Estudios recientes han demostrado que aquellas personas por las cuales se reza se recuperan antes o consiguen salir de una situación difícil con mayor facilidad que aquellas por las que no se reza. Desde este humilde blog queremos aportar nuestro granito de arena y unir nuestra oración a la de todos aquellos que lo pidan. Podeis enviar vuestras peticiones a mtgaliana@hotmail.com. Gracias. Maite Galiana

lunes, 14 de marzo de 2016

FIGURA DEL MAL. LLEGAMOS A CREER. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

Sucedió cerca de las tres de la madrugada. Había estado en nuestra Fraternidad poquito menos de un año. Estaba solo en la casa; mi tercera esposa se había divorciado de mí antes de mi entrada a Alcohólicos Anónimos. Me desperté con la sensación atemorizante de proximidad de la muerte. Estaba tembloroso y semi paralizado por el miedo. Aunque era el mes de agosto en el Sur de California, tenía tanto frío que busqué una gruesa manta y me la eché sobre los hombros. Entonces encendí la calefacción de la sala y me paré enfrente de ella, tratando de entrar en calor. En lugar de calentarme, comencé a entumecerme por completo y nuevamente sentí a la muerte aproximarse. No había sido una persona muy religiosa, ni había estado afiliado a ninguna iglesia después de llegar a Alcohólicos Anónimos. Pero de pronto me dije a mí mismo: "Si alguna vez he necesitado orar, este es el momento". Regresé a mi cuarto y caí de rodillas al lado de la cama. Cerré los ojos, puse mi cara sobre las palmas de las manos, y descansé las manos en la cama. Había olvidado todas las palabras que dije en voz alta, pero volví a implorar "Por favor, Dios mío, ¡enséñame a orar!". Entonces, sin levantar la cabeza ni abrir los ojos, fui capaz de "ver" la distribución completa del piso de la casa. Y podía "ver" un nombre gigante de pie al otro lado de la cama, con los brazos cruzados sobre el pecho. Me mostraba su indignación mirándome con intenso odio y maldad. El era la manifestación de todo lo malo. Después de unos diez segundos, lo "vi" dirigirse hacia el cuarto de baño y también alrededor, saliendo entonces de la casa por la puerta de la cocina. Permanecí en mi posición original de oración. Simultáneamente con su salida, pareció que me llegaba desde todas las direcciones, desde los alcances infinitos del espacio, una corriente magnética vibrante, pulsante. En unos quince segundos probablemente, esa formidable fuerza entró en contacto conmigo, permaneció en mí cinco segundos, y entonces, lentamente, regresó hacia sus orígenes. Pero la sensación de liberación que me produjo su presencia, no hay palabras para describirla. A mi manera, carente de refinamientos, di las gracias a Dios, me acosté en la cama y me dormí como un niño. No he vuelto a tener el deseo de un trago o de cualquier intoxicante desde aquella memorable mañana hace veintitrés años. En los años que llevo en nuestra Fraternidad, he tenido el privilegio de oír a uno que otro miembro describir una experiencia casi igual a la mía. El que saliera de mi casa, aquella figura del mal, simbolizó en realidad que salieran, de mi vida, todo el mal causado por el alcoholismo, tal como algunos piensan? Cualquier cosa que haya sido, la otra parte de mi experiencia simboliza para mí, el amor poderoso y purificador de un Poder Superior, al que desde entonces me siento feliz de llamarle Dios. 
San Diego, California.

Blogalaxia