Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

martes, 24 de julio de 2012

MUHONES. VÍDEO CUENTO FICCIÓN. Maite Galiana.






Muhones
¡Preparados para la cuenta atrás!
¡Tres, dos, uno, cero! El acelerador de partículas se puso en movimiento rugiendo como una fiera. Los haces de protones colisionaron de inmediato, las partículas se aceleraron hasta 150 teraelectronvoltios. En la sala de control nadie quitaba ojo de las pantallas. Supervisores, operarios y científicos saltaban de alegría. Pero… ¿eeh? ¿Qué está pasando? -¡La vibración no para!, gritan desde el panel central. Un ruido de infierno abrasa sus tímpanos, las mesas caen, las sillas ruedan, las pantallas explotan como cohetes. El monitor de emergencia indica que el sol se está acercando, la temperatura aumenta, los astros chocan entre sí, estrellas, galaxias, nebulosas, planetas y satélites son engullidos por enormes e invisibles agujeros negros. La tierra brama y desaparece. El Universo arde con la gran explosión. El viento estelar arrastra lenguas de fuego en todas direcciones, espirales ondulantes de luces imposibles.
Y el Cosmos se expande, se apacigua, se pacifica, paciente. Silenciosa la luz ordena.
Así la Tierra emergió nueva en un firmamento sin memoria. Nuevas montañas, nuevos valles, nuevos ríos y mares. Nuevos soles. Isla paradisiaca en el inmenso tapiz celeste. Hogar de los muhones, capaces de materializar cualquier pensamiento.
Los muhones seres pacíficos. Más que humanos. Flotan sobre el suelo para no perturbar a otras criaturas. No necesitan comer y han desarrollado métodos de reproducción sin trauma. Partículas evanescentes se desprenden del centro de sus pechos dando forma a otro ser. Lo único que diferencia al recién nacido del muhon adulto son sus orejas. Cuando la palabra ya no es necesaria y han aprendido el arte de la manifestación y adquirido conocimientos básicos sobre como recargar su energía frotándose mutuamente el coxis, las orejas se transforman en pequeñas antenas perpendiculares a ambos lados del cráneo. A los muhones les gusta sonar y danzan continuamente emitiendo melodías sinfónicas refinadísimas.
Cuando Max encontró vestigios de una civilización anterior entre lo que parecían habitáculos sepultados bajo una mole de hormigón, llegó la información de inmediato a los eminentes cerebros muhones. Fue agradable descubrir que allí habían vivido, millones de años atrás, seres humanos.
La tierra no siempre ha sido como es ahora, transmitió telepáticamente a los habitantes del planeta. Los primitivos pobladores de la tierra se comían unos a otros en una encarnizada lucha por la supervivencia. Era un planeta dual y existían dos sexos para la reproducción. Las sociedades eran violentas e imperaba la ley del más fuerte. Y sufrían. Sufrían por lo que tenían y por lo que no tenían, por lo que eran y por lo que no eran, porque comían o porque no comían. Había grandes desigualdades y no respetaban la vida. Enfermaban y morían con dolor.
Pobres seres emocionales, pensaron los muhones y siguieron sonando y danzando en su día sin ayer.
Sobre el cristal líquido de una pantalla fosilizada Max leyó.
“ Viernes veintiuno de diciembre de dos mil doce; 12 a.m.
Gran Colisionador de Hadrones (LHC) activado".

Maite Galiana Junio 2012.

Vídeo realizado por Roberto Artola

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