Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

viernes, 8 de junio de 2012

CARTA DE AMOR A UN DON JUAN POR MAY SÁNCHEZ

Llegaste a mi vida, Don Juan, y al poco tiempo a mi casa. No fue el primer día pero enseguida observé que ibas dejando alguna prenda tuya en los cajones. Alguien me comentó que se empieza por dejar unos calcetines, por si acaso, y terminas dándole las llaves también por si acaso. Eso fue lo que ocurrió, tu fuiste haciendo hueco en los cajones y yo encogiendo mi vida en ellos.


Conseguiste que lo viera natural, no fue una petición formal; fueron frases sueltas, y miradas gesticulantes con sonrisas que exigían comprensión. La decisión no hubo que tomarla, era tan obvio tu deseo que a los pocos días te compré un despertador para esa mesilla que ya albergaba, en sus tres cajones todas tus interioridades.


A veces he escuchado adjetivar a los donjuanes de acoplados, y me pregunto cada día que fuiste tu, llegando a la conclusión de que has sido un hombre sin sentimientos, frió y calculador hasta llegar a dar miedo, ¿miedo? ¡miedo de alguien que ha dormido cada noche a mi lado y al que he amado por encima de mi misma?


La salida fue aún mas rápida, porque aquella triste tarde, tardaste poco en decidir huir. De nuevo, frases sueltas y miradas gesticulantes con sonrisas que  exigían comprensión. Contemple como una estatua la recogida supersónica de tu ropa. En quince minutos tuviste el hall lleno de bolsas y marchaste como un autentico Diógenes.


Lloré hasta que comprendí que a los acoplados donjuanes sólo se les debe acompañar en los teatros; y dejé de llorar y estoy alegre porque he comprendido que sin ti, la vida es bella. Las estaciones del metro son las mismas; el portero de casa sigue siendo Juan, Banesto me llama cada día para la tarjeta oro y hasta el sol sale cada mañana con la misma fuerza. Lo único que falta son tus manos cargadas de esas caricias, que derramabas en mi piel al despertar.


Los cajones continuan vacios y si alguna vez vuelves a casa, supongo que los abrirás para comprobar si olvidaste algo. Pues no. Te llevaste absolutamente todo. Tan sólo dejaste treinta años de recuerdos. Eso si, en los cajones encontrarás en un folio escrito por mi "Gracias amor por haberme hecho feliz durante tanto tiempo pero ahora  cierra el cajon y márchate lo antes posible, sin hacer ningún ruido, no dejes nada, vete en silencio como hacen los cobardes. Y sígueme amando de la misma forma engañosa, porque ese amor tuyo, será el que me inspire para continuar viviendo sin ti"
May Sánchez (2012).

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