Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

martes, 18 de marzo de 2014

LECCIÓN DEL FUEGO. LIDERAZGO. REFLEXIÓN

Buscando por Internet la autoría del bonito relato sobre liderazgo y el grupo, he encontrado este comentario. La reflexión es realmente interesante. Juntos mejor.

Les envió el escrito original.
Hoy quiero recordar una enseñanza que la he llamado LA LECCIÓN DEL FUEGO.

Una Querida Hermana de mi Logia, cuyo nombre no voy a pronunciar, pero sabrán a quién me refiero, Sin ningún aviso, y quizá sin motivo aparente, dejó de asistir a los trabajos de la Logia, y más aún de cumplir con sus obligaciones masónicas; aunque siempre se había distinguido por ser la primera en llegar, la más entusiasta y comprometida con su trabajo masónico.

Después de algunas semanas, de ausencia; la Querida Hospitalaria, informó que en muchas ocasiones había tratado de comunicarse con ella sin tener respuesta alguna; la Venerable Maestra decidió visitarle: Esa noche precisamente se sentía mucho, pero mucho frío, la Querida Hermana se encontraba sola, sentada delante de la chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor.

Adivinando la razón de la visita, la Querida Hermana faltista dio la bienvenida a la Venerable Maestra, la condujo a un sillón cerca de la chimenea aguardando en silencio.

La Venerable Maestra tomó asiento confortablemente en el lugar indicado, sin decir palabra alguna y en absoluto silencio, apenas interrumpido por el chispear del fuego contemplaba la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que ardían. Después de algunos minutos, la Venerable Maestra se levanto, se acercó a la chimenea, tomó una tenaza, examinó las brasas, luego, cuidadosamente, seleccionó una de ellas, la más candente y la empujó hacia un lado. Nuevamente tomó asiento, tan inmóvil y callada como antes. Mientras que la Querida Hermana prestaba atención a todo, fascinada pero también en silencio.

A los pocos minutos la llama de la brasa solitaria disminuía, tuvo un brillo momentáneo y pronto se apago. En poco tiempo lo que antes era una fiesta de calor luz y color, ahora se convertía en un negro, frío, cenizo, tizón recubierto de una espesa capa de polvo.

El tiempo pasaba, ningún sonido aparte del protocolar intercambio de saludos.

La Venerable Maestra antes de prepararse para salir, manipuló el carbón frío e inútil, colocándolo nuevamente en medio del fuego, casi inmediatamente el carbón se convirtió en brasa, volviendo a encenderse alimentado por la luz y el calor de los ardientes carbones en torno a él.
Hasta que La Venerable Maestra llegó a la puerta para partir...

Raquel Todd on 28 Oct, 2007

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