PACO (el de la calle Canarias)
Intentaba dormir la siesta pero a veces acuden los recuerdos sin haber sido convocados y llenan los momentos de sensaciones inesperadas.
Pensando sobre el pensamiento acudió a mi mente Paco, el de la calle Canarias ¡ Qué guapisimo era el tio! ¡qué cuerpazo!. Tenía novia. No obstante una noche y después de un par de copas de coñac en el Sol de Malasaña, terminamos juntos en la cama. No he vuelto a sentir jamás lo que sentí. No era sexo. Era la plenitud, la sensación de haber conectado con mi gemelo cósmico. Por la mañana mi inmadurez me avergonzó, no queria enamorarme de alguien que tenía pareja y el sentimiento era tan fuerte que salí furtivamente por la puerta mientras él preparaba el desayuno.
Sonó el timbre mientras escribia, era mi tia para contarme bobada sobre bobada, que si su amiga que si mi madre, que si su piso de Alicante etc. No tuve el valor de echarla y la luz de mis manos ha estado apagada tres días.
Vuelvo a conectar con la energía de este recuerdo. Le vi alguna vez. No es que me volviera loca su espalda de nadador, sus hombros torneados o sus pectorales perfectos. No es que me sintiera atraida por su rostro masculino y tierno. No eran sus ojos azules y sus cabellos brillantes como el sol de primavera ni sus piernas largas ni sus apretados gluteos. Era algo que traspasaba cualquier forma. Era él, mi gemelo cósmico el único hombre en el mundo destinado a mi y que jamás en el plano terrenal sería mio.
Pocas veces paso por la calle Canarias pero me ha parecido que el edificio sigue en pie. No es que le esté buscando, pero daria mi reino por volver a sentir la luz de aquella noche. No conozco a nadie vivo que pueda darme señales de este hombre. Imagino que el mismo ya no está. Todos los contactos, amigos o vinculos han muerto. Fue una época muy dura. Coincidí, en las comunicaciones de Carabanchel, con alguien de mi barrio que me pregunto si iba a ver a Paco. Eso fue lo último que supe de él.
Acabo de sentir que sus brazos me rodeaban por la espalda y cierro con lagrimas en los ojos este episodio de una vida pasada.



