo, el Paso Nueve me hace posible eliminar las amenazas a mis sobriedad reparando relaciones pasadas. El Paso Nueve me señala el camino hacia una sobriedad más serena, permitiéndome eliminar los escombros para no tropezarme con ellos.

7 de SEPTIEMBRE
"NUESTRO LADO DE LA CALLE"
Estamos aquí para barrer nuestro lado de la calle, comprendiendo que no podremos hacer nada que valga la pena hasta que lo hagamos, nunca tratando de decirle qué es lo que él debe hacer. No se discuten sus defectos; nos limitamos a los nuestros.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 72
Yo hice reparaciones a mi padre poco tiempo después de dejar de beber. Mis palabras cayeron sobre oídos sordos ya que yo lo había culpado por mis dificultades. Varios meses después hice reparaciones a mi padre otra vez. En esta ocasión escribí una carta en la que no lo culpaba y tampoco hice mención de sus faltas. Dio resultado, y por fin caí en la cuenta. Mi lado de la calle es todo de lo que yo soy responsable y, gracias a Dios y a A.A. - este lado está limpio hoy.

8 de SEPTIEMBRE
"PEDIMOS SU PROTECCIÓN"
Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 55
Yo no podría manejar mi vida solo. Había tratando de hacerlo y fracasé. Mi "pecado máximo" me arrastró al nivel más bajo que haya podido llegar e, incapaz de funcionar, acepté el hecho de que desesperadamente necesitaba ayuda. Dejar de luchar y me entregué totalmente a Dios.
Solamente entonces empecé a desarrollarme. Dios me perdonó. Un Poder Superior tenía que haberme salvado, porque los doctores dudaban que yo pudiera sobrevivir. Ahora me he perdonado a mí mismo y disfruto de una libertad que nunca había experimentado antes. He abierto mi corazón y mi mente a El. cuanto más aprendo, menos sé - una realidad para la humildad - pero sinceramente quiero seguir desarrollándome. Disfruto de serenidad, pero solamente cuando confío mi vida totalmente a Dios. mientras que yo sea honesto conmigo y pida Su ayuda, puedo seguir manteniendo esta existencia gratificadora.
Sólo por hoy, me esfuerzo por vivir sobrio y de acuerdo a Su voluntad.
Doy gracias a Dios que hoy puedo optar por no beber. ¡Hoy la vida es bella!.

9 de SEPTIEMBRE
ABRIR NUEVAS PUERTAS
Están (las promesas) cumpliéndose entre nosotros - a veces rápidamente, a veces lentamente . . .
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 78
Las promesas mencionadas en este pasaje poco a poco están cobrando vida para mí. Lo que me ha dado esperanza es poner en práctica el Paso Nueve. El Paso me ha permitido ver y establecer objetivos en mi recuperación.
Los viejos hábitos y comportamientos difícilmente mueren. Practicar el Paso Nueve me hace posible cerrar la puerta al borracho que era y abrirme nuevas avenidas como alcohólico sobrio. Hacer reparaciones directas es crucial para mí. Al reparar relaciones y comportamientos del pasado puedo con más facilidad vivir una vida sobria.
Aunque llevo algunos años sobrio, hay ocasiones en que tengo que ocuparme de las "cosas viejas" del pasado y el Paso Nueve siempre funciona, cuando yo lo practico.

10 de SEPTIEMBRE
¿RECUPERACIÓN "POR PODER"?
. . . pero siempre se realizarán si trabajamos para obtenerlas.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 78
Yo algunas veces pienso: "Hacer estas reparaciones es ir demasiado lejos. Nadie debería tener que humillarse de esa manera". Sin embargo, es esa misma humildad la que me acerca más a la luz del espíritu. A.A. es la única esperanza que tengo si he de seguir recuperándome y lograr una vida de felicidad, amistad y armonía.

11 de SEPTIEMBRE
HACER ENMIENDAS
Sobre todo, debemos estar absolutamente seguros de que no nos estamos demorando por causa del miedo.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 92
El tener valor, el no tener miedo, son regalos de mi recuperación. Me hace posible pedir ayuda y seguir haciendo mis enmiendas con un sentido de dignidad y humildad. Para hacer enmiendas se requiere cierta cantidad de honestidad que creo que me falta; sin embargo, con la ayuda de Dios y la sabiduría de otros puedo buscar adentro y encontrar la fortaleza para actuar. Mis enmiendas pueden ser o no ser aceptadas, pero después de que están hechas puedo caminar con un sentimiento de libertad y saber que, por hoy, yo soy responsable.

12 de SEPTIEMBRE
YO SOY RESPONSABLE
Porque la buena disposición para aceptar todas las consecuencias de nuestros actos pasados, y para asumir al mismo tiempo la responsabilidad del bienestar de los demás, conforma el verdadero espíritu del Paso Nueve.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 92-93
En la recuperación y con la ayuda de Alcohólicos Anónimos, llego a reconocer que lo que yo temo es mi libertad. Viene de mi tendencia a rechazar tomar responsabilidad de nada: yo niego, ignoro, culpo, evito. Pero entonces, un día yo miro, admito y acepto. La libertad, el alivio y la recuperación que experimento están en eso, mirar, admitir y aceptar. Aprendo a decir, "sí, yo soy responsable". Cuando puedo decir estas palabras con honestidad y sinceridad, soy libre.

13 de SEPTIEMBRE
REPARAR EL DAÑO
El buen juicio, escoger cuidadosamente el momento, el valor y la prudencia son las cualidades que necesitaremos para practicar el Paso Nueve.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 89
Hacer enmiendas puede verse de dos maneras: primera, reparar el daño, porque si yo he dañado la cerca de mi vecino, yo la "enmiendo", y esto es una reparación directa; la segunda manera es modificar mi comportamiento, porque, si mis acciones han herido a alguien, yo hago un esfuerzo diario para no seguir causando más daños. Yo "enmiendo mis modos" y esto es una reparación indirecta. ¿Cuál es la mejor manera? La única manera correcta, siempre que al hacerlo no cause más daño, es hacer ambas cosas. si el daño y a está hecho, simplemente "enmiendo mis modos". Ponerme en acción de esta manera me asegura de hacer enmiendas honestas.

14 de SEPTIEMBRE
TRANQUILIDAD DEL ESPÍRITU
¿Ponemos el asunto delante de nuestro padrino o consejero espiritual, pidiendo sinceramente la ayuda y la dirección de Dios, mientras nos decidimos a hacer la cosa como es debido cuando ésta se aclare, cueste lo que cueste?
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 92
Mi creencia en un Poder superior es una parte esencial de mi trabajo en el Paso Nueve; perdón, momento oportuno y motivos correctos son los otros ingredientes. Mi disposición a practicar el Paso es una experiencia de crecimiento que me abre la puerta a relaciones nuevas y honestas con la gente que he ofendido. Mi acción responsable me acerca más a los principios espirituales del programa - amor y servicio. Tranquilidad del espíritu, serenidad y una fe más sólida, sin duda le seguirán.

15 de SEPTIEMBRE
UNA VIDA NUEVA
Sí, hay un substituto y es mucho más que eso. Es la comunidad de Alcohólicos Anónimos . . . La vida tendrá al fin un significado.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 140
La vida es mejor sin alcohol. A.A. y la presencia de un Poder Superior me mantienen sobrio, pero la gracia de Dios hace aún mucho más; trae servicio a mi vida. El contacto con el programa de A.A. me da una nueva y más amplia comprensión de lo que es Alcohólicos Anónimos y de lo que hace pero lo más importante, contribuye a enseñarme quién soy yo: un alcohólico que necesita la constante experiencia del programa de Alcohólicos Anónimos para que pueda vivir una vida que es un don de mi Poder Superior.

16 de SEPTIEMBRE
UNIDOS VENCEREMOS O PERECEREMOS
. . . ninguna otra asociación de hombres y mujeres ha tenido nunca una necesidad más urgente de eficacia continua y unión permanente. Nosotros los alcohólicos vemos que tenemos que trabajar juntos y conservarnos unidos o de lo contrario la mayoría de nosotros pereceremos.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 262
Así como los Doce Pasos están escritos en secuencia específica por una razón, también lo están las Doce Tradiciones. El Primer Paso y la Primera Tradición intentan inculcar en mí la suficiente humildad como para darme una oportunidad de sobrevivir. Juntos son la base sobre la que los siguientes Pasos y Tradiciones se construyen. Es un proceso de desinflamiento del ego que me permite crecer, como individuo a través de los Pasos, y como miembro contribuyente de un grupo a través de las Tradiciones. La total aceptación de la Primera Tradición me hace posible poner a un lado las ambiciones personales, los temores y la ira, cuando éstas están en conflicto con el bienestar común. Sin la Primera Tradición, yo tengo muy poca oportunidad de mantener la unidad requerida para trabajar eficazmente con otros y también corro el riesgo de perder las demás Tradiciones, la Comunidad y mi propia vida.

17 de SEPTIEMBRE
LIBERACIÓN DEL TEMOR
Cuando, con la ayuda de Dios, aceptamos tranquilamente nuestra suerte, vimos que podíamos vivir en paz con nosotros mismos y enseñar a quienes todavía sufrían los mismos temores, que también ellos podrían superarlos. Vimos que la liberación del temor era más importante que la liberación de la necesidad.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 128
Los valores materiales rigieron mi vida por muchos años durante mi alcoholismo activo. Creía que todas mis posesiones me harían feliz; sin embargo, todavía me sentía en quiebra después de haberlas adquirido. Cuando llegué por primera vez a A.A. supe de una nueva manera de vivir. Como resultado de aprender a confiar en otros, empecé a crecer en un poder superior a mí mismo. Tener fe me liberó de la esclavitud de mi ego. Según las ganancias materiales eran reemplazadas por los dones del espíritu, mi vida se hizo manejable. Luego, elegí compartir mis experiencias con otros alcohólicos.

18 de SEPTIEMBRE
RECUPERADO POR EL AMOR
Toda nuestra atesorada filosofía de independencia tuvo que ser puesta a un lado. Esto no fue hecho con nuestra bien conocida fuerza de voluntad; era más bien una cuestión de desarrollar la disposición de aceptar estas nuevas realidades de la vida. Ni huimos ni peleamos. Pero sí aceptamos. Y entonces fuimos libres.
* LO MEJOR DEL GRAPEVINE, Vol. I, p. 198
Yo puedo ser liberado de la esclavitud de mi viejo ego. Después de un tiempo reconozco y creo en lo bueno dentro de mí. Veo que mi Poder Superior, que me envuelve, me ha hecho recuperar por su amor. Mi Poder Superior se convierte en esa fuente de amor y fortaleza que está haciendo un milagro continuo. Estoy sobrio . . . y estoy agradecido.

19 de SEPTIEMBRE
ACEPTACIÓN
Admitimos que no pudimos vencer al alcohol con los recursos que nos quedaban, así que aceptamos además el hecho de que la dependencia de un Poder Superior (aunque fuese únicamente nuestro grupo de A.A.) podía realizar este trabajo que nos era, hasta ese entonces, imposible. En cuanto pudimos aceptar plenamente estos hechos, comenzó nuestra liberación de la compulsión por el alcohol.
COMO LO VE BILL, p. 109
La libertad me llego solamente con la aceptación de que podía poner mi vida y mi voluntad al cuidado de mi Poder Superior, a quien yo llamo Dios. La serenidad se empezó a filtrar en el caos de mi vida cuando acepté que lo que me estaba sucediendo era la vida misma y que Dios me ayudaría en mis dificultades - así como en mucho más. Desde entonces El me ha ayudado en todas mis dificultades. Cuando acepto las situaciones como son, no como yo quiero que sean, entonces empiezo a crecer y a tener serenidad y tranquilidad de espíritu.

20 de SEPTIEMBRE
P. S. COMO GUÍA
Ocúpate, pues, de que tu relación con El ande bien y grandes acontecimientos te sucederán a ti y a infinidad de otros. Esta es para nosotros la Gran Realidad.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 151
Tener una relación buena con Dios me parecía ser imposible. Mi pasado caótico me había dejado lleno de culpabilidad y remordimiento y yo me preguntaba cómo podría funcionar este "asunto de Dios". A.A. me dijo que yo debía poner mi vida y mi voluntad al cuidado de Dios, como yo lo concibiera. Sin tener otro lugar donde acudir, me puse de rodillas y exclamé, "¡Dios, yo no puedo hacerlo, por favor ayúdame!". cuando admití mi impotencia, un rayito de luz empezó a llegar a mi alma, y luego emergió mi disposición a dejar que Dios controlase mi vda. Con El como guía, grandes acontecimientos empezaron a suceder y encontré el comienzo de la sobriedad.

21 de SEPTIEMBRE
LA ULTIMA PROMESA
De pronto comprendemos que Dios está haciendo por nosotros lo que nosotros mismos no podíamos hacer.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 78
La última Promesa del Libro Grande se hizo realidad para mí el primer día de mi sobriedad. Dios me mantuvo sobrio ese día, y todos los demás días en que le permití a El obrar en mi vida. El me da la fortaleza, el valor y la orientación para cumplir con mis responsabilidades en la vida y para que pueda llegar a otros y ayudarles a mantenerse sobrios y a desarrollarse. El se manifiesta en mí, haciéndome un conducto de Su palabra, de su pensamiento y de sus actos. El trabaja con mi ser interior, mientras yo produzco en el mundo exterior, porque El no hará por mí lo que yo puedo hacer por mí mismo. Tengo que estar dispuesto a hacer Su trabajo para que El pueda funcionar con éxito a través mío.

22 de SEPTIEMBRE
UN "FILÓN INAGOTABLE"
Como el demacrado explorador, después de apretarse el cinturón a la barriga vacía, hemos encontrado oro. La alegría que sentimos por la liberación de toda una vida de frustraciones, no tuvo límites. Papá piensa que ha encontrado algo mejor que el oro. Durante algún tiempo puede ser que trate de abrazarse solo al nuevo tesoro. Puede ser que, de momento, no haya visto que apenas ha arañado un filón inagotable, que le dará dividendos solamente si lo trabaja el resto de su vida e insiste en regalar todo el producto.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 119
Cuando yo hablo con un recién llegado a A.A., mi pasado me mira directamente a la cara. Veo el dolor que hay en esos ojos esperanzados, extiendo mi mano y entonces se produce el milagro: Yo me alivio. Y cuando llego a tocar esa alma temblorosa, mis problemas se desvanecen.

23 de SEPTIEMBRE
"YO ERA UNA EXCEPCIÓN"
El (Bill W.) me dijo, gentil y simplemente. "¿Crees tú que eres uno de los nuestros'".
* ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 413
Durante mi vida de bebedor estaba convencido de que yo era una excepción. Creía que yo estaba más allá de los pequeños requisitos y tenía el derecho a estar dispensado. Nunca me di cuenta de que el oscuro contrapeso de mi actitud era la constante sensación de que yo no "pertenecía". En un principio, en A.A. me identificaba con otros solamente como alcohólico. ¡Qué maravilloso despertar ha sido para mí darme cuenta de que si los seres humanos estaban haciendo lo mejor que podían, también yo lo estaba! Todos los dolores, confusiones y alegrías que ellos sentían no son excepcionales, sino parte de mi vida, como lo son de la vida de cualquiera.

24 de SEPTIEMBRE
VIGILANCIA
Hemos visto esta verdad demostrada una y otra vez, "Una vez alcohólico, alcohólico para siempre". Comenzando a beber después de un período de sobriedad, al poco tiempo estamos tan mal como siempre. si estamos haciendo planes para dejar de beber, no debe haber reserva de ninguna clase, ni ninguna idea oculta de que algún día seremos inmunes al alcohol.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 31
Hoy soy alcohólico. Mañana no seré diferente. Mi alcoholismo vive dentro de mí ahora y por siempre. Nunca debo olvidar lo que soy. con toda seguridad, el alcohol me matará si no reconozco y no tengo presente diariamente mi enfermedad. No estoy jugando un juego en el cual una pérdida es sólo un contratiempo. Estoy tratando con mi enfermedad para la cual no hay curación, solamente la aceptación y la vigilancia diarias.

25 de SEPTIEMBRE
LO PRIMERO ES LO PRIMERO
Algunos de nosotros hemos recibido golpes muy fuertes para aprender esta verdad: Con empleo o sin empleo, con esposa o sin esposa, sencillamente no dejamos de beber mientras antepongamos la dependencia de otras personas a la dependencia de Dios.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 91
Antes de llegar a A.A., siempre tenía pretextos para echarme un trago: "Ella dijo . . .", "El dijo . . .", "Me despidieron ayer . . .", "Hoy conseguí un muy buen trabajo". Ninguna área de mi vida estaría bien si volviera a beber. Mi vida en sobriedad mejorada cada día. Tengo que recordar siempre, no beber, confiar en dios y mantenerme activo en A.A. ¿Estoy poniendo hoy algo antes de mi sobriedad, antes de Dios o antes de A.A.?

26 de SEPTIEMBRE
NUESTROS HIJOS
El alcohólico puede encontrar que le es difícil reanudar relaciones amigables con sus hijos . . . Con el tiempo se darán cuenta de que él es un hombre nuevo, y, a su modo, se lo harán notar. . . De este punto en adelante el progreso será rápido. Frecuentemente se producen resultados maravillosos después de una reconciliación como ésta.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 124
Mientras estaba en el camino de la recuperación recibí un regalo que nunca habría podido comparar. Fue una tarjeta de mi hijo en la universidad que decía, "Papá, no puedes imaginarte lo contento que estoy sabiendo que todo está bien. Feliz cumpleaños, te quiero mucho". Durante la Navidad anterior, me dijo llorando, "¡Papá, yo te amo! ¿No puedes ver lo que te estás haciendo a ti mismo?". Yo no podía verlo. Ahogado por la emoción, yo lloré, pero esta vez, cuando recibí la tarjeta de mi hijo, mis lágrimas fueron de alegría, no de desesperación.

27 de SEPTIEMBRE
SIN RESERVAS
Rebosante de gratitud, el corazón tiene que latir con un amor . . .
COMO LO VE BILL, p. 37
Si mientras practico el servicio a otros, mis éxitos ocasionan la grandiosidad, yo tengo que reflexionar sobre lo que me condujo hasta este punto. Lo que se me ha dado alegremente y con amor, debe seguirse pasando sin reservas y sin expectaciones. Porque a medida que crezco, veo que, por mucho que sea lo que dé con amor, yo recibo mucho más en espíritu.

28 de SEPTIEMBRE
AMOR SIN CONDICIONES
La experiencia práctica demuestra que no hay nada que asegure tanto la inmunidad a la bebida como el trabajo intensivo con otros alcohólicos.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, P. 83
El apadrinamiento me tenía reservadas dos sorpresas. Primero, que mis ahijados se preocuparan por mí. Lo que yo había creído que era gratitud era más bien amor. Querían que yo fuera feliz, que me desarrollara y permaneciera sobrio. El hecho de saber cómo se sentían más de una vez evitó que yo bebiera. Segundo, descubrí que yo podía amar a alguien responsablemente, con un respetuoso y auténtico interés por el desarrollo de esa persona. Antes de eso creía que mi capacidad para interesarme sinceramente por el bienestar de otra persona se había atrofiado por la falta de uso. Saber que yo puedo amar, sin avaricia ni inquietud, ha sido uno de los más preciados regalos que me ha dado el programa. La gratitud por este regalo me ha mantenido sobrio muchas veces.

29 de SEPTIEMBRE
EXACTAMENTE IGUALES
El contacto frecuente con recién llegados y entre unos y otros es el punto luminoso de nuestras vidas.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 83
Un hombre llegó borracho a una reunión, interrumpió a los participantes, se puso de pie y se quitó la camisa; tambaleante y bullicioso iba y venía por café, exigió que le dejaran hablar y finalmente insultó al secretario del grupo y se fue. A mí me agradó que estuviera allí - vi una vez más lo que había sido yo. Y vi también lo que todavía soy y lo que podría ser. No tengo que estar borracho para querer ser la excepción y el centro de atención. Frecuentemente me he sentido abusado y he respondido alusivamente cuando sencillamente se me estaba tratando como un ser humano común y corriente. cuanto más insistía aquel hombre que era diferente, más me daba cuenta de que él y yo éramos exactamente iguales.

30 de SEPTIEMBRE
EL CIRCULO Y EL TRIÁNGULO
El círculo significa toda la comunidad de A.A. y el triángulo, los Tres Legados de Recuperación Unidad y Servicio. Dentro de este maravilloso nuevo mundo, hemos encontrado la liberación de nuestra obsesión fatal.
A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 151
Al comienzo de mi vida en A.A. empecé a participar en los servicios y encontré que la explicación del logotipo de nuestra sociedad es muy apropiada. Primero un círculo de amor y servicio con un triángulo bien equilibrado en su interior, la base del cual representa nuestra Recuperación por los Doce Pasos. Los otros dos lados representan la Unidad y el Servicio, respectivamente. Los tres lados del triángulo son iguales. Según me desarrollaba en A.A., muy pronto me identifiqué con este símbolo. Yo soy el círculo, y los lados del triángulo representan tres aspectos de mi personalidad: físico, cordura emocional y espiritualidad, esta última la base del símbolo. Juntos, los tres aspectos de mi personalidad se traducen en una vida sobria y feliz.

ME TIRASTE UN LIMÓN, Y TAN AMARGO


Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo.

Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.

DUODÉCIMO PASO DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

Duodécimo Paso
"Habiendo obtenido un despertar espiritual como
resultado de estos pasos, tratamos de llevar el menseje
a los alcohólicos y de practicar estos principios
en todos nuestros asuntos".

La alegría de vivir es el tema del Duodécimo Paso de A.A. y su palabra clave es acción. En este Paso salimos de nosotros mismos y nos dirigimos a nuestros compañeros alcohólicos que todavía sufren. Tenemos la experiencia de dar sin esperar ninguna recompensa. Empezamos a practicar todos los Doce Pasos del programa en nuestras vidas diarias, para que nosotros y todos aquellos a nuestro alrededor podamos encontrar la sobriedad emocional. Cuando se aprecian todas las implicaciones del Paso Doce, se ve que, en realidad nos habla de la clase de amor al que no se pude poner precio.

Nuestro Paso Doce también nos dice que, como resultado de practicar todos los Pasos, cada uno de nosotros ha experimentado algo que se llama un despertar espiritual. A los nuevos miembros de A.A., este asunto les parece bastante dudoso por no decir increíble. Preguntan "¿Qué quieres decir con esto de un 'despertar espiritual'?".

Puede que haya tantas definiciones del despertar espiritual como personas que lo han experimentado. No obstante, es indudable que todos los que sean auténticos tienen algo en común. Y lo que tienen en común no es muy difícil de entender. Para un hombre o mujer que ha experimentado un despertar espiritual, el significado más importante que tiene es que ahora puede hacer, sentir y creer aquello que antes, con sus propios recursos y sin ayuda, no podía hacer. Se le ha concedido un don que le produce un nuevo estado de conciencia y una nueva forma de ser. Se encuentra en un camino que le indica que le llevará a un destino seguro, que la vida no es un callejón sin salida, ni algo que habrá de soportar o dominar. Ha sido realmente transformado, porque se ha aferrado a una fuente de fortaleza de la que antes, de una y otra forma, se había privado. Se da cuenta de que ha adquirido un grado de honradez, tolerancia, generosidad, paz de espíritu y amor que antes le parecía inalcanzable. Lo que ha recibido, se le ha dado gratis; sin embargo, por lo general, se ha preparado, al menos en parte, para recibirlo.

En A.A., la forma de prepararse para recibir este don radica en la práctica de los Doce Pasos de nuestro programa. Por lo tanto, vamos a considerar brevemente lo que hemos estado intentando hacer hasta este punto:

El Primer paso nos enseñó una paradoja asombrosa: Descubrimos que éramos totalmente incapaces de librarnos de la obsesión alcohólica mientras no admitiéramos que éramos impotentes ante el alcohol. En el Segundo Paso vimos que, ya que no podíamos recuperar por nosotros mismos el sano juicio, algún Poder Superior forzosamente tendría que devolvérnoslo, si habíamos de sobrevivir. Por consiguiente, en el Tercer Paso entregamos nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, tal como cada cual Lo concibiera. Los que éramos ateos o agnósticos descubrimos que, provisionalmente, nuestro grupo o A.A. como un todo, nos podía servir de poder superior. Con el Cuarto Paso, comenzamos a intentar identificar en nosotros mismos las cosas que nos habían llevado a la bancarrota física, moral y espiritual. Hicimos, sin miedo, un minucioso inventario moral. Al considerar el Quinto Paso, llegamos a la conclusión de que un inventario, hecho a solas, no sería suficiente. Supimos que tendríamos que abandonar la costumbre mortal de vivir a solas con nuestros conflictos y, con toda sinceridad, confesárselos a Dios y a otro ser humano. Muchos de nosotros nos resistimos a dar el Sexto Paso - por el simple motivo práctico de no querer que se nos eliminasen todos nuestros defectos de carácter porque todavía nos sentíamos encantados con algunos de ellos. No obstante, nos dimos cuenta de que tendríamos que ajustarnos de alguna forma al principio fundamental del Sexto paso. Por consiguiente, decidimos que, aunque todavía teníamos algunos defectos de carácter a los que no queríamos renunciar, no obstante, debíamos dejar de aferrarnos a ellos de una forma obstinada y rebelde. Nos dijimos a nosotros mismos, "Tal vez esto no lo puedo hacer hoy, pero puedo dejar de gritar, '¡No, nunca!'". Luego, en el Séptimo paso, pedimos humildemente a Dios, que eliminase nuestros defectos según Le conviniera y de acuerdo con las condiciones del día en que se lo pedimos. En el Octavo Paso, seguíamos poniendo nuestras casas en orden, porque nos dábamos cuenta de que estábamos en conflicto no solamente con nosotros mismos, sino también con la gente y las circunstancias del mundo en que vivíamos. Teníamos que hacer las paces y, por lo tanto, hicimos una lista de las personas a quienes habíamos causado daño y llegamos a estar dispuestos a hacer enmiendas. Consecuentemente, en el Noveno Paso nos pusimos a hacer las enmiendas directamente a las personas afectadas, excepto cuando el hacerlo pudiera perjudicar a ellos o a otras personas. Llegados al Décimo Paso, ya habíamos sentado las bases para nuestra vida diaria, y nos dimos cuenta clara de que tendríamos que seguir haciendo nuestro inventario personal y que cuando nos equivocáramos, deberíamos admitirlo inmediatamente. En el Undécimo Paso, vimos que, si un Poder Superior nos había devuelto el sano juicio y nos había hecho posible vivir con alguna tranquilidad de espíritu en un mundo gravemente trastornado, valdría la pena conocerle mejor, por el contacto más directo que nos fuera posible. Descubrimos que el uso asiduo de la meditación y la oración nos iba abriendo un más amplio conducto, de tal forma que donde antes discurría un arroyuelo ahora fluía un río que nos llevaba a la orientación y al poder seguros de dios a medida que aumentaba nuestra capacidad para entenderlo.

Así que, practicando estos Pasos, acabamos por experimentar un despertar espiritual y la realidad de esta experiencia nos era indudable. Al observar a los que solo habían dado un comienzo y todavía dudaban de sí mismos, el resto de nosotros podíamos ver amanecer la transformación. Basándonos en multitud de experiencias similares, nos era posible predecir que el incrédulo que seguía protestando que no captaba el "aspecto espiritual" y que todavía consideraba a su querido grupo de A.A. como el poder superior, tardaría poco en amar a Dios y en llamarle por su nombre.

Contemplemos ahora el resto del Paso Doce. La maravillosa energía que libera y la ávida acción con la que lleva nuestro mensaje al alcohólico que aún sufre, y que acaba por convertir los Doce Pasos en acción en todos los asuntos de nuestra vida, es el gran beneficio, la realidad magnífica, de Alcohólicos Anónimos.

Incluso el miembro más recién llegado, cuando se esfuerza por ayudar a su hermano alcohólico que anda aun más ciego que él, encuentra recompensas inimaginables. Esta es, de verdad, la dádiva que no exige nada a cambio. El no espera que su compañero de fatigas le pague, ni siquiera que lo ame. Luego, se da cuenta de que, por medio de esta paradoja divina, al dar así, sin esperar nada, ha encontrado su propia recompensa, ya sea que su hermano haya recibido algo o no. Aunque tenga todavía algunos defectos de carácter muy graves, de una y otra manera, sabe que Dios le ha capacitado para dar un gran comienzo, y le llena la sensación de haber llegado al umbral de nuevos misterios, alegría y experiencias con los que nunca jamás había soñado.

Casi todo miembro de A.A. te dirá que no hay satisfacción más profunda ni alegría mayor que la entrañada por un trabajo de Paso Doce bien hecho. Ver cómo se abren maravillados los ojos de hombres y mujeres a medida que pasan de la oscuridad a la luz, ver cómo sus vidas se llenan rápidamente de una nueva significación y determinación, ver a familias enteras reunidas, ver cómo el alcohólico rechazado por la sociedad vuelve a integrarse en su comunidad como ciudadano de pleno derecho y, sobre todo, ver como estas personas se despiertan ante la presencia de un Dios amoroso en sus vidas - estas cosas son la esencia de lo que recibimos cuando llevamos el mensaje de A.A. a otro alcohólico.

Pero ésta no es la única forma de trabajo de Paso Doce. Asistimos a las reuniones de A.A. y escuchamos, no solamente para recibir algo, sino también para dar el consuelo y el apoyo que nuestra presencia puede significar para otros. Si nos toca a nosotros hablar en una reunión, de nuevo tratamos de llevar el mensaje de A.A. Ya sea que tengamos uno o muchos oyentes, sigue siendo un trabajo de Paso Doce. Incluso para aquellos de nosotros que nos sentimos incapaces de hablar en las reuniones o que nos encontramos en lugares donde no podemos hacer personal e individualmente mucho trabajo de Paso Doce, hay numerosas oportunidades. Podemos ser aquellos que se encargan de hacer las tareas poco espectaculares pero importantes que facilitan hacer un buen trabajo de Paso Doce, tal vez preparando el café y los refrescos que se sirven después de las reuniones; en este ambiente de risas y conversaciones, muchos principiantes escépticos y recelosos se han sentido fortalecidos y reconfortados. Este es trabajo de Paso Doce en el mejor sentido de la palabra. "Libremente hemos recibido, libremente debemos dar . . ." es la esencia de este aspecto del Paso Doce.

Puede que a menudo pasemos por experiencias de Paso Doce en las que temporalmente parece que nos hemos equivocado. En esos momentos es posible que estas experiencias nos parezcan grandes reveses, pero más tarde las veremos como trampolines hacia cosas mejores. Por ejemplo, puede que nos empeñemos en conseguir que una persona determinada logre la sobriedad y, después de haber hecho todo lo posible durante meses, le vemos recaer. Tal vez esto ocurra en una serie de casos, y nos sintamos profundamente descorazonados en cuanto a nuestra capacidad para llevar el mensaje de A.A. O puede que nos encontremos en la situación opuesta, en la que nos sintamos tremendamente eufóricos porque parece que hemos tenido éxito. En este caso, nos vemos tentados a volvernos muy posesivos con estos recién llegados. Tal vez intentemos darles consejos respecto a sus asuntos, consejos que ni estamos capacitados para dar ni debemos ofrecer en absoluto. Entonces nos sentimos dolidos y confusos cuando se rechazan nuestros consejos, o cuando se aceptan y resultan en una confusión aun mayor. A veces, por haber hecho con ardor una gran cantidad de trabajo de Paso Doce, llevamos el mensaje a tantos alcohólicos que ellos depositan en nosotros una gran confianza. Digamos que nos nombran coordinador de grupo. Nuevamente se nos presenta la tentación de ejercer un control exagerado, lo cual a veces tiene como resultado el rechazo y otras consecuencias que nos son difíciles de aceptar.
Pero a la larga nos damos cuenta claramente de que estos son únicamente los dolores de crecimiento, y que solo nos traerán beneficios si recurrimos cada vez más a todos los Doce Pasos para encontrar respuestas.

Ahora vamos a considerar la cuestión más importante: ¿cómo practicar estos principios en todos nuestros asuntos? ¿Podemos amar en su totalidad esta forma de vivir con el mismo fervor con el que amamos esa pequeña parte que descubrimos al tratar de ayudar a otros alcohólicos a lograr la sobriedad? ¿Podemos llevar a nuestras desordenadas vidas familiares el mismo espíritu de amor y tolerancia que llevamos a nuestro grupo de A.A.? ¿Podemos tener en estas personas, contagiadas y a veces desquiciadas por nuestra enfermedad, la misma confianza y fe que tenemos en nuestros padrinos? ¿Podemos realmente llevar el espíritu de A.A. a nuestro trabajo diario? ¿Podemos cumplir con nuestras recién reconocidas responsabilidades ante el mundo en general? Y, ¿podemos dedicarnos a la religión que hemos escogido con una nueva resolución de devoción? ¿Podemos encontrar una nueva alegría de vivir al tratar de hacer algo respecto a todas estas cosas?.

Además, ¿cómo vamos a enfrentarnos con los aparentes fracasos o éxitos? ¿Podemos ahora aceptar y ajustarnos a cualquiera de ellos sin desesperación ni arrogancia? ¿Podemos aceptar la pobreza, la enfermedad, la soledad y la aflicción con valor y serenidad? ¿Podemos contentarnos, sin vacilar, con las satisfacciones más humildes, pero a veces más diarias, cuando nos vemos privados de los logros más brillantes y espectaculares?

La respuesta de A.A. a todas estas preguntas acerca de la vida es "Sí, todas estas cosas son posible". Esto lo sabemos porque hemos visto a aquellos que insisten en practicar los Doce Pasos de A.A. convertir la monotonía, el dolor, e incluso la calamidad en algo que les sirve. Y si estas son las realidades de la vida para los muchos alcohólicos que se han recuperado en A.A., pueden llegar a ser las realidades de la vida para muchos más.

Claro está que incluso los A.A. más dedicados rara vez alcanzan semejantes logros. Aunque no lleguemos a tomarnos ese primer trago, a menudo nos apartamos del camino. A veces nuestros problemas tienen su origen en la indiferencia. Nos encontramos sobrios y contentos con nuestro trabajo de A.A. Las cosas van bien en casa y en la oficina. Naturalmente, nos felicitamos por lo que, más tarde, resulta ser un punto de vista demasiado fácil y superficial. Dejamos temporalmente de desarrollarnos porque nos sentimos convencidos de que, para nosotros, no hay necesidad de practicar todos los Doce Pasos de A.A. Nos va bien con solo practicar unos cuantos. Tal vez nos va bien con solo dos, el Primer Paso y la parte de "llevar el mensaje" del Duodécimo Paso. En el argot de A.A, este estado eufórico se conoce por el nombre de "paso doble"; y puede continuar durante años.

Incluso los que tenemos las mejores intenciones podemos caer en la trampa del "paso doble". Tarde o temprano, se nos pasa esta fase de "nube rosada" y la vida empieza a parecernos aburrida y nos sentimos decepcionados. Empezamos a pensar que, en realidad, A.A. no sirve para tanto. Empezamos a sentirnos perplejos y descorazonados.

Quizás entonces la vida, como suele suceder, de repente nos da un plato que no podemos tragar, ni mucho menos digerir. A pesar de nuestros esfuerzos, no conseguimos ese ascenso tan deseado. Perdemos un buen empleo. Tal vez hay graves dificultades domésticas o sentimentales, o quizás ese hijo que creíamos que Dios estaba cuidando muere en una guerra.

¿Cómo respondemos entonces? ¿Tenemos o podemos conseguir, los alcohólicos de A.A., los recursos necesarios para enfrentarnos a estas calamidades que les llegan a tantas personas? ¿Podemos ahora, con la ayuda de Dios como cada cual Lo conciba, afrontarlas con tanto valor y ecuanimidad como lo hacen a menudo nuestros amigos no-alcohólicos? ¿Podemos transformar estas calamidades en bienes espirituales, en fuentes de crecimiento y consuelo tanto para nosotros como para los que nos rodean? Bueno, lo cierto es que tenemos una probabilidad de hacerlo si pasamos de practicar dos pasos a practicar doce paso, si estamos dispuestos para recibir la gracia de Dios que nos puede fortalecer y sostener ante cualquier catástrofe.

Nuestros problemas básicos son los mismos que tiene todo el mundo; pero cuando se hace un esfuerzo sincero para "practicar estos principios en todos nuestros asuntos", los A.A. bien arraigados en el programa parecen tener la capacidad, por la gracia de Dios, para tomar sus problemas con calma, y convertirlos en muestras de fe. Conocemos a miembros de A.A. que, casi sin quejarse y a menudo con buen humor, han padecido enfermedades largas y mortales. Hemos visto a familias, desgarradas por malentendidos, tensiones e infidelidades, volver a reconciliarse gracias a la manera de vivir de A.A.

Aunque la mayoría de los A.A. suelen ganarse bien la vida, tenemos algunos miembros que nunca llegan a reestablecerse económicamente, y otros que tropiezan con serios reveses financieros. Por lo general, estas circunstancias se encaran con entereza y fe.

Como la mayoría de la gente, hemos descubierto que podemos aguantar los grandes contratiempos según se nos presentan. Pero también, al igual que otros, para nosotros, las pruebas más duras a menudo se encuentran en los problemas cotidianos más pequeños. Nuestra solución está en desarrollarnos espiritualmente cada vez más. Solo por este medio podemos aumentar nuestras posibilidades de vivir una vida verdaderamente feliz y útil. A medida que nos desarrollamos espiritualmente, nos damos cuenta de que nuestras viejas actitudes hacia nuestros instintos tienen que pasar por una transformación drástica. Nuestros deseos de seguridad emocional y riqueza, de poder y prestigio personal, de relaciones sentimentales y de satisfacciones familiares - todos estos deseos tienen que ser templados y reorientados. Hemos llegado a reconocer que la satisfacción de nuestros instintos no puede ser el unico objetivo de nuestra existencia, Si anteponemos nuestros instintos a todo lo demás, habremos  empezado la casa por el tejado, y nos veremos arrastrados hacia atrás, hacia la desilusión. Pero cuando estamos dispuestos a anteponer a todo el desarrollo espiritual - entonces y sólo entonces, tenemos una verdadera posibilidad de vivir bien.

Después de unirnos a A.A., si seguimos desarrollándonos, nuestras actitudes y acciones respecto a la seguridad - tanto la emocional como la económica - empiezan a cambiar profundamente. Nuestras exigencias de seguridad emocional, de salirnos con la nuestra, siempre nos han forjado relaciones poco viables con otra gente. Aunque a veces estábamos completamente inconscientes de la dinámica, siempre teníamos el mismo resultado. O bien habíamos intentado hacer le papel de Dios y dominar a aquellos que nos rodeaban, o bien habíamos insistido en tener una dependencia exagerada de ellos. Cuando la gente, durante una temporada, nos había permitido que les dirigiéramos la vida, como si todavía fueran niños, nos habíamos sentido felices y seguros de nosotros mismos. Pero cuando, por fin, se rebelaban o huían, era amargo el dolor y el desengaño que sufríamos. Les echábamos la culpa a ellos, porque no podíamos ver que nuestras exigencias excesivas habían sido la causa.

Cuando, por el contrario, exigíamos que la gente nos protegiera y nos cuidara, como si fuéramos niños, o insistíamos en que el mundo nos debía algo, los resultados eran igualmente desastrosos. A menudo esto causaba que nuestros seres más queridos se alejaran de nosotros o nos abandonaran completamente. Nuestra desilusión era difícil de aguantar. No podíamos imaginarnos que la gente nos tratara de esa manera. No pudimos ver que, a pesar de ser mayores de edad, aun seguíamos comportándonos de una manera infantil, tratando de convertir a todo el mundo - amigos, esposas, maridos, incluso al mismo mundo - en padres protectores.- Nos habíamos negado a aprender la dura lección de que una dependencia excesiva de otra gente no funciona, porque todas las personas son falibles, e incluso las mejores a veces nos decepcionan, especialmente cuando las exigencias que les imponemos son poco razonables.

A medida que íbamos haciendo un progreso espiritual, llegamos a ver lo engañados que habíamos estado. Pudimos ver claramente que, si alguna vez íbamos a sentirnos emocionalmente seguros entre personas adultas, tendríamos que adoptar en nuestras vidas una actitud de dar-y-tomar; tendríamos que adquirir un sentimiento de comunidad o hermandad con todos los que nos rodean. Nos dimos cuenta de que tendríamos que dar constantemente de nosotros mismos, sin exigir nada a cambio. Cuando persistíamos en hacer esto, poco a poco empezábamos a notar que atraíamos a la gente como nunca. E incluso si nos decepcionaban, podíamos ser comprensivos y no sentirnos seriamente afectados.

Al desarrollarnos aun más, descubrimos que la mejor fuente posible de estabilidad emocional era el mismo Dios. Vimos que la dependencia de Su perfecta justicia, perdón y amor era saludable, y que funcionaría cuando todo lo demás nos fallara. Si realmente dependíamos de Dios, no nos sería posible hacer el papel de Dios con nuestros compañeros, ni sentiríamos el deseo urgente de depender totalmente de la protección y cuidado humanos. Estas eran las nuevas actitudes que acabaron dándonos una fortaleza y una paz internas que ni los fallos de los demás ni cualquier calamidad ajena a nuestra responsabilidad podrían hacer tambalear.

Llegamos a darnos cuenta de que esta nueva actitud era algo especialmente necesario para nosotros los alcohólicos. Porque el alcoholismo nos había creado una existencia muy solitaria, aunque hubiéramos estado rodeados de gente que nos quería. Pero cuando lo obstinación había alejado a todo el mundo y nuestro aislamiento llegó a ser total, acabamos haciendo el papel de personajes en cantinas baratas para luego salir solos a la calle a depender de la caridad de los transeúntes. Todavía intentábamos encontrar la seguridad emocional dominando a los demás o dependiendo de ellos. E incluso los que, a pesar de no haber caído tan bajo, nos encontrábamos solos en el mundo, seguíamos intentando en vano lograr la seguridad por medio de una forma malsana de dominación o dependencia. Para los que éramos así, Alcohólicos Anónimos tenía un significado muy especial. Mediante A.A. empezamos a aprender a relacionarnos apropiadamente con la gente que nos comprende; ya no tenemos que estar solos.

La mayoría de las personas casadas que están en A.A. tienen hogares felices. Hasta un grado sorprendente, A.A. ha compensado los deterioros de la vida familiar ocasionados por años de alcoholismo. Pero al igual que otras sociedades, tenemos problemas sexuales y matrimoniales, y a veces son angustiosamente graves. No obstante, rara vez vemos rupturas o separaciones matrimoniales permanentes en A.A. Nuestro principal problema no está en cómo seguir casados, sino en cómo llevar una vida conyugal más feliz, eliminando los graves trastornos emocionales que a menudo se derivan del alcoholismo.

Caso todo ser humano, en algún momento de su vida, experimenta un deseo apremiante de encontrar una pareja  con quien unirse de la manera más plena posible - espiritual, mental, emocional y físicamente. Este poderoso impulso es la raíz de grandes logros humanos, una energía creativa que tiene una influencia profunda en nuestra vida. Dios nos hizo así. Entonces, nuestra pregunta es la siguiente: ¿Cómo, por ignorancia, obsesión, y obstinación, llegamos a abusar de este don para nuestra propia destrucción? Los A.A. no podemos pretender ofrecer respuestas definitivas a estas preguntas eternas, pero nuestra propia experiencia nos sugiere ciertas respuestas que funcionan para nosotros.

A causa del alcoholismo, se pueden producir situaciones anormales que perjudican la convivencia y la unión de un matrimonio. Si el marido es alcohólico, la mujer tiene que convertirse en cabeza y, a menudo, en sostén de la familia. A medida que se van empeorando las circunstancias, el marido se convierte en un niño enfermo e irresponsable al que hay que cuidar y rescatar de un sinfín de líos y apuros. Poco a poco, y normalmente sin que se dé cuenta, la mujer se ve forzada a hacer el papel de madre de un niño travieso. Y si, para empezar, tiene un fuerte instinto maternal, la situación se agrava. Claro está que, bajo estas condiciones, difícilmente puede existir una relación de igual a igual. La mujer, generalmente, sigue haciendo las cosas con su mejor voluntad, pero el alcohólico, mientras tanto, va oscilando entre el amor y el odio a sus atenciones maternales. Así se establece una rutina que más tarde puede ser difícil de romper. No obstante, bajo la influencia de los Doce Pasos de A.A., a menudo se pueden corregir estas situaciones. *
* Los Grupos familiares de Al-Anon también utilizan los Pasos en una forma adaptada. Esta comunidad mundial, que no forma parte de A.A., se compone de los cónyuges y otros parientes y amigos de los alcohólicos (miembros de A.A. o activos). La dirección de su sede es: Apartado 406-08080 Barcelona. Tel 932012124
No obstante, cuando las relaciones han sido grandemente alteradas, puede ser necesario un largo período de pacientes esfuerzos. Después de que el marido se haya unido a A.A., puede que la mujer se vuelva descontenta, e incluso que se siente resentida de que Alcohólicos Anónimos haya logrado hacer aquello que ella no pudo hacer con tantos años de dedicación. Es posible que su marido llegue a estar tan absorto en A.A. y con sus nuevos amigos que se comporte de una manera poco considerada y pase más tiempo fuera de casa que cuando bebía. Al ver lo infeliz que ella está, le recomienda la práctica de los Doce Pasos de A.A. e intenta enseñarle cómo vivir. Naturalmente, ella cree que durante muchos años se las ha arreglado mucho mejor que él para vivir. Cada uno le echa la culpa al otro y se preguntan si volverán a tener algún día un matrimonio feliz. Puede que incluso empiecen a sospechar que nunca lo fue.

Claro está que se pueden haber minado tan profundamente las bases para llevar una vida compatible que sea necesaria una separación. Pero esto ocurre con poca frecuencia. El alcohólico, al darse cuenta de todo lo que su mujer ha tenido que aguantar, y de todo el daño que él ha hecho a ella y a sus hijos, casi siempre asume sus responsabilidades matrimoniales bien dispuesto a reparar lo que pueda aceptar aquello que no pueda corregir. Asiduamente sigue intentando practicar en su hogar todos los Doce Pasos de A.A., a menudo con buenos resultados. Llegado a este punto empieza, con firmeza, pero cariñosamente, a comportarse como un marido y no como un niño travieso. Y, sobre todo, por fin se convence de que el enredarse en aventuras amorosas no es una forma de vivir para él.

En A.A. hay muchos solteros y solteras que desean casarse y que se ven en posibilidades de hacerlo. Algunos se casan con compañeros de A.A. ¿Cómo resultan estos matrimonios? Por lo general, suelen funcionar bastante bien. Los sufrimientos que tenían en común como bebedores y el interés que tienen en común por A.A. y lo espiritual a menudo enriquecen esas uniones. También es cierto que los "flechazos" y los casos de amor a primera vista pueden traer dificultades. Los miembros de la futura pareja deben tener una base firme en A.A. y deben haberse conocido suficiente tiempo como para saber que su compatibilidad espiritual, mental y emocional es una realidad y no una ilusión. Deben tener la mayor seguridad posible de que no exista ningún trastorno emocional profundo, en el uno o en el otro, que más tarde, bajo las presiones de la convivencia, vuelva a aparecer de nuevo para arruinar el matrimonio. Estas consideraciones son igualmente válidas e importantes para los A.A. que se casan "fuera" de la Comunidad. Con una clara comprensión de la realidad, y una actitud adulta y apropiada, se consiguen buenos resultados.

¿Y qué podemos decir de los muchos miembros de A.A. que, por diversas razones, no pueden tener una vida familiar? Al comienzo, muchas de estas personas, al ver a su alrededor tanta felicidad doméstica, se sienten muy solas, tristes y aisladas. Si no pueden conocer este tipo de felicidad, ¿puede A.A. ofrecerles satisfacciones de parecido valor y permanencia? Sí -siempre que las busquen con tesón. Estos supuestos solitarios, al verse rodeados de tantos amigos de A.A., nos dicen que ya no se sienten solos. En cooperación con otros - hombres y mujeres - se pueden dedicar a numerosos proyectos constructivos, ideas y personas. Por no tener responsabilidades matrimoniales, pueden participar en actividades que los hombres y mujeres de familia no pueden permitirse. Cada día vemos a tales personas prestar servicios prodigiosos y recibir grandes alegrías a cambio.

En lo relacionado con el dinero y las cosas materiales, experimentamos el mismo cambio revolucionario de perspectiva. Con pocas excepciones todos habíamos sido derrochadores. Íbamos despilfarrando el dinero por todas partes con la intención de complacernos y de impresionar a los demás. En nuestros días de bebedores, nos comportábamos como si tuviéramos fondos inagotables; pero entre borrachera y borrachera, a veces íbamos al otro extremo y nos convertíamos en tacaños. Sin darnos cuenta, estábamos acumulando fondos para la próxima borrachera. El dinero era el símbolo del placer y de la presunción. Cuando nuestra forma de beber se empeoró aun más, el dinero no era sino una apremiante necesidad que nos podía comprar el próximo trago y el alivio pasajero del olvido que éste nos traía.

Al ingresar en A.A., nuestra actitud cambió bruscamente, y a menudo fuimos a parar al otro extremo. Nos entraba el pánico al contemplar el espectáculo de años de despilfarro. Creíamos que no había tiempo suficiente para restablecer nuestra maltrecha economía. ¿Cómo íbamos a pagar esas tremendas deudas, comprarnos una casa decente, educar a nuestros hijos y ahorrar algún dinero para la vejez? Nuestro objetivo principal ya no era dar la impresión de nadar en dinero; ahora exigíamos la seguridad material. Incluso cuando nuestros negocios se habían restablecido, estos temores espantosos seguían atormentándonos. Esto volvió a convertirnos en avaros y tacaños. Era imprescindible que tuviéramos una total seguridad económica. Nos olvidamos de que la mayoría de los alcohólicos en A.A. tienen un potencial de ingresos mucho más alto que el promedio; nos olvidamos de la inmensa buena voluntad de nuestros hermanos de A.A. que estaban muy deseosos de ayudarnos a conseguir mejores trabajos cuando los mereciéramos; nos olvidamos de la inseguridad económica, real o posible, de todos los seres humanos del mundo. Y, lo peor de todo, nos olvidamos de Dios. En los asuntos de dinero, solo teníamos fe en nosotros mismos e incluso ésta era una fe muy pobre.

Todo esto significaba que aún estábamos bastante desequilibrados. Mientras un trabajo nos siguiera pareciendo una mera forma de conseguir dinero y no una oportunidad de servir; mientras la adquisición de dinero para disfrutar de una independencia económica nos pareciera más importante que la justa dependencia de Dios, íbamos a seguir siendo víctimas de temores irracionales. Y estos temores nos harían imposible llevar una vida serena y útil, fueran cuales fueran nuestras circunstancias económicas.

Pero con el paso del tiempo, descubrimos que, con la ayuda de los Doce Pasos de A.A., podíamos librarnos de estos temores, sin importar cuáles fueran nuestras perspectivas económicas. Podíamos realizar alegremente tareas humildes sin preocuparnos por el mañana. Si, por suerte, nuestras circunstancias eran buenas, ya no vivíamos temiendo los reveses, porque habíamos llegado a saber que tales dificultades podrían ser transformadas en bienes espirituales. Lo que más nos importaba no era nuestra condición material, sino nuestra condición espiritual. Poco a poco el dinero pasó a ser nuestro dueño a ser nuestro servidor. Llegó a convertirse en un medio para intercambiar amor y servicio con aquellos que nos rodeaban. Cuando, con la ayuda de Dios, aceptamos serenamente nuestra suerte, nos dimos cuenta de que podíamos vivir en paz con nosotros mismos y enseñar a otros que aún sufrían los mismos temores que ellos también podían superarlos. Llegamos a entender que liberarnos del temor era más importante que liberarnos de las inquietudes económicas.

Detengámonos aquí un momento a considerar la mejora en nuestra actitud hacia los problemas de la importancia personal, el poder, la ambición y el liderazgo. Estos eran los escollos en los que muchos de nosotros naufragamos en nuestras carreras de bebedores.

Casi todo muchacho sueña con llegar a ser presidente del país. Quiere ser el número uno de la nación. Al hacerse mayor y ver la imposibilidad de realizarlo, puede sonreírse con buen humor recordando el sueño de su infancia. En años posteriores, descubre que la verdadera felicidad no se encuentra en intentar ser el número uno, ni ser uno de los primeros en la lucha desgarradora por el dinero, el sexo o el prestigio. Llega a saber que puede estar contento mientras juegue bien las cartas que la vida le ha repartido. Sigue siendo ambicioso, pero no de una manera absurda, porque ahora puede ver y aceptar la realidad de la vida. Esta dispuesto a mantenerse en su justa proporción.

Pero no sucede así con los alcohólicos. Cuando A.A. tenía pocos años de existencia, algunos sicólogos y doctores eminentes llevaran a cabo una investigación exhaustiva de un gran número de los llamados bebedores problema. Los médicos no intentaban determinar lo diferentes que éramos unos de otros; trataban de identificar los rasgos de personalidad, si los hubiera, que este grupo de alcohólicos tenía en común. Llegaron a una conclusión que dejaba estupefactos a los miembros de A.A. de aquel entonces. Estos hombres distinguidos tuvieron la osadía de decir que la mayoría de los alcohólicos que habían examinado eran infantiles, hipersensibles emocionalmente y tenían delirios de grandeza.
¡Qué resentidos estábamos ante este veredicto! Nos negábamos a creer que nuestros sueños adultos eran a menudo verdaderamente infantiles. Y, al tener en cuenta la mala suerte que nos había tocado en la vida, nos parecía muy natural que fuéramos muy sensibles. En cuanto a nuestros delirios de grandeza, insistíamos en que solo albergábamos una elevada y legítima ambición de ganar la batalla de la vida.

No obstante, desde aquel entonces, la mayoría de nosotros hemos llegado a estar de acuerdo con aquellos doctores. Nos hemos parado a mirarnos más detenidamente a nosotros y a aquellos que nos rodean. Hemos visto que los temores e inquietudes irracionales eran los que nos impulsaron a dar importancia primordial en la vida al asunto de ganar la fama, el dinero y lo que para nosotros era el liderazgo. Así que el falso orgullo se convirtió en la otra cara de la ruinosa moneda "Temor". Teníamos que ser el número uno para ocultar nuestro profundo sentimiento de inferioridad. Al tener algún que otro éxito, alardeábamos de mayores hazañas futuras; al sufrir alguna derrota, nos sentíamos amargados. Si teníamos poco éxito mundano, nos deprimíamos y nos acobardábamos. Entonces la gente decía que éramos seres "inferiores". Pero ahora nos vemos como astillas de un mismo palo. En el fondo, habíamos sido exageradamente temerosos. Daba lo mismo que nos hubiéramos sentado a las orillas de la vida, bebiendo hasta sumirnos en el olvido, o que nos hubiéramos lanzado imprudente y obstinadamente a unas aguas agitadas casi sin saber nadar. El resultado fue el mismo. Todos nosotros por poco nos ahogamos en un mar de alcohol.

Pero hoy día, para los A.A. que han alcanzado su madurez, estos impulsos deformados han vuelto a cobrar algo parecido a su verdadero objetivo y encauzamiento. Ya no nos esforzamos por dominar o imponernos a los que nos rodean para ganar prestigio. Ya no buscamos fama y honor para ser alabados. Si por nuestros dedicados servicios a la familia, los amigos, el trabajo o la comunidad, atraemos el afecto de los demás y se nos escoge para puestos de mayor responsabilidad y confianza, tratamos de estar humildemente agradecidos y de esforzarnos aún más animados por un espíritu de amor y servicio. Nos damos cuenta que el verdadero liderazgo depende del ejemplo que damos de nuestra competencia y no de vanidosos alardes de poder o de gloria.

Aun más maravilloso es saber que no es necesario que nos distingamos entre nuestros semejantes para poder llevar una vida útil y profundamente feliz. Pocos de nosotros llegaremos a ser líderes eminentes, las obligaciones honradamente cumplidas, los problemas francamente aceptados o resueltos con la ayuda de Dios, la conciencia de que, en casa o en el mundo exterior, todos somos participantes de un esfuerzo común, la realidad bien entendida de que a los ojos de Dios todo ser humano es importante, la prueba de que el amor libremente dado siempre tiene su plena recompensa, la certeza de que ya no estamos aislados ni solos en las prisiones que nosotros hemos construido, la seguridad de que ya no tenemos que ser como peces fuera del agua, sino que encajamos en el plan de Dios y formamos parte de Su designio - éstas son las satisfacciones legítimas y permanentes del recto vivir que no podrían reemplazar ninguna cantidad de pompa y circunstancia, ni ninguna acumulación de bienes materiales. La verdadera ambición no es lo que creíamos que era. La verdadera ambición es el profundo deseo de vivir útilmente y de andar humildemente bajo la gracia de Dios.

Estos cortos ensayos sobre los Doce Pasos de A.A. llegan ahora a su fin. Hemos venido considerando tantos problemas que puede causar la impresión que A.A. no es sino una infinidad de angustiosos dilemas e intentos de solucionarlos. Hasta cierto punto, esto es verdad. Hemos hablado acerca de problemas porque somos gente problemática que hemos encontrado una salida y una solución, y que deseamos compartirlas con todos los que las necesiten. Porque solo al aceptar y solucionar nuestros problemas podemos empezar a estar en paz con nosotros mismos, con el mundo que nos rodea y con El que preside sobre todos nosotros. La comprensión es la clave de las actitudes y los principios correctos, y las acciones correctas son la clave del buen vivir; por eso, la alegría del buen vivir es el tema del Duodécimo Paso de A.A.

Que cada uno de nosotros, con cada día que pase de nuestra vida, llegue a sentir más profundamente el significado esencial de la sencilla oración de A.A.:
Dios, concédenos la serenidad para aceptar las cosas que
no podemos cambiar,
El valor para cambiar aquellas que podemos,
Y la sabiduría para reconocer la diferencia.

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