Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

lunes, 9 de abril de 2012

ÉXODO. ESCLAVITUD Y GENOCIDIO


Esclavitud y genocidio
Lista de los israelitas que fueron a Egipto con Jacob, cada uno con su familia: 
Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Neftalí, Gad, Aser. 
Descendientes directos de Jacob, setenta personas; José ya estaba en Egipto.
Muerto José, sus hermanos y toda aquella generación, los israelitas crecían y se propagaban, se multiplicaban y se hacían fuertes en extremo e iban  llenando todo el país.


Subió al trono en Egipto un nuevo faraón que no había conocido a José, y dijo a su pueblo:
–Miren, los israelitas se están volviendo más numerosos y fuertes que nosotros; vamos a vencerlos con astucia, porque si no crecerán; y si  se  declara  la  guerra, se aliarán con el enemigo, nos atacarán y después se marcharán de nuestra tierra.
Entonces, nombraron capataces que los explotaran con trabajos forzados en la construcción de las ciudades granero de Pitón y Ramsés. 
Pero cuanto más los oprimían, ellos más crecían y se propagaban. Hartos de los israelitas, los egipcios les impusieron trabajos penosos, y les amargaron la vida con dura esclavitud,
imponiéndoles los duros trabajos de la preparación de la arcilla, de la fabricación de los ladrillos y toda clase de trabajos del campo.


El rey de Egipto ordenó a las parteras hebreas –una se llamaba Séfora y otra Fuá–: 
–Cuando asistan a las hebreas en el parto y les llegue el momento de dar a luz, si es niño lo matarán, si es niña la dejarán con vida.
Pero las parteras respetaban a Dios, y en vez de hacer lo que les mandaba el rey de Egipto dejaban con vida a los recién nacidos.
El rey de Egipto llamó a las parteras y las interrogó:
–¿Por qué obran así y dejan con vida a las criaturas?
Contestaron al faraón:
–Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.
Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte, y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.
Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:
–Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.

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