Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

viernes, 26 de diciembre de 2014

YA NO SEAS CODEPENDIENTE. MELODY BEATTIE. VIDA SEXUAL

Vida sexual.
Un codependiente me dirá de un tirón que su matrimonio se está deshaciendo. A continuación me preguntará si es normal tener problemas sexuales cuando las cosas se ponen así de mal.
Sí, es normal tener problemas sexuales. Mucha gente tiene problemas con el sexo, Muchos codependientes experimentan problemas sexuales. El alcoholismo y toda la gama de
trastornos compulsivos afectan todas las áreas de la intimidad. En ocasiones, la expresión física del amor es la última y final pérdida que sufrimos; la explosión que nos dice que el problema no desaparecerá, no importa por cuán largo tiempo
cerremos los ojos a él.
A veces el alcohólico es quien tiene el problema. Él se vuelve impotente, o ella pierde el deseo sexual.
Esto puede suceder antes de la recuperación así como durante esta. A menudo, es el codependiente el que tiene problemas con el sexo. Hay toda una serie de dificultades que se pueden descubrir en el dormitorio.
Podemos ser incapaces de lograr un orgasmo, tener miedo a perder el control, o no tener suficiente confianza a nuestra pareja. Podemos apartarnos emocionalmente de nuestra pareja, no estar dispuestos a ser vulnerables con nuestra pareja, o no sentir deseo por la pareja. Podemos tener repulsión hacia nuestra pareja o que no estén siendo satisfechas nuestras necesidades porque no exigimos que se nos satisfagan estas necesidades.
La relación probablemente no va a ser mucho mejor en la cama que como es fuera del dormitorio. Si la hacemos de nanas en la cocina, probablemente la haremos de nanas en el dormitorio. Si estamos dolidos y enojados antes de hacer el amor, probablemente nos sentiremos dolidos y enojados después de haber hecho el amor. Si no queremos estar dentro de esta relación, no querremos tener vida sexual con esa persona. La
relación sexual será un eco del tono general de la relación y lo reflejará.
Los problemas sexuales pueden presentársenos en forma gradual. Por un tiempo el sexo puede ser la salvación de una relación problemática. El sexo puede ser una manera de contentarnos después de un pleito.
Hablar parece ventilar la atmósfera, y el sexo lo logra aún mejor. Sin embargo, después de cierto punto, hablar puede no resultar suficiente para aclarar las cosas Hablar tan sólo las confunde más, y el sexo también deja de ayudar para este propósito y, en cambio, puede provocar que las cosas empeoren.
 Para algunos, el sexo puede volverse exclusivamente un acto clínico que les brinda aproximadamente la misma satisfacción emocional que lavarnos los dientes. Para otros, puede volverse un campo de humillación y de degradación: un deber más, otra tarea, algo más que deberíamos de hacer pero que no queremos hacer. Se convierte en un área más que no funciona, de la cual nos sentimos culpables y avergonzados, acerca de la cual tratamos de mentirnos a nosotros mismos. Tenemos un aspecto más en nuestras vidas que nos lleva a preguntarnos: “¿Qué me pasa?”
Yo no soy un terapeuta sexual. No tengo ninguna curación ni consejo técnico qué ofrecer, simplemente sentido común. Creo que cuidar de nosotros mismos significa que apliquemos los mismos principios en el dormitorio que en cualquier otro aspecto de nuestra vida. Primero, dejemos de culparnos y de odiarnos a nosotros mismos.
Una vez que entendemos esto, nos volvemos honestos con nosotros mismos. Dejamos de escapar, de escondernos, de negar. Suavemente nos preguntamos a nosotros mismos qué es lo que estamos sintiendo y pensando, y luego confiamos en nuestras respuestas. Nos escuchamos respetuosamente a nosotros mismos.
No abusamos de nosotros ni nos castigamos. Entendemos que el problema que estamos experimentando es una respuesta normal al sistema dentro del cual hemos estado viviendo. Desde luego que estamos sufriendo ese problema, es una parte normal del proceso. Sería anormal no sentir repulsión, no apartarnos, no experimentar una falta de confianza, o cualquier otro sentimiento negativo. No estamos mal.
Una vez que hemos aclarado las cosas, nos ponemos en un plan honesto con nuestra pareja. Le decimos a él o a ella lo que estamos sintiendo y pensando, y qué necesitamos de él o de ella, Exploramos posibilidades, negociamos y cedemos cuando es necesario. Si no podemos resolver solos nuestros problemas,
buscamos ayuda profesional.
Algunos de nosotros podernos haber buscado consuelo en affaires extramaritales. Necesitamos perdonarnos nosotros mismos y averiguar qué tenemos que hacer para cuidarnos. Tomemos el cuarto y quinto pasos; hablemos con un sacerdote. Podemos tratar de comprender que nuestras acciones fueron reacciones comunes a los problemas con los que hemos estado viviendo.
Algunos de nosotros podremos haber estado tratando de huir de nuestros problemas teniendo una serie de relaciones sexuales insatisfactorias. Eso ocurre a menudo durante la etapa de negación, cuando tienden a establecerse conductas compulsivas. No hay por qué seguir haciéndolo. Podemos afrontar y resolver nuestros problemas de otra manera. Podemos perdonarnos y dejar de lastimarnos a nosotros mismos.
Algunos de nosotros podremos haber estado buscando el amor y, en cambio, hemos encontrado tan sólo sexo. Comprendamos lo que necesitamos y averigüemos cómo satisfacer mejor nuestras necesidades.
Algunos podemos necesitar empezar a pedir lo que necesitamos. Otros pueden aprender a decir no.
Algunos podemos estar tratando de hacer regresar el amor a la fuerza a una relación muerta tratando de forzar el disfrute sexual. Esa técnica puede no funcionar. El sexo no es el amor. Es sexo. No hace que exista el amor si el amor no estaba ahí desde un principio. El sexo tan sólo puede expresar el amor que ya existe.
Algunos podemos habernos dado por vencidos y decidido que el sexo no es tan importante. Sucede que yo creo que el sexo sí es importante. No es lo más importante en la vida, pero es una parte importante en mi vida.
El sexo es una fuerza poderosa, una gran fuente de intimidad y de placer. Podemos cuidar de nosotros mismos si nuestra vida sexual no está funcionando del modo que nosotros quisiéramos. Somos responsables por nuestra conducta sexual, por nuestro goce o nuestra falta de placer en la cama. Podemos
preguntarnos:

¿Qué es lo que nuestra vida sexual nos está diciendo acerca de nuestras relaciones?

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